El juez revoca la semilibertad al exjefe de ETA ‘Fiti’, el cuarto preso de la banda que la pierde en el último mes

Joseba Arregi, exdirigente de la banda arrestado en Bidart (Francia) en 1992, estaba en tercer grado penitenciario desde febrero y ha tenido que reingresar en la cárcel donostiarra de Martutene

El exjefe de ETA Joseba Arregi Erostarbe, 'Fiti', durante el juicio que se siguió contra él en la Audiencia Nacional, en octubre de 2005, por el envío de un paquete bomba a un funcionario de prisiones.
El exjefe de ETA Joseba Arregi Erostarbe, 'Fiti', durante el juicio que se siguió contra él en la Audiencia Nacional, en octubre de 2005, por el envío de un paquete bomba a un funcionario de prisiones.Bernardo Rodriguez (EFE)

El juez de la Audiencia Nacional José Luis de Castro ha revocado al exdirigente de ETA Joseba Arregi Erostarbe, Fittipaldi o Fiti, el tercer grado penitenciario o semilibertad que disfrutaba desde febrero, según ha adelantado en su página web el colectivo de apoyo a los presos de ETA Etxerat y ha confirmado EL PAÍS es fuentes jurídicas y del Gobierno vasco. Arregi, que ya ha reingresado en la cárcel donostiarra de Martutene y clasificado en segundo grado, es el cuarto preso etarra al que la justicia le retira en poco más de un mes este beneficio penitenciario aprobado previamente por el Ejecutivo de Iñigo Urkullu, y el sexto desde que este asumió, en octubre de 2021, la gestión de los tres penales que hay en Euskadi. En todos los casos, la decisión judicial, que no es firme y puede ser recurrida, se produce a instancias de la Fiscalía. Según Etxerat, el juez debe pronunciarse aún sobre seis recursos en los que el Ministerio Público pide revocar la semilibertad a otros tantos presos etarras. Fuentes de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) eleva esta cifra a 14.

En los otros tres casos de presos de ETA a los que se ha revocado la semilibertad desde octubre ―los de Xabier Atristain, Mikel San Argimiro y Aitor Esnaola―, el magistrado argumentó su decisión en que, pese a haberse alejado de la violencia, ninguno de ellos había acreditado de forma suficiente su arrepentimiento o, en algún caso, que no había manifestado de forma explícita su perdón a las víctimas, en línea con lo defendido por la Fiscalía en sus recursos. En el caso de Arregi también hay escritos en los que se desvinculan de la actividad terrorista. En 2018, tras la disolución de la banda, escribió una carta pidiendo perdón a las víctimas y reconociendo el dolor causa por su actividad terrorista. También se comprometió a hacer frente al pago de la responsabilidad civil impuesto en las condenas. Eso fue uno de los argumentos esgrimido por el Ministerio del Interior para trasladarle a la prisión de Martutene en octubre de 2020.

No obstante, Fiti fue el último de los tres jefes etarras detenidos en 1992 en un caserío de la localidad francesa de Bidart, en mostrar su arrepentimiento. Los otros dos cabecillas arrestados entonces, José Luis Álvarez Santacristina, Txelis, y Francisco Múgica Garmendia, Pakito, se desmarcaron de la organización terrorista cuando esta aún estaba activa. Arregi, de 76 años de edad, está condenado a cerca de 2.000 años de cárcel por su implicación en varios atentados con víctimas mortales y extinguirá su condena en 2026.

La concesión del tercer grado o semilibertad es una decisión de la administración penitenciaria, pero sometida al control judicial. Desde que el Gobierno vasco asumió la gestión de las cárceles en Euskadi, ha apostado por potenciar el tercer grado o semilibertad para que, al menos, el 40% de los reclusos (el 50% en el caso de las mujeres) cumplan sus penas en régimen abierto. Un porcentaje muy por encima de lo que se produce en las cárceles dependientes del Ministerio del Interior, donde justo antes del verano los presos en tercer grado se situaba en el 18% del total de la población reclusa. En este tiempo, el Departamento de Justicia, tras recibir la propuesta de las Juntas de Tratamiento ―órgano formado por profesionales penitenciarios―, ha concedido 32 semilibertades a reclusos etarras. “Estos internos llevan más de 23 años de media en prisión”, destacan fuentes del Ejecutivo de Urkullu. De todas ellas, la Fiscalía ha recurrido 24, según la AVT. Entre ellos, los seis que el juez ha revocado. En otro cuatro casos, el magistrado ha confirmado la decisión del Gobierno vasco.

Antes de transferir la gestión de las cárceles al Gobierno vasco, el Ministerio de Interior había concedido el régimen de semilibertad a otros 27 presos de la organización terrorista, de los que solo en tres casos la justicia revocó la decisión. Además, la justicia concedió entonces dos terceros grados que Interior había rechazado. En marzo de 2019, el juez progresó a tercer grado a Pedro Pikabea Ugalde como paso previo a su puesto en libertad condicional. En enero de 2021, se la dio a Antonio Troitiño por motivos humanitarios ante la gravedad de la enfermedad que sufría. En las cárceles vascas habrá, cuando se materialicen los últimos traslados anunciados la semana pasada, 145 de los 176 reclusos de ETA que quedan en cárceles en España.

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Óscar López-Fonseca

Redactor especializado en temas del Ministerio del Interior y Tribunales. Llego a EL PAÍS en marzo de 2017 tras una trayectoria profesional de más de 30 años en Ya, OTR/Press, Época, El Confidencial, Público y Vozpópuli. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

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