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Del cajón de casa a la estantería del Arxiu Nacional

El principal archivo catalán, que reabrirá el lunes 25 de mayo, lleva a cabo durante el confinamiento una campaña para redescubrir archivos personales y familiares

Documentación referente a Ignacio Rubio Cambronero dentro de la campaña llevada a cabo por el Arxiu Nacional de Catalunya para recuperar fondos documentales.
Documentación referente a Ignacio Rubio Cambronero dentro de la campaña llevada a cabo por el Arxiu Nacional de Catalunya para recuperar fondos documentales.Arxiu Nacional de Catalunya (ANC)

Hacía tiempo que Arnau había comprado un montón de sobres con documentos, cartas y fotografías en un trapero que los había recogido de un contenedor de la calle. Lo hizo porque le interesaban algunas imágenes, pero durante el confinamiento ha querido saber si los papeles tenían algún interés. Y sí, se trataba de documentos del archivero Ignacio Rubio Cambronero (Valladolid, 1895 - Barcelona, 1973), que tuvo un papel destacado en la cultura y la política catalana de comienzos del siglo XX con una carrera brillante como archivero del Cuerpo de Facultativos del Estado y de la Diputación de Barcelona; autor de una monografía sobre el edificio entre los siglos XV y XVI, el primer estudio del funcionamiento y la organización de la Generalitat de antes de 1714 que se publicó en 1950. También fue alcalde de Vilanova i la Geltrú, además de profesor de la Escuela de Bibliotecarios de Barcelona y director de la Biblioteca Universitaria hasta su jubilación en 1965.

“Pero en la documentación recuperada por Arnau se han descubierto datos desconocidos de su biografía, como que el estudio de Rubio sobre la Generalitat se inscribió como tesis doctoral en la Universidad de Barcelona en 1933. Entre los papeles también había un salvoconducto de circulación que muestra que el 19 de enero de 1939, una semana antes de que las tropas franquistas entraran en Barcelona, seguía siendo el jefe del Arxiu General de la Presidència de la Generalitat”, explica Francesc Balada, director del Arxiu Nacional de Catalunya (ANC), que cuenta esta extraordinaria historia como la más destacada que se ha producido a raíz de la campaña que ha emprendido el ANC bajo el reclamo ¡Confinados recuperamos archivos, hacemos patrimonio!, difundida por redes sociales (con la etiqueta #ArxiusACasa) y que ha permitido localizar e identificar fondos de valor significativo durante estos días de encierro domiciliario. Unos documentos que ingresarán en este archivo cuando acabe el confinamiento.

Otra de la documentación que ingresará en unos días es la que hace referencia al monje Narcís Xifra i Riera, “vinculado con el monasterio de Montserrat que tuvo que exiliarse durante la Guerra Civil y que cuando quiso reingresar en la orden del monasterio acabó enfrentado abiertamente con el Abad Escarré. Entre la documentación destacan las cartas entre Xifra y personajes como Cassià Just, Sebastià Bardolet, Francesc Cambó y Pau Casals, entre otros”, explica el director del centro desde abril de 2015. “La documentación la ha entregado un presbítero que la heredó tras el fallecimiento de Xifra y permitirá conocer con mayor profundidad este episodio de la iglesia catalana y de Escarré”, prosigue.

La tercera que destaca Balada es la de un certificado de Falange Española fechado el 15 de septiembre de 1939 que ha hecho llegar una persona referente a su abuelo Ramon Figuls, en el que se hace constar que el joven de 33 años bajo “dominio marxista” no tuvo afiliación sindical, que fue movilizado en labores sanitarias y que es “persona de profundas convicciones católicas, de conducta moral y material intachable y gran patriotismo”. “Reflejo del control ideológico del primer franquismo”, apunta Balada.

El director explica cómo estos días ya ha ingresado una adquisición que estaba en marcha, después de pasar por la Junta de Valoración y aprobarlo la consejería de Mariàngela Vilallonga; un fondo muy interesante de los siglos XIX y XX perteneciente a la nissaga familiar de los Aguilar-Amat, entre los que había procuradores, médicos, directores de museos y militares, mientras que no se ha llevado a cabo la adquisición de otra documentación, como dos legajos de correspondencia de la oficina de representación en Bruselas de la Exposición Internacional de Barcelona (1929), por no considerar los técnicos que tenía valor documental.

“La campaña ha permitido visualizar que pese a que estábamos cerrados hemos seguido trabajando”, explica Balada, que asegura que “está previsto poder atender a los investigadores con cita previa a partir del próximo lunes 25 de mayo”. Y prosigue: “Desde el pasado lunes nos hemos incorporado la mitad del equipo y la semana que viene se turnarán con la otra mitad”. En la actualidad la plantilla del centro está formada, según su director, por unas 70 personas: 40 del archivo más unas 30 flotantes, entre becarios y personal externo de tratamiento y digitalización de la documentación. “Se están implementando todos los protocolos que contemplan varias fases, desde la incorporación del personal, señalización, establecimiento de circuitos en zonas comunes”. Cada día, de media, reciben la visita de unos 25 a 30 investigadores para consultar la documentación en sala. “La documentación que se solicite se pondrá en cuarentena durante 10 días en los que no se podrá volver a consultar, según las recomendaciones del Ministerio, que son las que prevalecen en estado de alarma”.

Futuro telemático

La campaña de recuperación de documentos ha ido acompañada de consejos prácticos sobre cómo conservar los papeles y las fotografías antiguos que hay en todas las casas y que han tenido un amplio seguimiento en todas las redes. “Ha habido una respuesta muy significativa”, prosigue el director. “Siempre hemos tenido la voluntad de estar en las redes y ahora no lo vamos a olvidar”, entre otras cosas porque, asegura, “el futuro de los archivos está en la consulta telemática”. Como muestra, las estadísticas del ANC: 250.000 consultas vía internet y 13.000 presenciales durante 2019. “Nuestros esfuerzos van encaminados a profundizar y aumentar la digitalización, porque es el futuro”.

Ampliación embrionaria

El 23 de abril de 1995 el ANC abrió sus puertas en Sant Cugat. Pasados estos 25 años el archivo ya tiene planes para crecer. “Estamos en ello, tenemos el proyecto básico y se aprobó en 2014 el plan urbanístico municipal en este sector que permite crecer en el mismo solar en el que estamos, pero no se cuenta con la inversión que tendría que aprobar el Gobierno y estamos en una fase embrionaria”, explica el director del ANC, que recuerda que se está llegando a la capacidad máxima del equipamiento como archivo en los 60 kilómetros y que la previsión es crecer hasta los 120 kilómetros, “en diferentes fases, la primera más inmediata sería de unos 25 kilómetros más”.

Este crecimiento es posible después de que no se haya vuelto a pensar en la posibilidad de que el Archivo Provincial de Barcelona se levantará en este mismo solar, algo que estuvo en la mente de muchos en 2004. “Desde que yo estoy en el cargo, no se ha hablado de ese tema”, sentencia Balada.

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