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La tromba de agua de Zaragoza deja daños millonarios: carreteras cortadas y colegios destrozados

Un día después de las lluvias torrenciales, los afectados por las inundaciones siguen intentando recuperarse de los daños materiales que han sufrido. La Aemet mantiene en aviso naranja la provincia por riesgo de tormentas con granizo y rachas fuertes de viento

Un gran torrente de agua sale del interior de un colegio, que ha quedado parcialmente arrasado tras la tormenta de este jueves en Zaragoza.
Eva Pérez Sorribes Mariel Delgado
Zaragoza / Madrid -

Su imagen se volvió viral y se ha convertido en el símbolo de esta tormenta que los meteorólogos califican de histórica (54 litros por hora y metro cuadrado, con picos de diez minutos de más de 100 litros). Una mujer encaramada al techo de su coche y sin saber dónde agarrarse, resiste la corriente de agua que la rodea y no para de subir. Esa mujer se llama María L., es de un pueblo de Teruel, Monreal del Campo, aunque reside en Zaragoza, y este viernes, entre sollozos, no ha querido grabar declaraciones porque sigue traumatizada. “Si veo los vídeos, es peor, y solo pienso qué hubiera pasado si en vez de ir sola, llego a ir con mis hijos”. Ella, como otras personas, tuvieron que ser rescatadas el jueves por la tarde de sus vehículos en Zaragoza al quedar atrapados por el agua, en medio de una tormenta que ha sorprendido incluso a los expertos. Una mujer permanece ingresada tras sufrir una fractura a consecuencia de las riadas.

“Ha sido una lluvia extraordinaria, torrencial y para nada normal” explica la alcaldesa de la capital aragonesa, Natalia Chueca, que adelanta que los daños materiales son y serán “de millones de euros”. Estas son horas para valorarlo y analizarlo, añadió. Chueca visitó el viernes por la mañana la zona más afectada, el barrio de Parque Venecia, al sur de la ciudad, donde 400 vecinos seguían este viernes sin luz, aunque se ha restablecido a primera hora de la tarde, por la inundación de dos centros de transformación de Endesa, lo que obligó a la eléctrica a trasladar un gigantesco grupo electrógeno.

Un operativo compuesto por 200 personas limpiaba el barro y achicaba agua de las vías del barrio y de lugares como el supermercado Lidl, que no ha podido abrir sus puertas, o en el colegio público María Zambrano, justo detrás, cuyos desperfectos son tan cuantiosos que “habrá que hacer obras para que pueda estar operativo en septiembre para el comienzo de curso” según ha confirmado el consejero de Educación en funciones, Felipe Faci. Pero las familias no lo tienen tan claro y entre los padres cunde la preocupación. “¿Qué hubiera pasado si esta tromba llega a suceder por la mañana cuando hay niños en el colegio de colonias?”, exclama uno de ellos. Le secunda el presidente de la Asociación de Vecinos del barrio, José Antonio Andrés, “lo que ha ocurrido es muy grave, afortunadamente no ha habido daños personales, pero este colegio no puede utilizarse estando donde está, al lado del barranco”.

Precisamente el presidente del Colegio de Geógrafos de Aragón, Rafael Martínez Cebolla, lo subrayaba en Twitter explicando que “el colegio se sitúa en el cono de deyección del barranco de la Muerte. Insistimos desde el colegio de Geógrafos que no hay ordenación del territorio ni planificación y la toponimia siempre enseña y advierte de lo que te rodea”. En la misma línea, el catedrático de Geografía Ángel Pueyo de la Universidad de Zaragoza, ha asegurado en la SER que “una tromba extrema como la del jueves, ya se vivió en 1986, con la diferencia de que entonces esta zona no estaba urbanizada”. Pueyo explica que cuando se construyó el barrio se respetaron los decantadores naturales, pero “el episodio del jueves superó cualquier previsión”. De hecho, el Ayuntamiento proyectó un colector y antes de la Z-30, vía que también se inundó, construyó una balsa de laminación para recoger las aguas torrenciales, pero todo esto también se ha quedado corto con la intensidad de la tormenta y el volumen de agua.

Las imágenes de los testigos de la tromba en Zaragoza
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Por ello, Pueyo insiste en que “el urbanismo debe ser resiliente, y pensarse teniendo en cuenta más que nunca al medioambiente porque los fenómenos extremos se repiten con más frecuencia, pero en vez de eso cada vez ocupamos más espacio”.

Los zaragozanos más afectados tardarán en olvidar las consecuencias de esta tromba. A Corina, una joven de 20 años, la pilló en su coche hacia el centro comercial Puerto Venecia, pegado al barrio más afectado, circulando por el Tercer Cinturón donde quedó atropada con su acompañante y esperó tres horas a ser rescatados. “Nos costó cuatro intentos subirnos a la acera y menos mal —relata— porque los coches que no pudieron han acabado en la chatarra”. Pero lo más angustioso, dice, “fue ver los ataques de pánico de la gente, que salía por las ventanillas; otros se ponían encima de los techos, mientras pasaban matrículas y piezas rotas flotando, esto y el no saber cuándo iba a parar de subir la corriente fue lo peor”.

Las tormentas se cebaron con Aragón, no solo Zaragoza. En Alcañiz, 28 personas de 13 familias tuvieron que ser desalojadas por las consecuencias del agua y no podrán volver a sus casas al menos hasta el lunes por las afecciones provocadas en sus bloques ubicados en la ronda de Belchite, donde llegó a caer un balcón. Este viernes han vuelto con los bomberos a buscar lo más imprescindible.

La agencia estatal de meteorología mantiene el aviso naranja por lluvias fuertes para Zaragoza la tarde de este viernes, además de la provincia de Huesca y las comunidades de Navarra y La Rioja.


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