Feijóo guarda silencio sobre la victoria de la ultraderecha en Italia, que revive las dos almas del PP

El argumentario de los populares se refiere de forma suave al triunfo de los ultras y dice que confía en que la coalición dé “estabilidad” al país europeo

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, este lunes en el comité ejecutivo nacional del PP, en Madrid.
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, este lunes en el comité ejecutivo nacional del PP, en Madrid.Jesús Hellín / Europa press (Europa Press via Getty Images)

En política, a veces un silencio es más elocuente que un discurso. Alberto Núñez Feijóo eligió este lunes un sonoro mutismo sobre la victoria de la ultraderecha en Italia que mantiene en vilo a Europa. Lo hizo a pesar de que intervenía apenas 24 horas después de las elecciones italianas ante la plana mayor del PP, reunida en el comité de dirección de los populares en la calle Génova de Madrid. En 25 minutos de alocución ante sus barones y los principales dirigentes populares, el líder del PP evitó cualquier referencia a la victoria de Giorgia Meloni. Tampoco lo hizo en la reunión a puerta cerrada, a pesar de que la futura primera ministra de Italia estaba en todas las conversaciones en privado de los líderes territoriales. Feijóo dejó pasar la oportunidad de marcar distancias con los ultras, con quienes en España tiene aún que decidir si gobernará en más autonomías —lo hace en Castilla y León— y en ayuntamientos tras las elecciones de mayo de 2023. Ante su incomparecencia, el silencio lo llenaron sus presidentes autonómicos, que revelaron una vez más que el PP está dividido en distintas almas, sin que ninguna haya resuelto todavía cuál debe ser su relación con la extrema derecha.

Feijóo optó por centrar su discurso en la batalla fiscal y en criticar a un Gobierno ―el español― “débil y dividido”, mientras Génova enviaba un argumentario a todos los cargos del partido con apenas dos párrafos de somero análisis sobre las elecciones italianas que tampoco mostraba preocupación por el triunfo de los ultras. El documento, al que tuvo acceso EL PAÍS, reconoce que el de este domingo no ha sido su resultado preferido, pero confía, en cambio, en que la coalición de conservadores, posfascistas y populistas dé “estabilidad” a la tercera economía del euro. “No es el resultado que más nos gusta, pero los italianos han votado y se han posicionado con claridad”, dice el texto. “Esperemos que el nuevo Gobierno sea capaz de darle estabilidad al país y contribuya a hacerlo también en Europa”, remacha el argumentario, sin más instrucciones.

En la reunión a puerta cerrada, Feijóo tampoco habló de Italia, según fuentes presentes, pero tampoco sacaron el tema el resto de dirigentes. “Lo de Meloni no exigía un debate y nadie lo ha echado en falta, esto no va con nosotros”, argumenta un barón, que cree que el silencio del líder estaba pensado en términos estratégicos. “Es una estrategia fantástica, Feijóo no se deja enredar con historias y solo habla de lo que le interesa. Este lunes era la bajada del IVA a los productos más básicos”, opina.

Pero ante el vacío que dejó la dirección nacional, los barones del PP sí se pronunciaron en público. Y lo hicieron con una melodía diferente. El presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, representante del ala moderada del partido, instó a Meloni a acatar los valores europeos. “Yo espero que la señora Meloni respete mucho y acate los valores de la UE, que son claros y concisos: respeto a la diversidad, a la tolerancia, y que defienda a la UE. Vamos a esperar, siempre desde el respeto a Italia y lo que dicen los italianos”, manifestó a su llegada al comité. En cambio, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, principal figura del alma más liberal, subrayó que comparte el diagnóstico con la líder de la ultraderecha, aunque no coincida en todos sus planteamientos. “Hay algunas partes del discurso que fui escuchando y que no casan con el mío, pero otras partes del diagnóstico de la situación de Italia, y que comparten muchos países de la Unión Europea, sí”, dijo en un foro de El Mundo.

En privado, algunos barones populares reconocen que el resultado en Italia es una mala noticia para los partidos tradicionales a derecha e izquierda, y admiten que podría dar vuelo a Vox en España. “Algo estamos haciendo mal los centristas para que los extremos ganen”, reflexiona un presidente del PP, que espera que la Comisión Europea pueda “atar en corto” al futuro Gobierno italiano, igual que hace con Hungría y Polonia, con la herramienta de presión de los fondos europeos. “A Vox puede venirle bien por efecto espejo si ella lo hace bien, pero al contrario, si lo hace mal puede perjudicarle. Vox, de todas formas, aquí está en un atasco”, opina este barón. Otro líder territorial ve con buenos ojos que el partido de Santiago Abascal recupere algo de oxígeno gracias a Meloni. “A mí tampoco me interesa que Vox se hunda, me interesa que no se mueran porque yo lo que quiero es sumar con ellos en las autonómicas. Pero esto en el partido va por barrios”, precisa.

Patata caliente

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El ascenso de los ultras en Europa es una patata caliente para las derechas tradicionales, pero en el debate abierto en la UE, el PP español no lidera una posición beligerante contra los extremistas de derechas. Más bien se escabulle. Tampoco el Partido Popular Europeo lo hace, y, en cambio, bendijo este lunes la coalición de Forza Italia, su partido de referencia en Italia, con los posfascistas de Meloni.

Como líder del PP, Feijóo, a diferencia de Pablo Casado (que lo hizo en la moción de censura de Vox), no ha pronunciado todavía un discurso rupturista con la extrema derecha española, y permitió que Vox entrara en el Gobierno de Castilla y León. En cambio, antes de convertirse en presidente de los populares, Feijóo sí había calificado como “extrema derecha” a Vox. Ahora evita los calificativos.

En la derecha española son escasísimas las voces que alertan sobre la herida del liberalismo por el ascenso de los extremistas. El exsecretario de Estado con el PP José María Lassalle lo hizo este lunes en las páginas de EL PAÍS. “Italia regresa al pasado”, escribe. “A una memoria histórica que, como en España, no está sanada. Un siglo después, Roma se prepara para vivir una nueva marcha sobre ella”.

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Sobre la firma

Elsa García de Blas

Periodista política. Cubre la información del PP después de haber seguido los pasos de tres partidos (el PSOE, Unidas Podemos y Cs). La mayor parte de su carrera la ha desarrollado en EL PAÍS y la SER. Es licenciada en Derecho y en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid y máster en periodismo de EL PAÍS. Colabora como analista en TVE.

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