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Mujeres Burkina Faso

En Burkina Faso, ganar se conjuga en femenino

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Los rivales más duros de vencer para las deportistas burkinabesas no son personas, sino prejuicios sociales, falta de inversión pública en las infraestructuras, casi ninguna perspectiva profesional en el sector y nula visibilidad en los medios

  •  Ganan medallas y copas en torneos y campeonatos, pero la verdadera lucha de estas deportistas de Burkina Faso es vencer cada día a los múltiples obstáculos y barreras. Combaten y compiten en la cancha de baloncesto o de balonmano, en el terreno de fútbol o en el tatami, pero sobre todo pelean contra un entorno reticente al deporte femenino: prejuicios sociales, falta de inversión pública en las infraestructuras, casi ninguna perspectiva profesional en el sector, nula visibilidad en los medios… Ser mujer y deportista en Burkina es ya, en sí, una gran victoria.    Este es el retrato de Yasminatou Traoré, la primera de las cinco mujeres que cuentan su historia de amor con un deporte para este reportaje. "Empecé a jugar a los ocho años y ahora tengo 29. El deporte me ha dado salud y me ha procurado felicidad, me ha convertido en una persona perseverante", afirma.    Juego en el club Bac vision future y entreno tres veces a la semana; además, otro club me ha pedido que me encargue de varios equipos de niñas y adolescentes, pero no tienen financiación. El deporte es mi pasión y he tratado de conciliarlo con los estudios. Estos dos últimos años, me he formado con un gran chef en repostería y panadería. También he hecho cursos para diseñar páginas web. Ahora quiero crear una página de recetas y busco financiación para montar mi propia empresa.
    1Yasminatou Traoré, baloncesto 

    Ganan medallas y copas en torneos y campeonatos, pero la verdadera lucha de estas deportistas de Burkina Faso es vencer cada día a los múltiples obstáculos y barreras. Combaten y compiten en la cancha de baloncesto o de balonmano, en el terreno de fútbol o en el tatami, pero sobre todo pelean contra un entorno reticente al deporte femenino: prejuicios sociales, falta de inversión pública en las infraestructuras, casi ninguna perspectiva profesional en el sector, nula visibilidad en los medios… Ser mujer y deportista en Burkina es ya, en sí, una gran victoria.

    Este es el retrato de Yasminatou Traoré, la primera de las cinco mujeres que cuentan su historia de amor con un deporte para este reportaje. "Empecé a jugar a los ocho años y ahora tengo 29. El deporte me ha dado salud y me ha procurado felicidad, me ha convertido en una persona perseverante", afirma.

    Juego en el club Bac vision future y entreno tres veces a la semana; además, otro club me ha pedido que me encargue de varios equipos de niñas y adolescentes, pero no tienen financiación. El deporte es mi pasión y he tratado de conciliarlo con los estudios. Estos dos últimos años, me he formado con un gran chef en repostería y panadería. También he hecho cursos para diseñar páginas web. Ahora quiero crear una página de recetas y busco financiación para montar mi propia empresa.

  •  Empecé a jugar con los chicos porque no había centros de formación para las chicas. En Burkina, necesitamos que se invierta en nosotras. Si no nos dan una oportunidad, no podremos destacar. Desde el principio, se nos excluye del deporte, pero sé que muchas chicas quisieran practicarlo. Necesitamos espacios para entrenar y financiación para jugar en competiciones. Cuando ganamos, la gente se alegra, pero el Gobierno no invierte nada en el deporte femenino.
    2Yasminatou y su bebé, Imane Keren Bado 

    Empecé a jugar con los chicos porque no había centros de formación para las chicas. En Burkina, necesitamos que se invierta en nosotras. Si no nos dan una oportunidad, no podremos destacar. Desde el principio, se nos excluye del deporte, pero sé que muchas chicas quisieran practicarlo. Necesitamos espacios para entrenar y financiación para jugar en competiciones. Cuando ganamos, la gente se alegra, pero el Gobierno no invierte nada en el deporte femenino.

