El mes en el que se batieron cuatro récords de frío, 10 de calor y hubo 55º entre máxima y mínima

Las altas temperaturas del final de enero darán paso a una nueva borrasca, ‘Justine’, con un fuerte temporal en el Cantábrico

Vista de Madrid y la autopista A6 desde la sierra, este miércoles.
Vista de Madrid y la autopista A6 desde la sierra, este miércoles.Ismael Herrero (EFE)

Este enero está siendo un mes meteorológicamente insólito por la acumulación de fenómenos extremos. A la histórica nevada de Filomena, sin precedentes en más de un siglo por su extensión, le siguió una intensa ola de frío, con temperaturas que no se veían en 40 o 50 años. Para continuar, arreció un carrusel de borrascas sin freno que incluyeron una espectacular línea de turbonada ―banda de tormentas activas― completamente inusual en enero, que dejó más de 3.000 rayos. Y para terminar, un episodio de altas temperaturas, con los termómetros hasta 15 grados por encima de los valores normales y con Alicante al borde de los 30º. Durante estos 28 días, se han batido al menos cuatro récords de frío y otros cinco de calor y se ha registrado una oscilación de la temperatura de más de 50º.

De los -25,4º de mínima a los que se desplomaron los termómetros en Bello (Teruel) del 11 de enero a los 29,6º de máxima los que se ha llegado este jueves en Sagunto (Valencia) hay una diferencia nada menos que de 55º en apenas dos semanas. De confirmarse estos datos, aún provisionales, sería la mayor amplitud térmica registrada jamás en España y no se ha superado por unas décimas sino por unos contundentes casi tres grados. El récord era de 52,2º y se produjo en diciembre de 1963, cuando el día 9 la estación de Sevilla-San Pablo marcó 22,2º y, una semana después, Calamocha-Fuentes Claras (Teruel) caía a los históricos -30º, el récord absoluto de frío en zona poblada.

Este mes de enero deja, además, numerosas efemérides. Durante la ola de frío se batieron muchos récords, entre los que destacan cuatro: -13,4º en Toledo (el anterior récord era -9,8º), -21º de Teruel (era de -19º), -21,3º de Calamocha (-20º) y -12º en Getafe (-9º). Frente a estos récords de frío, el martes Salamanca registró la temperatura mínima más alta para un mes de enero de su historia, con 10,8º; al igual que Ávila, con 8,7º y Ciudad Real, con 11,3º. También se tumbó el anterior récord de mínima más alta para un enero Valladolid, con 10,3º. En cuanto a las máximas, en el aeropuerto de Valencia los termómetros llegaron el miércoles a 26º, un valor que iguala la máxima histórica de la ciudad. Este jueves, han sido Alicante con 29ºC, Elche con 29,5º, Teruel con 21º, Sagunto con 29,7º y Murcia con 27,8°, entre otros.

“Previsiblemente este jueves aumentarán esas marcas históricas, puesto que las máximas aún seguirán subiendo en el litoral mediterráneo, en Canarias y en buena parte del tercio sur. En Murcia, la Comunidad Valenciana y Canarias se superarán los 25º”, vaticinaba por la mañana la portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) Beatriz Hervella. Estos valores están entre 5 y 10º por encima de las temperaturas normales para estas fechas.

Y el viernes, aún quedan sobresaltos, ya que se producirá un cambio “destacado” del tiempo con la llegada de Justine, que dejará fuertes vientos, lluvia y el mar embravecido, alerta la Aemet. Se trata de la quinta borrasca de gran impacto que atraviesa España este mes ―cuatro de ellas en poco más de una semana―, todo un récord, otro más, en la corta historia de los nombramientos de borrascas, que comenzó en 2017. Justine, que surgió el 27 de enero frente a las costas de Nueva Inglaterra (EE UU), está cruzando el Atlántico con rapidez para entrar por noreste de España, donde provocará un fuerte temporal, sobre todo en el Cantábrico.

En su avance hacia la Península, esta noche se profundizará “muy rápidamente”, tanto que es probablemente que sufra una ciclogénesis explosiva. Las primeras comunidades afectadas serán Asturias y Galicia, donde hay avisos amarillos, el primer nivel de una escala de tres, por lluvia en las Rías Bajas y por rachas muy fuertes de viento, de 70 a 90 kilómetros por hora, en casi toda la comunidad gallega, a la que se le une el suroeste de Asturias y Picos de Europa. También hay alertas por vientos costeros en el litoral de A Coruña.

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Ya el sábado, el desplazamiento de la borrasca producirá “un fuerte gradiente de presión sobre el Cantábrico”, lo que se traducirá en vientos muy fuertes que, a partir del mediodía, pueden alcanzar fuerza 9, con olas de más de ocho metros. Estas condiciones se irán trasladando de oeste a este por el Cantábrico por la tarde y, al coincidir con la pleamar, el oleaje se verá reforzado. También se espera mala mar en el litoral oriental andaluz, Melilla y Baleares, con vientos de fuerza 7 y olas de tres a cuatro metros. Con esta previsión en la mano, hasta 15 comunidades más Melilla tienen avisos ―Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco, La Rioja y Comunidad Valenciana―. El domingo, el viento empezará a amainar de oeste a este, aunque el temporal aún seguirá afectando al Cantábrico durante la primera mitad del día.


Sobre la firma

Victoria Torres Benayas

Redactora de la sección de Madrid, también cubre la información meteorológica. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, cursó el máster Relaciones Internacionales y los países del Sur en la UCM. En EL PAÍS desde el año 2000, donde ha pasado por portada web, última hora y redes, además de ser profesora de su escuela entre 2007 y 2014.

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