Harina enriquecida para acabar con el “hambre oculta”

El emprendedor social Felix Brooks‑church ha puesto en marcha una iniciativa que añade nutrientes esenciales al alimento básico de sociedades desfavorecidas para paliar la malnutrición. Su proyecto ha sido respaldado por los Premios Rolex a la Iniciativa.

Felix Brooks-church, Laureado de los Premios Rolex a la Iniciativa, junto a uno de los dosificadores que añaden nutrientes esenciales a la harina de maíz en zonas rurales de Tanzania.
Felix Brooks-church, Laureado de los Premios Rolex a la Iniciativa, junto a uno de los dosificadores que añaden nutrientes esenciales a la harina de maíz en zonas rurales de Tanzania.© Leah Kidd

Millones de personas en países de todo el mundo, especialmente en comunidades rurales, basan su alimentación en un elemento básico como la harina de trigo o maíz. Sin embargo, esa aportación no es suficiente, ya que no incluye muchos de los nutrientes básicos para el organismo: es lo que se conoce como “hambre oculta”. La malnutrición, en sus distintas formas, es un problema que afecta a 52 millones de niños menores de 5 años en todo el mundo, y que conlleva retraso del crecimiento a más de 155 millones, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El emprendedor social estadounidense Felix Brooks‑church fue consciente de esta situación cuando trabajó como voluntario en Camboya hace ya una década. “Dirigí un proyecto para sacar a los niños de la calle, llevarlos a nuestro centro y, finalmente, devolverlos a sus colegios y familias”, explica. “Pronto me di cuenta de que esos niños estaban casi siempre enfermos. Tenían un sistema inmunológico débil, dificultades de aprendizaje y algunos morían por causas por las que nadie debería morir”.

El origen de ese problema estaba en una alimentación insuficiente, en la que no estaban presentes algunos de los nutrientes y vitaminas esenciales para el desarrollo, en especial en edades muy tempranas. Ahí surgió el Sanku, el proyecto de Brooks‑church que se propone mejorar la alimentación de personas en países como Tanzania, donde ha puesto en marcha un sistema que añade nutrientes esenciales a ese alimento básico, la harina.

El proyecto de Sanku ayuda actualmente a completar la alimentación de dos millones de personas al día en Tanzania.
El proyecto de Sanku ayuda actualmente a completar la alimentación de dos millones de personas al día en Tanzania.© Leah Kidd

La iniciativa de Brooks‑church se basa en una idea sencilla pero tremendamente efectiva: una dosificadora, un dispositivo similar a una balanza electrónica y que se puede instalar en molinos pequeños, muchos de ellos ubicados en zonas aisladas, que producen hasta el 95% de la harina de maíz que constituye un alimento básico en África oriental. Estos aparatos permiten enriquecer cada saco de harina con una dosis de vitamina B12, cinc, ácido fólico y hierro, y se complementan con un modelo comercial que hace posible que los molinos de harina locales puedan añadir esas dosis de nutrientes sin coste adicional para ellos o los consumidores. Su empresa, Sanku, compra a gran escala sacos de harina vacíos, que representan el principal gasto de los molineros y son relativamente caros cuando se adquieren en pequeñas cantidades. Al comprar los sacos al por mayor, Sanku puede vendérselos a los molineros a precio de mercado y usar el margen de beneficio para sufragar el coste de los nutrientes añadidos. De esta forma, el coste de enriquecer los alimentos para una persona durante un año entero es inferior a un dólar.

Las dosificadoras empleadas por Brooks‑church y su equipo son ligeras y fáciles de instalar, pero resistentes y fiables. Tanzania ha sido el primer país en el que se ha implantado este sistema, y hasta el momento ayudan a completar la alimentación de dos millones de personas al día en el país africano. El proyecto de Sanku pasa ahora por sumar allí unas 180 dosificadoras más antes de expandirse a otros países a un ritmo mínimo de uno por año. “Nos preocupamos por llegar a muchas personas, pero más aún por ser rentables y sostenibles”, asegura Brooks‑church.

El emprendedor social Felix Brooks-church.
El emprendedor social Felix Brooks-church.©Rolex / Franck Gazzola

El proyecto de este emprendedor fue uno de los Laureados en los Premios Rolex a la Iniciativa 2021, el programa de Rolex que apoya e impulsa las iniciativas de todo tipo que buscan mejorar las condiciones de vida de personas en todo el mundo, así como preservar el entorno natural. Sanku planea utilizar la financiación del Premio Rolex para comprar 40 dosificadoras que supondrán la transformación de otros tantos molinos pequeños, y que ayudarán a alimentar a unas 200.000 personas.

Lo que hacemos no es solo añadir nutrientes a los alimentos, sino también asegurar un derecho humano básico a tener una buena nutrición
Felix Brooks‑church

El galardón también aporta mayor visibilidad a un proyecto que quiere expandir su alcance actual. “Una mejor nutrición es la primera baza fundamental”, explica Brooks‑church. “Se traduce en que los niños crezcan sanos y fuertes. Acaban siendo más productivos en el lugar de trabajo. Esto genera un efecto macroeconómico directo: aumenta el PIB del país, disminuye la presión económica y sobre el sistema sanitario, hay más ingenieros, más médicos… Lo que hacemos no es solo añadir nutrientes a los alimentos, sino también asegurar un derecho humano básico a tener una buena nutrición”, concluye.

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