  • Mi mensaje para las chicas es que se atrevan a practicar deporte. Para los dirigentes, que promuevan el deporte en los colegios, desde la primaria. Para las familias, que inculquen el amor al deporte a sus hijas. Aquí, en Burkina, el deporte de manera general, no se ve bien, y todavía menos el femenino. Pero poco a poco, la gente empieza a descubrir que es algo positivo. Conozco a una chica que estaba obesa y todo el mundo se reía de ella. Siempre estaba apartada y muy insegura. Desde que entrena ha fundado una familia, es una persona alegre, se siente mucho mejor. En mi caso, mi marido respeta mi pasión y mi hija, Imane Keren, nació el año pasado.
    3Yasmina vistiendo a su bebé Mi mensaje para las chicas es que se atrevan a practicar deporte. Para los dirigentes, que promuevan el deporte en los colegios, desde la primaria. Para las familias, que inculquen el amor al deporte a sus hijas. Aquí, en Burkina, el deporte de manera general, no se ve bien, y todavía menos el femenino. Pero poco a poco, la gente empieza a descubrir que es algo positivo. Conozco a una chica que estaba obesa y todo el mundo se reía de ella. Siempre estaba apartada y muy insegura. Desde que entrena ha fundado una familia, es una persona alegre, se siente mucho mejor. En mi caso, mi marido respeta mi pasión y mi hija, Imane Keren, nació el año pasado.
  •  La gente no confía en la capacidad de las chicas deportistas; si consigues una medalla, te dicen que es porque has tenido suerte. Gloria Guissou, campeona de kárate de Burkina Faso y novena en África, me ha enseñado que tengo que creer en mí misma y ser perseverante. Según la cultura de aquí, las adolescentes no deben volver a casa después de las siete de la tarde. A causa de los entrenamientos, regreso más tarde y algunos miembros de la familia me critican. Mi papá no estaba contento al principio, pero ahora me apoya. Otro de los problemas es que si te hieres durante el combate o el entrenamiento, no tienes apoyo casi de nadie. Una vez me lesioné durante una competición y mis padres se enfadaron; estuve tres años sin hacer kárate, pero regresé al tatami y volví a ser la campeona nacional.    Tengo 23 años y soy estudiante de Derecho. En el futuro, me gustaría ser entrenadora, crear un club en el que nuestras mamas puedan ponerse en forma. Cuando cogen peso se desaniman y dejan de cuidarse. Y ¿por qué no?, convertirme en ministra de Deportes para mejorar el femenino. Burkina debería convertirse en una nación más igualitaria. Hoy día, cuando vamos a una competición, de 15 atletas, solo tres o cuatro somos chicas.
    4Liliane Edwige Ilboudo, kárate 

    La gente no confía en la capacidad de las chicas deportistas; si consigues una medalla, te dicen que es porque has tenido suerte. Gloria Guissou, campeona de kárate de Burkina Faso y novena en África, me ha enseñado que tengo que creer en mí misma y ser perseverante. Según la cultura de aquí, las adolescentes no deben volver a casa después de las siete de la tarde. A causa de los entrenamientos, regreso más tarde y algunos miembros de la familia me critican. Mi papá no estaba contento al principio, pero ahora me apoya. Otro de los problemas es que si te hieres durante el combate o el entrenamiento, no tienes apoyo casi de nadie. Una vez me lesioné durante una competición y mis padres se enfadaron; estuve tres años sin hacer kárate, pero regresé al tatami y volví a ser la campeona nacional.

    Tengo 23 años y soy estudiante de Derecho. En el futuro, me gustaría ser entrenadora, crear un club en el que nuestras mamas puedan ponerse en forma. Cuando cogen peso se desaniman y dejan de cuidarse. Y ¿por qué no?, convertirme en ministra de Deportes para mejorar el femenino. Burkina debería convertirse en una nación más igualitaria. Hoy día, cuando vamos a una competición, de 15 atletas, solo tres o cuatro somos chicas.

