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Twenix: talento tecnológico en la tierra de los invernaderos

Dos treintañeros fundaron en Almería esta compañía que ayuda a aprender inglés con clases online de 26 minutos y temáticas especializadas

Los fundadores de la empresa tecnológica Twenix, Jorge Moreno y Daniel, en su sede de Almería. FRANCISCO BONILLA ALARCON

Todo empezó con una inversión de apenas 10 euros. Fue la cantidad que unos veinteañeros almerienses necesitaron para registrar un dominio web en el año 2016. Los entonces todavía universitarios Jorge Moreno (Economía) y Daniel Delgado (Marketing) eran conscientes de que a pesar de haber estudiado durante años inglés, todavía les costaba mantener una conversación con soltura. Quisieron solucionarlo con una herramienta que denominaron Twenix, como la empresa que fundaron en 2017. Hoy la compañía cuenta con una plantilla de 96 personas y factura 12 millones de euros desde su sede en Almería. “Tenemos la suerte de poder quedarnos aquí. Se vive muy bien y, además, hay mucho talento”, explica Moreno, hoy con 31 años, exponente de que las grandes ideas también pueden hacerse realidad en Andalucía.

La sensación de que el ecosistema de start-ups solo puede florecer en grandes ciudades como Madrid o Barcelona —y el permiso de una red secundaria como Málaga, Sevilla, Bilbao o Valencia— se revela bien en una anécdota que cuenta el equipo de Twenix. Ocurrió hace años, cuando daban sus primeros pasos en busca de financiación. “Un inversor nos contó que le encantaba el proyecto. Pero que si no movíamos la empresa a las grandes capitales no iba a invertir, porque en Almería solo había tomates, no talento”, recuerda Delgado, de 32 años. “Era algo muy común entonces: no se percibía que pudiese haber algo más allá, en la periferia. Cuando fuimos consiguiendo inversiones, luego algunos se arrepintieron de sus palabras y quisieron unirse”, señala el emprendedor.

Almería, claro, también tiene sus hándicap. Para los estudiantes que hace una década arrancaron con una idea en la cabeza, los primeros pasos fueron complicados. Recuerdan los madrugones para subirse al autobús de las seis de la mañana para viajar a la capital madrileña en busca de clientes o las dificultades para encontrar perfiles similares a los suyos en su tierra.

Telefónica sí que les hizo un hueco en su programa de aceleración El Cable, nacido en 2016. Entonces, aquella idea empezó a cristalizarse, también con el apoyo posterior de otras iniciativas para emprendedores. Entre 2017 y 2019 los dos empresarios sumaron a su clientela empresas como Cabify, Puma, Decathlon y Just Eat. En 2020 facturaban ya 300.000 euros, pero aquel año fue su punto de inflexión: tras fichar a Miguel Sanz y José Ruiz —que aportaron sus conocimientos tecnológicos— y realizar tres rondas de financiación —la última de 3,5 millones de euros en 2022— el crecimiento se disparó. Tanto, que alcanzaron las 96 personas en 2025, año en el que facturaron ya 12 millones de euros. Hoy más de 1.500 empresas son ya sus clientes.

El alumno en el centro

¿Y cuál es el negocio? “Somos un servicio para empresas que busca ayudar a las personas a comunicarse en otros idiomas”, explica Maldonado. El principal es el inglés, pero ahora también lo hacen con español, portugués y francés, con la idea de lanzar pronto alemán e italiano. En todos los casos lo hacen a través de una plataforma donde un amplio número de casi un millar de profesores —asentados en 40 países diferentes— dan clases de 26 minutos en los que el estudiante pasa alrededor del 80% del tiempo hablando. “No se trata de escuchar una lección o cómo es el verbo to be. Aquí el alumno es el centro de la clase”, añade el emprendedor, que destaca que cuentan con un catálogo de 400 temáticas específicas para mejorar aspectos concretos: desde negociar con proveedores a hacer presentaciones o temas como la inteligencia artificial.

Aunque cualquiera puede acceder a los servicios de Twenix, la compañía almeriense está especializada en dar servicio a empresas. Es uno de los factores por los que las clases durante 26 minutos. “Tiene que ver con la capacidad de concentración, que disminuye a la media hora. Pero también con que hoy, en el mundo corporativo, es complicado encontrar huecos de más de 30 minutos, explica Moreno, quien relata que el profesorado —externo— va rotando para que el alumnado nunca se acostumbre a un mismo acento y pueda escuchar y entender tanto a un británico como a un australiano o una persona de cualquier país de habla no inglesa con buen dominio del idioma.

Hoy las oficinas de Twenix se reparten entre Madrid, donde trabaja un tercio de la plantilla, y Almería, donde tiene su silla otro tercio (el resto lo hacen en remoto). Las instalaciones almerienses se ubican cerca de la Plaza del Ayuntamiento, a un paso de la alcazaba y los jardines mediterráneos de La Hoya. En el equipo hay jóvenes que han llegado de prácticas desde la Universidad de Almería, pero los emprendedores echan en falta más apoyo de las administraciones en ese sentido.

“Siempre nos dicen que hay que hacer algo, pero luego se diluye y queda en nada. No estaría mal más iniciativas públicas para fomentar start-ups que puedan generar más empleo en Almería o desarrollar iniciativas que beneficien a la provincia más allá de la agricultura”, señalan. “Valoramos mucho lo que da el campo a esta provincia, pero hay mucho talento oculto que se ha tenido que ir a otras provincias o países para trabajar en otros muchos campos”, señalan al tiempo que destacan que sí han recibido apoyo de empresas almerienses. De hecho, las más grandes están entre sus clientes, como Cosentino, Senator, la Cooperativa Agrícola San Isidro, Unica o Coexphal.

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