“Aún no le pongo cara al coronavirus”

Más de 300.000 andaluces permanecen confinados sin que la epidemia haya alcanzado sus municipios

Un vecino pasea junto a la iglesia de Macharaviaya, en Málaga, pueblo sin casos positivos de coronavirus.
Un vecino pasea junto a la iglesia de Macharaviaya, en Málaga, pueblo sin casos positivos de coronavirus.Garcia-Santos (El Pais)

Desparramado sobre una ladera, el casco urbano de Macharaviaya (Málaga, 460 habitantes) pasa desapercibido entre las ondulaciones de la comarca de la Axarquía, al este de la capital malagueña. En sus carreteras de ascenso hay que esperar un buen rato para cruzarse con algún coche. Sus calles, desiertas, parecen las de un poblado fantasma coloreado por la primavera. “Nos estamos tomando esto con mucha seriedad”, dice desde la puerta de su casa Puri Serrano, de 31 años, que recibe las noticias del Telediario con cierta lejanía. “Aún no le pongo cara al coronavirus”, asegura. Tiene sentido: su pueblo no ha registrado ningún caso, según los datos oficiales. “La conciencia es muy alta”, dice el alcalde, Antonio Campos, del PSOE, orgulloso de las estadísticas y de sus vecinos. Málaga, con 3.000 casos, es la provincia más golpeada de la región.

Las cifras de la Junta de Andalucía apuntan que en toda la comunidad hay 268 municipios —un tercio del total— sin casos confirmados de coronavirus. De ellos, solo una cuarta parte supera el millar de habitantes —algunos apenas rozan el centenar, como Cumbres de En Medio (Huelva) con 56 vecinos—, aunque hay excepciones como Puerto Serrano (Cádiz), que roza los 7.000. Un vistazo al mapa andaluz revela algunas de las claves de sus resultados positivos: la compleja orografía, la baja densidad poblacional, la pérdida de habitantes, la existencia de menos transporte público y una menor actividad económica, además del confinamiento. En total, 304.922 andaluces —el 3,6% de la población total— llevan confinados desde mediados de marzo en pueblos donde no se han registrado positivos. Andalucía acumula 20 casos por cada 100.000 habitantes, cuatro veces menos que la tasa nacional.

Nacido a finales del siglo XVIII, Bernardo de Gálvez fue un militar español con un papel destacado en la guerra de la independencia de Estados Unidos y su retrato figura en la sala de fundadores del Congreso estadounidense. Su imagen también se encuentra, compuesta por azulejos, en la fachada de la iglesia de su localidad natal, Macharaviaya. Sus ojos miran a la pequeña calle Ministro, donde cuatro vecinos charlaban el pasado martes después de comprar el pan. María barría la puerta y su marido, Pepe, fumaba. “Aquí estamos muy bien y nos cuidamos mucho”, aseguraba la mujer. En la casa de al lado, Moisés relataba que él apenas baja una vez al mes al supermercado más cercano —a 12 kilómetros, en la costa— “por si acaso”. El pueblo no tiene tiendas, pero un panadero les visita a diario, un frutero tres veces a la semana; un pescadero, dos, y el carnicero, una. “Y traen todo desinfectado”, señala Paqui, que cuida a su nieta.

A 30 kilómetros de Málaga por una carretera montañosa, Macharaviaya está rodeada de otros municipios limpios de coronavirus: la mitad de la treintena que integran la comarca. Ocurre igual en la Serranía de Ronda. Mientras su capital acumula un centenar de positivos, en sus pueblos cercanos hay pocos o ninguno. “Intentamos ir lo menos posible a Ronda”, dice Francisco Lozano, del PP, alcalde de Júzcar (232 habitantes), cuyas calles son desinfectadas a diario por un tractor. “Somos pocos y, con mucho cuidado, conseguimos ponerle freno a la enfermedad”, dice Lozano, que cada día lleva la compra a los mayores que lo necesitan.

Adela, vecina de Macharaviaya (Málaga), friega la puerta de su casa.
Adela, vecina de Macharaviaya (Málaga), friega la puerta de su casa.Garcia-Santos (El Pais)

La situación es similar en otras zonas montañosas de Andalucía como la Sierra de Aracena, el Valle del Almanzora o La Alpujarra. “En toda la comarca apenas hay cuatro casos”, dice Rafael Montes, alcalde socialista de Fiñana (Almería, 1.994 habitantes). “Una de las pocas certezas que tenemos es que quedarse en casa funciona, así que lo llevamos a rajatabla”, explica Montes, que recibe una llamada cada vez que un vecino ve pasar un coche desconocido. “A veces nos pasamos”, admite.

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Población dispersa

“La poca densidad de población es importante”, dice José Fernández, del PP, alcalde de Sorbas, municipio almeriense donde sus 2.388 habitantes se distribuyen en 249 kilómetros cuadrados. Su caso es muy parecido al de otras localidades cercanas y por eso Almería, junto a Huelva, es una de las dos provincias señaladas por el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, para el inicio de la desescalada. Entre las dos suman 1,2 millones de vecinos y apenas un millar de positivos. En el otro extremo están Málaga, Granada y Sevilla, que serían las provincias más lentas en la desescalada.

“Tenemos muchas ganas de volver a la normalidad, pero debe ser muy gradual, las prisas no son buenas”, subraya Manuel Casaus, alcalde socialista de Guadalcanal (2.627 habitantes), una de las pocas localidades sevillanas que mantiene su casillero a cero. Los pueblos se debaten ahora entre la ilusión por volver a la denominada nueva normalidad y el temor a que el virus cruce sus términos municipales. Por ahora, eso sí, el mundo rural se defiende mejor.



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