Presupuestos andaluces, el momento de la verdad

Para CC OO de Andalucía, la obsesión del Ejecutivo por bajar impuestos, choca con las necesidades reales de la inmensa mayoría que, a medio plazo, acaba saliéndole caro a la clase trabajadora en forma de un aumento en los tiempos de atención en la sanidad y dependencia, mayores ratios en las aulas o de ventanillas cerradas en servicios públicos esenciales

El presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, junto a la secretaria general de CC OO en Andalucía, Nuria López, en la inauguración del XIII congreso regional del sindicato el 16 de junio 2021.
El presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, junto a la secretaria general de CC OO en Andalucía, Nuria López, en la inauguración del XIII congreso regional del sindicato el 16 de junio 2021.EUROPA PRESS

Cada final de año, el Gobierno andaluz dibuja las pautas que marcan y determinan el futuro de Andalucía. Elabora los Presupuestos andaluces, esto es, la caja de herramientas que utilizará posteriormente para solucionar los problemas inmediatos y del día a día de los andaluces y andaluzas. Se trata de una herramienta poderosa y como tal, debe ser empleada con responsabilidad y justicia social. No olvidemos que el 90% de las personas que soportan los Presupuestos con sus rentas del trabajo son también quienes sufren sus consecuencias si no hay una planificación y gestión eficaz de los mismos por parte del Ejecutivo que gobierna.

Es por ello que desde CC OO de Andalucía defendemos que los Presupuestos han de ser un reflejo de las prioridades colectivas; y que el Gobierno, no solo tiene la obligación de elaborarlos, sino de hacerlo de manera que sea posible un control del destino de los recursos públicos por las instituciones, organizaciones y por la sociedad.

A esa transparencia necesaria de la que ha de gozar el Presupuesto para Andalucía, en nada ayudan las reservas millonarias bajo el nombre de fondos que no se sabe bien cuál es su destino. Tampoco los objetivos e indicadores que se fijan para la medición de su cumplimiento, que nada tienen que ver con la eficacia y eficiencia en la utilización de los recursos públicos (número de jornadas, asistentes a reuniones, seguidores en redes sociales, etc.). Necesitamos medición real del impacto de las políticas y no solo la conformación de unos presupuestos para el cumplimiento de la legalidad.

A ello se suma la última medida del Gobierno andaluz de eliminar el impuesto de Patrimonio y deflactar el IRPF. Llevamos seis rebajas fiscales en Andalucía y mal vamos si nuestro modelo a seguir son gobiernos de comunidades autónomas como el de Madrid.

La eliminación del impuesto de Patrimonio va a beneficiar únicamente y exclusivamente a las grandes fortunas, en detrimento de los servicios públicos andaluces, que dejarán de ingresar casi 100 millones de euros anuales cuando nuestra comunidad está a la cola en gasto sanitario y educativo. Una medida que, en contra de lo que defiende el Ejecutivo andaluz, no solo no mejora la recaudación en el IRPF, sino que incurre en dumping fiscal de unas comunidades autónomas frente a otras, e incide en la pérdida de igualdad y de equidad fiscal. Políticas como estas se alejan mucho del discurso de investidura del Presidente en el que afirmaba que “gobernaría para todos los andaluces y andaluzas en esta legislatura”.

Para CC OO, la obsesión del Ejecutivo por bajar impuestos, choca con las necesidades reales de la inmensa mayoría y son “caramelitos envenenados” que, a medio plazo, acaban saliéndole caro a la clase trabajadora en forma de un aumento de listas de espera y en los tiempos de atención en la sanidad y en la dependencia, de mayores ratios en las aulas y menor calidad, o de ventanillas cerradas en servicios públicos esenciales por falta de presupuesto.

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En materia presupuestaria, 2022 ha sido un ejercicio desperdiciado y 2023 se presenta como un año de incertidumbre debido, entre otras cuestiones, a la elevada inflación derivada de la guerra de Ucrania y de la crisis energética. Una incertidumbre que necesita certezas en un momento en el que el Gobierno andaluz se jacta de que Andalucía es la única alumna aventajada en el cumplimiento de las reglas fiscales, del equilibrio técnico y de obtener un balance neutro, incluso con ejercicios de superávit. En cambio, no dice que hay recortes en el presupuesto propio, agujeros que se enmascaran con las ayudas y fondos que llegan de Europa.

