Los emigrantes sudaneses en Marruecos: “A uno de mis amigos lo golpearon entre varios policías hasta dejarlo sin vida”

Un grupo de los migrantes que intentaron el salto de la valla el 24 de junio denuncian brutalidad por parte de los agentes marroquíes

De izquierda a derecha, Selomon Haftu, Abdo Abkar y Mohamed Ahmed, junto a otros dos compañeros sudaneses, ayer en Rabat. Foto: FRANCISCO PEREJIL | Vídeo: EFE

Mohamed es un sudanés de 19 años que acudió este lunes a la sede en Rabat (Marruecos) de la Agencia de la ONU para Refugiados (Acnur) con una herida en la cabeza. Junto a él, aguardaban su turno en la calle una decena de compatriotas. Todos afirman haber participado en el intento de entrada masiva del 24 de junio, que terminó, según las cifras oficiales, con 23 emigrantes muertos y 216 heridos, de los cuales 140 eran agentes. Varios emigrantes muestran las heridas que sufrieron ese día a causa de los golpes.

Mohamed cuenta, además, que presenció cómo morían dos de sus colegas a manos de agentes marroquíes. “A uno de mis amigos, Wares Aman, de 22 años, le golpearon con un palo muy gordo. Y al otro, Mohamed Hssien, de 20, lo golpearon entre varios policías hasta dejarlo sin vida en el suelo. Le daban patadas, aunque ya no podía moverse. Y uno de los policías dijo: ‘déjalo que se muera ahí”, relata Mohamed.

Varios de los sudaneses que acompañan a Mohamed aseguran que uno de los emigrantes que intentó pasar a Melilla cayó con las tripas “reventadas” cuando lo alcanzó un bote de humo de los que disparaban las fuerzas del orden marroquíes.

Las autoridades marroquíes no han informado, hasta el momento, sobre la identidad de los 23 muertos. Tampoco se sabe si se ha practicado alguna autopsia a los cadáveres. Se ignora también cuándo se celebrará el entierro. Al día siguiente de la tragedia, las autoridades locales mandaron cavar 21 tumbas en el cementerio de Sidi Salem, en Nador. Pero después de que la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) denunciase que era “escandaloso” el hecho de que se enterrase a las víctimas sin la debida investigación, las tumbas se quedaron abiertas.

El intento de entrada en Melilla por parte de al menos 1.700 emigrantes el pasado 24 de junio ha suscitado la preocupación de diversos organismos internacionales. La Unión Africana y la oficina de derechos humanos de la ONU reclamaron una investigación independiente para dirimir las posibles responsabilidades. También, este lunes, la comisaria europea de Interior, que consideró “inaceptables” la muerte de personas en la valla. Y cada día aparecen nuevos testimonios susceptibles de ser investigados.

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La delegación en Nador de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), publicó este lunes en su página Facebook, las palabras del hermano de Mohanad Maamoun Aissa, estudiante de medicina sudanés, de 20 años, fallecido en la frontera el 24 de junio. “Mi hermano estuvo sangrando delante de mí durante horas después de recibir golpes violentos en la cabeza sin ninguna ayuda hasta su muerte bajo mis ojos…”.

Muchos de los sudaneses que acuden estos días en Rabat a Acnur para solicitar asilo también han relatado lo que han visto, según asegura fuentes de la citada agencia de la ONU. “Aquí han llegado gente con heridas bastante graves que han sido derivados hacia una atención médica”, señala la misma fuente.

Adam Ali, de 18 años, tiene un dedo enyesado y los dientes de la encía superior rotos; Selomon Haftu, de 19 años, tiene el brazo roto y enyesado. Aseguran que fueron los policías, gendarmes y fuerzas auxiliares marroquíes quienes les golpearon con porras y palos. Mohamed Ali, de 23 años, dice que otro de los sudaneses que ha entrado este lunes en las oficinas de Acnur perdió un ojo el viernes.

Los jóvenes sudaneses Adam Ali (a la izquierda) y Abdo Abkar muestran sus heridas sufridas durante el intento de salto a la valla de Melilla.
Los jóvenes sudaneses Adam Ali (a la izquierda) y Abdo Abkar muestran sus heridas sufridas durante el intento de salto a la valla de Melilla.Francisco Perejil

Los emigrantes sudaneses se quejan de que fueron alejados de Nador en autobuses custodiados por la policía y que durante el viaje no recibieron atención médica. Después los fueron dejando en ciudades como Casablanca, Rabat o Beni Melal. Y ahora, muchos de ellos tratan de reagruparse pasando la noche a la intemperie o en edificios abandonados.

“Marruecos no es un lugar seguro”

Mohamed Ali, nombre supuesto de un sudanés de 23 años que solicita el anonimato, asegura que el viernes “desde muy temprano” ya se veían helicópteros sobrevolando los montes. “Estaba claro que nos iban a echar de ahí. Nosotros bajamos hacia la frontera. No queríamos hacer daño a nadie, solo llegar a un sitio seguro. Marruecos no es un lugar seguro para nosotros. Y pudimos llegar sin problemas hasta unos cinco o diez metros antes del puesto fronterizo. A partir de ahí, las fuerzas marroquíes comenzaron a golpearnos muy fuerte”.

La Justicia marroquí tiene previsto iniciar la semana próxima los juicios contra 62 emigrantes acusados de diversos delitos relacionados con el intento de asalto a la valla de Melilla del pasado 24 de junio. La primera sesión estaba prevista para este lunes en el Tribunal de Primera Instancia de Nador, donde serán juzgados 33 emigrantes, en su mayoría sudaneses. Finalmente, la vista fue aplazada para el próximo martes 12 de julio, con el objeto de que los abogados de los emigrantes puedan disponer de tiempo para preparar sus defensas. Otros 29 emigrantes serán juzgados a partir del miércoles 13 de julio en el Tribunal de Apelaciones de Nador.

Respecto a posibles investigaciones oficiales sobre la actuación de los agentes, no ha trascendido nada. La Fiscalía General marroquí no ha iniciado ninguna investigación por cuenta propia. Y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), organismo oficial independiente, envió una misión exploratoria a Nador del que aún no se conoce ningún resultado. “Es una misión informativa, no una investigación”, indicó a este diario una fuente del citado organismo.

No obstante, la CNDH tendrá acceso a buena parte de los testimonios que los emigrantes sudaneses han efectuado en las oficinas de Rabat de la Agencia de la ONU para Refugiados (Acnur). El material para investigar no falta.

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Sobre la firma

Francisco Peregil

Redactor de la sección Internacional. Comenzó en El País en 1989 y ha desempeñado coberturas en países como Venezuela, Haití, Libia, Irak y Afganistán. Ha sido corresponsal en Buenos Aires para Sudamérica y corresponsal para el Magreb. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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