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Las izquierdas se unen en Villalar de los Comuneros contra la “clandestina” Junta de Castilla y León

Los asistentes a la concentración castellanista critican el empeño del Gobierno autonómico por devaluarla

Villalar de los Comuneros
El presidente regional, Alfonso Fernández Mañueco, en una visita al municipio vallisoletano de Villalar de los Comuneros, donde ha firmado en el libro de honor en la conmemoración del Día de Castilla y León.PHOTOGENIC (EFE)
Juan Navarro

Alfonso Fernández Mañueco, en tono institucional, llama a celebrar el día de Castilla y León con “tolerancia, libertad, alegría y orgullo”. El presidente autonómico, del PP sustentado por Vox, termina su intervención a las ocho y pico de la mañana, sin apenas más almas que unos periodistas congelados escuchando y grabando sus palabras en Villalar de los Comuneros (Valladolid, 400 habitantes). Detrás, buena parte del PP vallisoletano y autonómico; delante, sus acólitos y poco más. La visita del mandatario al monolito de homenaje comunero ha sido criticada por la oposición como “clandestina”, unido a las medidas tomadas esta edición para extender el festejo y, según la izquierda, tratar de desinflar el revolucionario sentimiento pro Padilla, Bravo, Maldonado y María de Pacheco. El carrusel político de la mañana, con las elecciones europeas en la mirilla, ha cargado contra la Junta por el censurado plan de distribuir por la comunidad el festejo de Villalar.

La intervención de Mañueco no ha seducido a los irreductibles campistas, instalados en la campa en la noche previa al festivo recogido por el Estatuto de Castilla y León desde 1983. Las temperaturas bajo cero han amainado con la aparición del sol y el progresivo calor humano arribado a la explanada donde desde hace casi 50 años se conmemora el alzamiento fallido contra las tropas de Carlos I de España y V de Alemania en 1521. El paso de las horas ha atraído banderas y camisetas de toda suerte izquierdista: proPalestinas, castellanistas, republicanas… así como a representantes políticos, con un buen argumento este año para cargar contra Mañueco y sus socios de extrema derecha. El desfile de las comitivas seguía una ruta: primero en la campa y luego caminar por las calles rumbo al famoso monolito para depositar una ofrenda floral. El encargado de leer este año el Canto a la Esperanza, Óscar Puente, ministro de Transportes (PSOE), ha rememorado la historia y folclore de Castilla entre pellizcos a Mañueco y su vicepresidente, Juan García-Gallardo: alusiones al “geriátrico” en que se ha convertido el territorio por el envejecimiento y la despoblación y mención a los “señoritos” en referencia a Gallardo. Los asistentes también se han acordado de él con carteles, delante de los retretes, nombrándolo persona non grata y tildándolo de fascista.

Las formaciones han ido personándose en la plaza de Villalar con las urnas en la cabeza. La candidata de Podemos para las europeas, Irene Montero, ha bromeado con tomar un café con la prensa, congregada desde hace horas en el pueblo. “Nos levantamos y lo volvemos a intentar”, ha admitido la exministra de Igualdad, clamando contra el “bipartidismo” y apelando al sentir comunero para combatir la adversidad. Su compañero en esta comunidad, Pablo Fernández, ha bramado contra la Junta y su plan de descentralizar Villalar, convocando festejos en cada provincia pese al rechazo manifiesto en territorios como León. La comitiva socialista ha acudido a continuación con el octogenario Demetrio Madrid como el único presidente no de derechas en Castilla y León, quien ha aludido, pero sin mentar a José María Aznar (PP), quien lo sucedió en el cargo y apostó por desplazar cada año la fiesta de Villalar. Tras él ha hablado la ministra de Igualdad, Ana Redondo, quien ha insistido en las figuras revolucionarias de María de Pacheco, María de Coronel y Ana Barca, amén de los consabidos Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado.

“La batalla la tenemos que ganar, nuestra fiesta no puede estar en discusión”, ha sostenido Redondo, con ataques a la coalición por socavar los “derechos sociales” e intentar “pisotear la igualdad”. El líder del PSOE en la comunidad, Luis Tudanca, ha lamentado “un presidente que acude de forma clandestina, sin dar la cara ante el pueblo” y ha reiterado la importancia de “resistir” frente a un Ejecutivo autonómico que genera “discordia y odio” con medidas como una ley de Concordia rechazada por equiparar “a las víctimas con los verdugos y la democracia contra el franquismo”. Tudanca ha reivindicado la defensa de los símbolos autonómicos frente a quienes “los arrean para dividir”. Tras ellos ha hablado Enrique Santiago, secretario general del Partido Comunista, rememorando un “levantamiento contra la falta de libertades y el absolutismo” y atacando los “despropósitos” de la Junta de Castilla y León, como las varias veces citada ley de Concordia o la ruptura del Diálogo social con patronal y sindicatos. La ministra de Juventud e Infancia y candidata de Izquierda Unida a las elecciones europeas, Sira Rego, ha incidido en la importancia de la paz y el “genocidio” sufrido por el pueblo de Palestina. También han acudido partidos castellanistas como Tierra Comunera, con el veterano Clemente de los Santos, de 77 años, expresando sentirse “comunero y castellano” por una tierra “que no quiere ser menos que otras regiones”.

Sin embargo, este martes también se han vivido escenas de tensión, como la ocurrida en León, donde varias personas han quemado un castillo como protesta a la celebración. Esto ha obligado a suspender las actividades que se habían programado desde la Junta. Los manifestantes han sido convocados por colectivos leonesistas como reacción a la decisión de la Junta de celebrar actos este 23 abril.

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Las proclamas políticas se han difuminado entre las jotas y música tradicional en la campa, unas 20.000 personas de diversas procedencias y edades, muchas de ellas coincidentes en la tesis de que la Junta trata de dividir el sentimiento comunero. Los jóvenes Félix Valle y Lidia de Blas, de 24 años, reflexionan sobre las políticas autonómicas con las jotas de fondo. “El año pasado no fue ni festivo, da la sensación de que quieren que no haya gente y se disperse”, comentan los vecinos de Aranda de Duero (Burgos), donde la Junta había convocado también unos actos, aunque ellos y otras 100 personas han acudido a Villalar en sendos buses. “En otros sitios no pasa, como en Andalucía o Cataluña”, expone Valle.

La ocasión permite a los chavales, sin colegio, disfrutar de una buena excursión con música autóctona y sin el reggaeton o sevillanas de las crecientes ferias de abril en Castilla y León. Los segovianos Silvia Olmos, de 37 años, y Alberto Otero y Jorge Plaza, de 48, escuchan las compañías de baile y reflejan sus críticas a la pérdida de financiación y repercusión autonómica en Villalar. “Es el germen, aunque esté bien que lo puedan extender a otras provincias, no debe hacerse dejando esta sin fondos”, matiza Plaza, pues la Junta ha reducido la asignación específica para Villalar. “Quieren que Villalar esté desangelado, no creo que funcione descentralizar”, añade Olmos, mientras Otero eleva la visión política con un análisis de situación: “Al PP le ha venido bien que entre Vox en la Junta para quitarlo, que es algo que ellos siempre han querido. Mañueco ha venido a las ocho de la mañana y yo creo que eso lo dice todo”.

Sobre la firma

Juan Navarro
Colaborador de EL PAÍS en Castilla y León, Asturias y Cantabria desde 2019. Aprendió en esRadio, La Moncloa, en comunicación corporativa, buscándose la vida y pisando calle. Graduado en Periodismo en la Universidad de Valladolid, máster en Periodismo Multimedia de la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo EL PAÍS.
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