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Audio | La voz de Sito Miñanco desde prisión: “Son mentiras”

El histórico narco gallego, arrestado en 2018 acusado de volver al negocio de la cocaína, se defiende en su última declaración ante la jueza, a la que ha tenido acceso EL PAÍS

Declaración de Sito Miñanco ante la jueza María Tardón, el pasado enero.
J. J. Gálvez

Conectado por videoconferencia desde prisión, José Ramón Prado Bugallo, alias Sito Miñanco, escucha en silencio durante seis minutos las imputaciones de la magistrada María Tardón, jueza de la Audiencia Nacional. “Usted es el principal jefe de una organización criminal que estaría dedicada a la introducción de estupefacientes, principalmente procedentes de Sudamérica”. “No solo en España, sino en otros destinos de Europa”. “También se ha advertido un entramado dirigido al ocultamiento de los beneficios de esa distribución de drogas y al afloramiento de los mismos al comercio lícito, a través de empresas o el envío de dinero a otros países a través de otras personas”, resume la instructora, que le lanza entonces una pregunta directa.

—¿Está usted conforme con estas imputaciones que le hago en el auto de procesamiento?

—En absoluto, señoría. En absoluto. No puedo estar conforme. Son absolutamente falsas —repite serio el histórico y famoso narco gallego, según recoge el audio de su última declaración ante la magistrada, que se produjo el pasado 5 de enero y a la que tuvo acceso EL PAÍS.

Con voz firme y sereno, Sito Miñanco (Cambados, Pontevedra, 1955) aprovecha la ocasión para negar durante cerca de cuatro minutos la principal tesis que sostiene la Operación Mito, que acabó con su detención en febrero de 2018 acusado de haber vuelto a las andadas para reconstruir una red de narcotráfico internacional cuando aún cumplía condena por sus crímenes en un centro de inserción social de Algeciras (Cádiz), donde permanecía en régimen de semilibertad. “Pero se puede demostrar y se va a demostrar que los informes policiales que dan origen al auto de procesamiento son, como mínimo, ilegales”, se defiende ahora desde la cárcel.

La magistrada Tardón sitúa al histórico narco, al que procesó el pasado diciembre junto a otras 45 personas, al frente de una organización que se movía por Galicia, el Campo de Gibraltar, la Costa del Sol o Madrid; con vínculos en Colombia, Países Bajos y Turquía; y a la que interceptaron casi cuatro toneladas de cocaína en un buque cerca de las islas Azores y en un contenedor guardado en un almacén al norte de Países Bajos. Según los investigadores, Miñanco dirigía todo bajo el nombre en clave de Mario. “Todas y cada una de las decisiones eran adoptadas o supervisadas por él”, recalca también la instructora.

Sito Miñanco, a su llegada a la Audiencia de Pontevedra para ser juzgado en 2018.
Sito Miñanco, a su llegada a la Audiencia de Pontevedra para ser juzgado en 2018.ÓSCAR CORRAL
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Las pesquisas de la Policía Nacional comenzaron en 2016 y, durante 20 meses, se escudriñó la red de negocios que presuntamente daba cobertura a la banda para el blanqueo de sus ganancias ilícitas: como una inmobiliaria o unos astilleros. También, intervinieron las comunicaciones y siguieron los movimientos de Miñanco y sus presuntos colaboradores. Entre ellos, su expareja, Claudia Viviana Delgado; y su antiguo lugarteniente Luis Enrique García Arango, alias El viejito. Ambos, procesados.

Pero, según mantiene el principal acusado, todo es un invento “con ánimo solo de hacer daño”. Según su versión, el oficio policial que precipita la operación y su detención en 2018 “está lleno de mentiras, incongruencias y de juicios de valor”. “Son verdaderas incongruencias, mentiras y salvajadas que se pueden demostrar”, repite con insistencia Miñanco, que comenzó su carrera delictiva como contrabandista a principios de la década de los ochenta.

Esa fue su vía de entrada al mundo de la droga, del que nunca ha logrado desvincularse. Cercado en la famosa Operación Nécora desarrollada en el verano de 1990, el primer gran golpe contra las redes gallegas de narcotráfico y de la que logró escapar, cayó finalmente en 1991 en otra investigación policial. Pasó entonces siete años en prisión, hasta que quedó libre en 1998. Y, desde entonces, no ha parado de entrar y salir de la cárcel implicado en distintas operaciones antidroga. “Está considerado como el mayor narcotraficante de Europa”, subrayó la Policía Nacional tras su último arresto en febrero de 2018.

—¿Niega ser el autor de todos los hechos que se le imputan [en la Operación Mito]? —le preguntó su abogado el pasado 5 de enero ante la jueza Tardón.

—Absolutamente. ¡Lo niego total! —respondió mientras retaba a los investigadores.

Sede de la sociedad limitada Astilleros Facho, a las afueras de Cambados, vinculada al narco.
Sede de la sociedad limitada Astilleros Facho, a las afueras de Cambados, vinculada al narco.Óscar Corral

“Como usted sabe, yo escuché todas las grabaciones autorizadas por usted”, le cuenta Miñanco a la magistrada de la Audiencia Nacional. “Mi abogado tiene ya parte de lo que yo rebato [...] Es más, yo creo que mi abogado cursara en estos días un escrito al juzgado donde [dirá], siguiendo mis instrucciones, que yo me declararía culpable si ustedes demuestran solo una vez que hay una grabación de Claudia Viviana con un miembro de mi familia”. Su expareja es la administradora de una empresa de alquiler de vehículos que presuntamente utilizaba la trama para blanquear y, además, los agentes la consideran uno de los enlaces del narco, que tenía limitados sus movimientos, con el mundo exterior.

“Una sola [grabación] con cualquier miembro de mi familia de Galicia antes de mi detención”, remacha: “Una sola. No como dice el informe policial que hablaban diariamente... Con una sola, me declararé culpable de lo que se me acusa”.

Listo para enviar a juicio

La magistrada María Tardón dio la oportunidad de defenderse a Sito Miñanco, de 65 años, el pasado 5 de enero. Pero el narco, que acumula tres condenas de cárcel anteriores, se limitó a hacer una enmienda a la totalidad a la investigación sin entrar en ningún tipo de detalles. A partir de entonces, prefirió callar y demostró entonces lo curtido que está en materia legal: “Una vez dicho esto, aunque me gustaría seguir hablando y declarar, siguiendo los consejos de mi abogado y sus instrucciones, me voy a acoger a mi derecho recogido en la Constitución, en el artículo 17.3. Y no voy a declarar”, comentó.

El sumario de la Operación Mito describe cómo, supuestamente, Prado Bugallo reconstruyó su banda y sus viejos métodos: configurar una gran organización con fondos suficientes para pagar los envíos de cocaína. Ahora, según explicó la propia magistrada, tras resolver los recursos que se presenten, tiene previsto enviar la instrucción a la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional para que decida sobre el enjuiciamiento de los hechos.

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Sobre la firma

J. J. Gálvez
Redactor de Tribunales de la sección de Nacional de EL PAÍS, donde trabaja desde 2014 y donde también ha cubierto información sobre Inmigración y Política. Antes ha escrito en medios como Diario de Sevilla, Europa Sur, Diario de Cádiz o ADN.es.

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