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Ábalos lo niega todo y carga contra la UCO y la Fiscalía

“Me da la sensación de que tengo que estar demostrando las hipótesis”, asegura el exministro en su declaración como acusado

José Luis Ábalos, este lunes durante su declaración. Señal del Tribunal Supremo (EFE)

Pasados unos minutos de las 10.00 de la mañana, José Luis Ábalos se ha dirigido a la pequeña mesa desde la que declaran los acusados como durante años se dirigió a la tribuna del Congreso de los Diputados, cargado con carpetas llenas de documentos. Y, durante seis horas y media, ha desplegado papeles, ha exhibido cuadros, ha esgrimido datos y ha tirado de toda su oratoria para presentar una enmienda a la totalidad a la investigación que le ha sentado en el banquillo del Tribunal Supremo por la supuesta trama corrupta en torno al Ministerio de Transportes en los años en los que él estuvo al frente (2018 a 2021). El exdirigente socialista se ha desmarcado una a una de todas las acusaciones, ha rechazado haber recibido dinero u otro tipo de prebendas por parte del empresario Víctor de Aldama y ha atribuido los indicios contra él a malinterpretaciones de la Guardia Civil, a la que acusa de haber tenido “ansiedad” por imputarle y de aplicar un “sesgo permanente” en sus informes. “Me da la sensación de que tengo que estar demostrando las hipótesis”, ha lamentado.

El primer juicio del caso Koldo enfila su recta final pero el tribunal ha accedido a última hora de este lunes a retrasar el calendario que había previsto, que pasaba por dejar el juicio visto para sentencia este martes. Los magistrados han aceptado retrasar un día la presentación de los informes finales a petición de las defensas del exministro y su antiguo asesor, que lo han reclamado después de que la Fiscalía anunciara algunos cambios en su relato de hechos. Esas modificaciones no afectan a las peticiones de pena de Anticorrupción para cada uno de los acusados, que se mantienen: 24 años de cárcel para Ábalos, 19 años y medio para García y siete años para Aldama. La acusación popular, dirigida por el PP, sí ha pedido rebajar los siete años que pedía para el empresario, al considerar que se le debe aplicar la atenuante de confesión en su máximo grado. Con el desglose de nuevas peticiones que ha formulado el PP, por ninguno de los delitos que se le atribuye a Aldama se superarían los dos años de prisión, lo que abriría la puerta a que no entrara en la cárcel aunque la pena global que reclama esta acusación supera los cinco años.

El exministro de Transportes ha sido el último de los tres acusados en declarar y eso le ha servido para contestar a las explicaciones que dieron la semana pasada quienes le acompañan en el banquillo. De Aldama ha asegurado que no era su amigo, sino un empresario que consiguió entablar una relación intensa con quien fuera su asesor y que aprovechaba esa circunstancia para “alardear” ante otros empresarios o en sus negocios internacionales. Sí ha coincidido en parte con la declaración de Koldo García, quien admitió que no consultó con Ábalos alguna de las actuaciones que los investigadores consideran irregulares y que gestionaba los gastos del exministro, incluidos los reembolsos de gastos que el PSOE hacía en efectivo. Ha definido a su antiguo asesor como una persona “voluntariosa” con el que, aunque se diga que parecía su alter ego, tenía “pocas cosas en común”. “Quizá, lo único, la lealtad” , ha asegurado.

Ha sido durante el interrogatorio del fiscal Anticorrupción sobre el dinero en metálico del exministro que, supuestamente, manejaba el asesor, cuando Ábalos ha expuesto ante el tribunal todos los reproches que había ido sugiriendo de forma más velada desde el inicio de su declaración. “¿Por qué no retira casi nada de efectivo entre 2018 y 2023?”, le ha preguntado Alejandro Luzón. Ábalos ha sostenido que como ministro y secretario de Organización del PSOE pagaba poco. “Me recogían en la casa, me llevaban al ministerio, el café no me cuesta, el almuerzo o vas invitado o invitas tú con cargo al protocolo. No uso vehículo particular, lo vendí siendo ministro porque estaba pudriéndose en el parking. La necesidad de efectivo cambia radicalmente”, ha defendido el exdirigente socialista.

El fiscal ha querido indagar entonces sobre qué explicación le daba el exministro a que, durante su etapa en el Gobierno, casi se duplicaran sus ingresos en efectivo. Ábalos se ha puesto las gafas, ha rebuscado entre sus papeles y ha sacado uno del informe patrimonial de la UCO. “En 2020 me imputan 14.240 euros como efectivo, pero 7.200 corresponden a alquiler de Koldo [el asesor vivía en un piso propiedad de Ábalos en Madrid] y 4.000 a un alquiler vacacional de Joseba [hermano del antiguo asesor]. Con lo cual ya no es lo mismo”, ha defendido el exministro, que se ha lanzado a un cuerpo a cuerpo con Luzón pese a que este le había advertido de que no iba a “discutir” con él los documentos de la Guardia Civil.

