LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El Ejército llama a prepararse para las dos siguientes oleadas del coronavirus

Un informe interno advierte de que hasta 2022 no se recuperará la normalidad

Militares de la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat) desinfectan una residencia de mayores de Santiago de Compostela.
Militares de la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat) desinfectan una residencia de mayores de Santiago de Compostela.OSCAR CORRAL / EL PAÍS

El Ejército de Tierra cree que España “tardará un año o año y medio en recuperar la normalidad” anterior al coronavirus y que, tras la actual pandemia, habrá dos rebrotes de la enfermedad, en el próximo otoño y en otoño de 2021. Por eso, “la idea fundamental para el Ejército es que se debe vigilar y estar preparados para la siguiente ola”. Así lo asegura una nota informativa de la Jefatura de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica (JSICAT), difundida por El Confidencial Digital.

El documento, titulado Informe cualitativo [de] predicción [de la] epidemia [a] largo plazo, reconoce que ninguna vacuna “que haya seguido los protocolos occidentales de ensayos clínicos” podrá estar disponible antes de enero o febrero de 2021; que “ninguna ofrecerá un 100% de protección” y que, en consecuencia, la covid-19 “no desaparecerá” por completo, aunque “la inmunidad adquirida por los individuos contagiados, los muy posibles tratamientos eficaces que se descubran y la futura vacuna determinarán que los problemas que surjan sean mucho menores”.

El informe, que reconoce basarse en “fuentes abiertas”, advierte incluso de que “nunca habrá un 100% de inmunidad adquirida”, pues habrá personas que se recontagien tras superar la enfermedad, aunque “lo más probable es que, en estos casos, los síntomas sean mucho más leves y no de tipo pulmonar grave”.

El estudio incluye una gráfica que sitúa el actual brote entre el 21 de febrero y el 21 de mayo; un segundo entre el próximo 21 de noviembre y el 21 de febrero de 2021 (con la mitad de casos que el actual) y un tercero del 21 de noviembre del año que viene al 21 de febrero de 2022 (una cuarta parte).

Los analistas del Ejército pronostican que “en verano descenderá el número de contagios” y que “el calor ralentizará la expansión, pero no la detendrá completamente”. Respecto a los rebrotes de la enfermedad, en otoño e invierno, señala que, “dado que existirá un mayor nivel de inmunidad social […], se dispondrá de más medios y se reaccionará más rápido, se espera que la intensidad de esa segunda ola sea menor. La posible tercera ola estará ya muy disminuida por disponer desde el principio de vacuna y tratamiento”, concluye.

El Ejército considera que, para afrontar las siguientes oleadas del coronavirus, “sería extremadamente importante disponer de una aplicación de teléfono móvil de control de contactos” de los positivos; un proyecto cuyo respeto a la privacidad plantea serias dudas. Y apuesta por contar con mascarillas FFP3 reutilizables; ya que “las mascarillas quirúrgicas habitualmente utilizadas en el Ejército de Tierra sirven para proteger a otros si la persona que la porta está contagiada, pero no sirven en absoluto para proteger del contagio” al que la usa. El problema, reconoce, es “la falta de disponibilidad de las FFP3”, que deben acompañarse de gafas. “Las medidas de confinamiento”, advierte, “ayudan a quitar fuerza a la epidemia, pero no van a terminar con ella”.

El informe subraya que, a mayor número de infectados ahora, menores contagios en próximas oleadas (el actual estudio de seroprevalencia que se está realizando en 32.000 hogares intenta determinar precisamente el grado de inmunidad de la población), aunque añade que, en cualquier caso, su letalidad será menor porque “enseguida se tomarán medidas de confinamiento fuertes y habrán mejorado los medios y tratamientos”.

A pesar de que ha causado más de 26.000 muertos en España, el estudio recuerda que el SARS-CoV-2 “no es de los virus que presentan mayor rango de contagio como pueda ser el sarampión” y resulta similar al SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo) de 2003, aunque aquel “fue más severo y de mayor letalidad”. Lo que hace que este sea más difícil de contener, añade, es que se “contagia antes de dar síntomas”, mientras que el SARS contagiaba después de darlos.

Con la frialdad del lenguaje militar, el informe destaca que “el problema [de esta pandemia] no es tanto el número de casos severos o muertes, sino que se acumulen todos a la vez de nuevo y colapsen los servicios sanitarios”. Y concluye con una advertencia obvia: “El mayor peligro en el futuro serán las aglomeraciones”.

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