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El bloqueo de las aduanas de Ceuta y Melilla empaña las relaciones dos años después de la reconciliación entre España y Marruecos

El Gobierno confirma que el Rey de Marruecos recibirá este miércoles a Sánchez en Rabat. La tensión migratoria en las ciudades autónomas norteafricanas y la ruta a Canarias se mantienen pese al control marroquí

Pedro Sánchez y Mohamed VI en abril de 2022 en Rabat.
Pedro Sánchez y Mohamed VI en abril de 2022 en Rabat.MARISCAL (EFE)

El giro dado por España en 2022 en favor de Marruecos en el conflicto sobre el Sáhara Occidental, en el que consideraba la propuesta marroquí de autonomía como “la base más seria, creíble y realista” para la solución del conflicto, ha propiciado una entente cordial a ambas orillas del Estrecho. Tras largos meses de crisis bilateral, suscitada precisamente por el ingreso del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, en un hospital de Logroño para ser tratado de una grave infección durante la pandemia, el auge de las relaciones diplomáticas y económicas se constató en la reunión de alto nivel (RAN) celebrada por ambos gobiernos hace un año en Rabat.

El rey Mohamed VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que según confirma el Gobierno prevén reencontrarse este miércoles en Rabat, habían sellado una hoja de ruta que incluía como piedra angular la puesta en marcha de aduanas en las fronteras de Ceuta —de nueva planta— y Melilla, que permanece cerrada desde 2018. Pero cerca de dos años después, las terminales comerciales siguen sin haber entrado en funcionamiento, a pesar de las pruebas piloto efectuadas desde enero de 2023 y de que se había planteado su apertura antes de la RAN.

Ausente del país magrebí durante la cumbre de febrero de 2023, el rey Mohamed VI prometió entonces por teléfono a Sánchez, cuando el jefe del Gobierno ya se encontraba en la capital marroquí, que le recibiría en persona a la mayor brevedad. El periodo electoral en el que entró España poco después pospuso, sin embargo, el encuentro.

El monarca de la dinastía alauí suele pasar unas prolongadas vacaciones de invierno fuera de su país. El pasado diciembre, tras una visita a Emiratos Árabes Unidos para negociar la financiación de planes de inversión en Marruecos, inició una estancia en las islas Seychelles, en el Índico, que posteriormente extendió a Zanzíbar, frente a la costa oriental africana, según informó la prensa marroquí. En su condición de Comendador de los Creyentes, el soberano regresa a Marruecos antes del inicio del mes sagrado musulmán de Ramadán, que este año está previsto que comience el 11 de marzo.

El ministro Albares, que acompaña este miércoles en su viaje al presidente, ya confirmó el pasado 14 de diciembre en Rabat, en su primera visita de la nueva legislatura, el buen estado de una relación bilateral que “nunca había sido tan intensa y fructífera como en estos momentos”, según declaró ante su homólogo marroquí, Naser Burita. Este se comprometió entonces a cumplir la hoja de ruta. En una entrevista con EL PAÍS antes de su anterior visita a Marruecos, el jefe de la diplomacia española había resaltado “la voluntad de que se cumpla en su integridad”.

Mientras el bloqueo a la apertura de aduanas comerciales se alarga en el tiempo, España, el mayor socio comercial de Marruecos, aspira a encabezar también los planes de inversiones. A pesar del retroceso económico causado por el violento terremoto del pasado septiembre en el sur del país, el Gobierno de Rabat está abordando un programa de modernización de infraestructuras con un horizonte fijado en 2030.

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La renovación de los ferrocarriles es uno de los principales, y para ello Mohamed VI viajó el 5 de diciembre a Emiratos Árabes Unidos, con el fin de acordar una docena de planes de financiación de proyectos y la adquisición de nuevos trenes, incluidos los de alta velocidad, por un monto de 1.465 millones de euros. Entre las empresas interesadas en la adjudicación figuran las españolas Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) y Talgo.

Los programas relacionados con el agua —desaladoras e irrigación— son también prioritarios para la economía de Marruecos, que desde hace tres años sufre una grave sequía. El grupo español Acciona ha recibido el encargo de construir y explotar, junto con dos compañías marroquíes, la nueva megadesaladora de Casablanca, presupuestada en 800 millones de euros y destinada a los siete millones de habitantes de la mayor área metropolitana del país magrebí. Como guinda al pastel de la aparente luna de miel en las relaciones bilaterales, la organización conjunta del Mundial de Fútbol de 2030 ha estrechado en los últimos meses el entendimiento entre España y Marruecos.

Inmigración y narcolanchas

La lucha contra la inmigración irregular es una prioridad en la agenda bilateral, aunque, en esta ocasión, Marruecos no es el mayor motivo de preocupación. Desde que Pedro Sánchez respaldó la solución marroquí para el Sáhara Occidental se ha notado una mayor colaboración en materia migratoria. Aunque los marroquíes siguen siendo la nacionalidad más numerosa entre los inmigrantes que entran irregularmente, con más de 14.000 personas, hay un mayor control de las fuerzas de seguridad.

En la ruta migratoria hacia Canarias, el principal punto de salida de las embarcaciones es ahora Mauritania y antes lo fue Senegal, relegando a Marruecos y al Sáhara Occidental a un papel mucho más secundario del habitual. Según datos internos, la Marina Real intercepta a un 40% de los emigrantes que se embarcan hacia las islas, un porcentaje alto en comparación con otras épocas.

Otra cuestión es el norte del país, donde, aunque se viene ejerciendo más control desde 2018, confluyen varias problemáticas. Las llegadas desde el norte de Marruecos a la Península el año pasado se duplicaron respecto a 2022 y las interceptaciones de los marroquíes en esta zona sobrepasan ligeramente el 10%, según fuentes policiales. En estas cifras han tenido mucho que ver la irrupción de las narcolanchas que simultanean el tráfico de drogas con el tráfico de inmigrantes. En solo, un año se han registrado más de 200 embarcaciones de este tipo que recogían a los inmigrantes en las costas marroquíes y los abandonaban cerca de la orilla española haciendo uso de una violencia que ha causado varios muertos.

La actividad de estas mafias es un asunto especialmente sensible para España en este momento, no solo por la inmigración, sino por el reciente incidente en el que una de estas embarcaciones pasó por encima de una patrullera de la Guardia Civil matando a dos agentes. El episodio ha puesto de manifiesto la creciente fuerza de los traficantes que hacen negocio entre las dos orillas.

Ceuta también vive un momento delicado, tras muchos meses de cierta calma. El presidente de la ciudad, el popular Juan Jesús Vivas, ha pedido este martes al Gobierno que “socorra” a la ciudad autónoma, ante la creciente presión migratoria. En lo que va de año, más de un centenar de menores indocumentados han llegado, en su mayoría a nado, desde la costa de Marruecos.

Por otro lado, la visita de Sánchez coincide con una serie de redadas contra los emigrantes subsaharianos instalados en Casablanca. Las fuerzas de seguridad están desmantelando los campamentos donde están instalados las comunidades de subsaharianos, forzándoles a subirse en autobuses para ser trasladados a ciudades alejadas de los núcleos urbanos. En una de estas operaciones fue hallado un cadáver carbonizado después de haberse producido un incendio.

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