Una escuela pública lucha por mantener la sexta hora

Rigau fulminó la medida en casi todos los centros públicos para ahorrar 86 millones anuales

La escuela pública Pit-Roig de Barcelona se ha alzado en pie de guerra contra el Consorcio de Educación de Barcelona —controlado por la Generalitat y el Ayuntamiento— para mantener la sexta hora, un servicio que desde los recortes solo ofrecen los colegios concertados. La asociación de padres es la que se encarga de pagar los sueldos de los profesores de refuerzo, pero el Consorcio les ha comunicado que se trata de una “anomalía y una irregularidad” y que a partir del curso que viene deben dejar de ofrecer la sexta hora.

En 2011, cuando comenzaron los recortes en educación, una de las primeras medidas de la exconsejera Irene Rigau fue eliminar la sexta hora escolar. La medida se había implantado en la pública en 2006 para igualar el horario con las concertadas, que impartían 175 horas más de clase al año. Rigau la fulminó en casi todos los centros públicos (excepto los que acogen más alumnos vulnerables) para ahorrar 86 millones anuales.

La asociación de familias (AFA) del Pit-Roig encontró la forma de sortear el tijeretazo: contratar al personal de apoyo. La entidad asume el coste de cuatro profesores especialistas (educación física, música, plástica y conversación en inglés), que les permiten hacer desdoblamientos y alargar la jornada hasta las cinco de la tarde. También pagan la profesora de refuerzo en P3, víctima de los recortes. “Una profesora de P3 debe atender a 25 alumnos y si tiene que cambiar la ropa a uno de ellos, hay 24 que quedan desatendidos y se trata de niños de tres años”, lamenta Edu Arnau, miembro del AFA de Pit-Roig.

El Consorcio ya les ha avisado de que se trata de una “anomalía y una irregularidad” y que deben dejar de impartir la sexta hora. “Les pedimos que, con los profesores que tienen, impartan las mismas horas que se hacen en la escuela pública”, asevera Josep Gonzàlez-Cambray, presidente del Consorcio y director general de centros públicos de la Generalitat. Cambray asegura que el Departamento “dota a los centros con el personal suficiente, según las disponibilidades presupuestarias, para que impartan una educación de calidad” y añade que la escuela Pit-Roig “no puede ser una excepción”. Las familias piden mantener el sistema. “Queremos que se reviertan los recortes y que Educación contrate a esos profesores; mientras no pasa, que nos dejen hacerlo”, exige Arnau.

La Federación de asociaciones de familias (Fapac) ha contabilizado al menos 95 AFA que han contratado a profesores que imparten clases en horario lectivo, sobre todo de idiomas, refuerzos para P3 y veladores (atienden a alumnos con discapacidad). Cambray asegura que solo le consta el caso de Pit-Roig. Pero familias de este centro se reunirán con otras escuelas de Horta-Guinardó en una situación similar “para poner en común los casos y acordar movilizaciones”. La primera fue ayer: una manifestación de padres y alumnos por las calles cercanas al colegio.


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