“El informe concluye con un cuadro que me atribuye que 94.400 euros son de origen desconocido. Esa es toda la prueba contra mí de los millones que dicen que me he llevado”, ha insistido el exministro, exhibiendo al tribunal el gráfico que incorpora la Guardia Civil al final del informe sobre los ingresos del exdirigente socialista. “Esto es lo que han encontrado de tantos millones que dicen que me he llevado”, ha señalado respecto a lo declarado la semana pasada por Aldama, que situó en una horquilla de entre 3,5 y 4 millones de euros las comisiones que pago su entorno a Ábalos y García. “En cada declaración me ponen más millones y yo estoy encantado porque cuantos más millones me pongan, más es exigible que demuestren ese dinero. En 10 años han encontrado esto, que dividiendo me salen a 500 euros al mes para el gran caso de corrupción de las mascarillas. Y eso sin contar el otro caso, de obra pública. Pero no han sido capaces de encontrar más”.

El exministro ha esgrimido datos que indican que, de esos 94.800 euros de gastos que según la UCO no tienen un origen conocido, más de la mitad sí están justificados. La cantidad supuestamente sin justificar se reduce, según Ábalos, a 41.000 euros, adelantados por su entonces asesor, de los que, asegura, le debe aún 33.000, incluidos 12.600 euros que le prestó para el pago de una escritura durante su divorcio.

Gastos adelantados por Koldo

El exdirigente socialista ha atribuido a su “dejadez y pereza” el hecho de que su antiguo asesor y la entonces pareja de este, Patricia Úriz, siguieran controlando sus gastos incluso cuando dejó de ser ministro, un hecho que la UCO interpreta como que el matrimonio era “custodio” del dinero que le correspondía a Ábalos por las mordidas supuestamente obtenidas a cambio de adjudicaciones y otros favores a empresarios. El extitular de Transportes ha asegurado que García adelantaba gastos personales suyos por hacerle la “vida fácil” y porque él solo tenía una cuenta corriente que era compartida con su entonces esposa. “Hay gastos ahí que, por su propia naturaleza, no interesaba que ella supiera de su existencia, entre ellos la pensión alimenticia de mi tercer hijo”, ha justificado Ábalos, que ha reconocido que, al final, se fue generando con su asesor “esta dinámica que parece que llama la atención”.

Igual que hizo la semana pasada con Koldo García, el fiscal, antes de llegar a los ingresos en efectivo, había ido preguntando a Ábalos por cada una de las supuestas gestiones a favor de Aldama y la correspondiente contraprestación que le atribuyen los investigadores. El acusado las ha negado todas, pero se ha mostrado especialmente crítico con lo referido al piso supuestamente pagado por un empresario a su expareja, Jésica Rodríguez, y al supuesto enchufe de esta en dos empresas públicas dependientes de Transportes (Ineco y Tragsatec). El exministro ha deslizado que si la mujer admitió en su declaración que cobró sin trabajar ha sido porque ha recibido “coacciones” de Aldama. “Toda esta intimidad tan reventada, soy carne de meme, duele porque yo con esa persona tuve una relación personal de verdad”, ha afirmado.

Sobre el puesto al que accedió Rodríguez, Ábalos ha asegurado que él solo le envió el currículum a su entonces asesor, pero que no pidió que la contrataran en una empresa pública. “Yo no estaba pensando en nada público, que se paga menos”, ha afirmado. “¿Le dijo a Koldo que buscara un sitio que no tuviera nada que ver con el Ministerio de Transportes?”, ha preguntado extrañado el fiscal. “Sí, obvio” ha recalcado Ábalos, quien asegura que nunca supo que Jésica falsificaba supuestamente los partes de trabajo.

El exdirigente socialista ha intentado desmontar también las acusaciones de la UCO sobre las casas en Cádiz, en Marbella y en el Paseo de la Castellana de Madrid con las que supuestamente le gratificó la trama. Ha asegurado que ninguno de los contratos de alquiler que firmó y que los investigadores ponen bajo sospecha era ficticio; el de Madrid estaba pensado para convivir con Jésica Rodríguez, mientras que los de la costa, fueron para pasar las vacaciones con su familia y los abonó él (en el caso del de Marbella, a escote con otros familiares que se alojaron allí). Cuando Luzón le ha preguntado si realmente el pago no fue simulado “para cubrirse”, Ábalos ha vuelto a estallar: “¿Por qué vamos a creernos los datos, no? Me da la sensación de que tengo que estar demostrando las hipótesis, pero aquí hay una cosa muy clara, los pagos que hago. Lo otro es una hipótesis: claro, tiene que ser por cubrirse… La realidad es que constan los pagos".

El exdirigente socialista se ha desmarcado también de los contratos de mascarillas a la empresa vinculada a Aldama, Soluciones de Gestión. Asegura que nunca habló con Aldama de esas compras, aunque ha advertido que quizá el comisionista pudo enterarse por Koldo, en cuyo despacho estaba a menudo. Según Ábalos, la decisión de adjudicarle la compra a esta compañía fue de los técnicos, aunque él si ha asumido la “decisión política” de contratar ocho millones de mascarillas, no cuatro como recogía la primera orden ministerial. “Se compran 8 millones para 30 días en función de las necesidades que evalúan las diferentes unidades a requerimiento del director de Inspección. Mi decisión fueron 8 millones, no 4. Con las dificultades para armar una contratación de este tipo, pedir para 15 días es como pedir nada. Esto no es cuando se me acabe bajo al supermercado y compro otras cuantas”.

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