Y este 2023 será el año en el que confluirán el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), el llamado REACT-UE; o la aplicación plena del Marco Financiero Plurianual 2021-2027 de los Fondos Estructurales de la Unión Europea, por lo que posiblemente será el mayor presupuesto de la historia de Andalucía.

La cuestión es que esos “agujeros” que se están dando por los recortes presupuestarios y rebajas fiscales del Gobierno andaluz, saldrán a la luz cuando los fondos se acaben y el daño ya estará hecho.

Queremos que el Gobierno andaluz diga cuáles son sus propuestas, qué va a hacer y cómo va a proyectar los Presupuestos para resolver los problemas de los trabajadores y las trabajadoras, más allá de la política del agravio con el Gobierno de España en el que sigue instaurado. Su función no es hacerle oposición al Gobierno central con los andaluces y andaluzas, sino gobernar en Andalucía con las competencias que le otorga nuestro Estatuto de Autonomía, para que las personas puedan tener empleo de calidad, servicios públicos dignos y una mejor calidad de vida.

Andalucía necesita un cambio de modelo económico y estos serán los Presupuestos mejor dotados de su historia, así que no se pueden escurrir competencias ni buscar solo el beneficio de una minoría.

Ya es tiempo de abandonar las incongruencias políticas, como la de reclamar al Gobierno de España un presupuesto para la realización de infraestructuras hídricas, cuando se anuncia la eliminación el canon del agua que va destinado a sufragar la mejora de la red de tratamiento de aguas en Andalucía para la mejora de su eficacia y eficiencia. El problema de nuestra tierra en esta materia es un problema histórico de gestión ineficaz por parte del Gobierno de turno y no de mal diseño.

Y estamos de acuerdo en que hay que hacer una política de cohesión y diseño de España; pero en desacuerdo con la política del capricho que hace que Andalucía tenga que ir siempre detrás de Cataluña o cualquier otra Comunidad Autónoma, buscando el frentismo. Hay espacios como la Conferencia de Presidentes o encuentros bilaterales para evaluar la financiación injusta que padece nuestra tierra desde 2009, cuantificar el déficit, acordar mecanismos de compensación y analizar inversiones de Estado en Andalucía, sin necesidad de recurrir a una mesa bilateral, con la que parece haberse encaprichado el Ejecutivo andaluz.

Asimismo, es necesario incrementar y afianzar los niveles de ejecución y certificación europeos, así como dar sustento a las agencias recientemente creadas; esto es, la Agencia Empresarial para la Transformación y el Desarrollo Económico (TRADE) y la Agencia para la Calidad Científica y Universitaria de Andalucía (ACCUA).

Siempre hemos dicho que Andalucía necesita un nuevo modelo de financiación autonómico, pero siempre hemos defendido que ese modelo tiene que estar construido bajo el consenso de todas las fuerzas políticas, algo que requiere altura de miras de todas las partes, porque ahora mismo son más fuertes los disensos en esta materia, incluso en el interno de los diferentes partidos, que los acuerdos y coincidencias.

Y volviendo al escenario que se nos presenta en 2023, con la inflación disparada como telón de fondo, desde CC OO de Andalucía entendemos que resulta esencial que los Presupuestos para nuestra tierra recojan nuevas medidas económicas y sociales para impulsar el empleo y un plan extraordinario que mitigue los efectos de la inflación en las familias y personas, con ayudas que prioricen a aquellas empresas que suban los salarios para hacerle frente.

El año 2022 está siendo complicado a nivel económico, pero también es uno en los que más planes y ayudas se están poniendo a disposición de países y comunidades autónomas para salir todos juntos de esta crisis sin dejar a nadie atrás, como siempre hemos defendido en nuestro sindicato.

Para que eso se garantice, es imprescindible que la elaboración de las estrategias que marcarán el futuro de Andalucía se hagan desde el consenso y el diálogo, dejando a un lado, de una vez por todas, la unilateralidad; así que si este Gobierno es el de todos los andaluces y las andaluzas, los Presupuestos que se proyecten para 2023 demostrarán si es verdad.

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