  •  Entré en el kárate porque llevaba a mi hermano pequeño a entrenar y mientras le esperaba, me puse también a practicar. Mi primera competición fue en el campeonato nacional y gané la medalla de oro. En 2018 me nombraron la mejor deportista en Burkina. He ganado 25 medallas y mi carrera me ha permitido obtener una beca; de hecho, es la primera vez que el Gobierno da una beca especial para una deportista por su recorrido.   En mi club somos unas 30 chicas, pero los entrenadores son todos hombres. Hay gente que nos insulta, que nos dice que hacemos esto porque no queremos asumir las responsabilidades en el hogar. Cuando te casas, se supone que abandonas lo que has hecho en tu juventud para concentrarte en el matrimonio. Pero yo no lo voy a dejar. El kárate me ha permitido conocer a gente, viajar y forjarme una mentalidad de combate y responsabilidad. Creo que las deportistas transmitimos una energía especial. En el tatami, tengo que destacar y, al final, acabas haciendo lo mismo en tu propia vida.    En la universidad, me han elegido delegada e incluso una vez estuve en la asamblea nacional y saludé al presidente. La gente reconoce mi dinamismo y esto me lo ha dado el deporte. Todo mi problema es la falta de apoyo financiero para poder evolucionar…. Me gustaría encontrar ayuda económica para avanzar .
    5Liliane, entrenando en el club Avenir 

    Entré en el kárate porque llevaba a mi hermano pequeño a entrenar y mientras le esperaba, me puse también a practicar. Mi primera competición fue en el campeonato nacional y gané la medalla de oro. En 2018 me nombraron la mejor deportista en Burkina. He ganado 25 medallas y mi carrera me ha permitido obtener una beca; de hecho, es la primera vez que el Gobierno da una beca especial para una deportista por su recorrido.

    En mi club somos unas 30 chicas, pero los entrenadores son todos hombres. Hay gente que nos insulta, que nos dice que hacemos esto porque no queremos asumir las responsabilidades en el hogar. Cuando te casas, se supone que abandonas lo que has hecho en tu juventud para concentrarte en el matrimonio. Pero yo no lo voy a dejar. El kárate me ha permitido conocer a gente, viajar y forjarme una mentalidad de combate y responsabilidad. Creo que las deportistas transmitimos una energía especial. En el tatami, tengo que destacar y, al final, acabas haciendo lo mismo en tu propia vida.

    En la universidad, me han elegido delegada e incluso una vez estuve en la asamblea nacional y saludé al presidente. La gente reconoce mi dinamismo y esto me lo ha dado el deporte. Todo mi problema es la falta de apoyo financiero para poder evolucionar…. Me gustaría encontrar ayuda económica para avanzar

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  • Empecé a jugar en el 2012, pero tuve que parar porque mi padre no estaba de acuerdo. Afortunadamente, mis hermanas y mi madre me animaron, así que cuando tenía 15 años retomé el baloncesto. Quería demostrarle a mi padre que el deporte es compatible con mis estudios. Me entrenaba a menudo, pero también dedicaba mucho tiempo a estudiar. Ahora tengo 24 años y estoy en cuarto año de Ciencias Biomédicas. Mi padre sigue sin estar de acuerdo con mi afición, pero cuando tengo un campeonato, no me impide que participe. He viajado a Costa de Marfil y a Togo, gracias a las competiciones.
    6Wend-Panga Judith Rémie Tapsoba, baloncesto Empecé a jugar en el 2012, pero tuve que parar porque mi padre no estaba de acuerdo. Afortunadamente, mis hermanas y mi madre me animaron, así que cuando tenía 15 años retomé el baloncesto. Quería demostrarle a mi padre que el deporte es compatible con mis estudios. Me entrenaba a menudo, pero también dedicaba mucho tiempo a estudiar. Ahora tengo 24 años y estoy en cuarto año de Ciencias Biomédicas. Mi padre sigue sin estar de acuerdo con mi afición, pero cuando tengo un campeonato, no me impide que participe. He viajado a Costa de Marfil y a Togo, gracias a las competiciones.
  •  El deporte es bueno para la salud, te permite estar en forma, crecer como persona. Cuando dejé de entrenar, cogí peso, no me sentía bien en clase. En realidad, para mí, deporte y estudios van unidos. Cuando lo practicas, despejas tu mente y te concentras mejor para estudiar. En el club somos 16 chicas y me siento muy unida a ellas, son como una familia. Si mi novio me pidiese que lo dejase, le explicaría que es mi pasión y que quiero seguir jugando.    Lo más duro es no poder competir. Tenemos nada más un campeonato anual y los dos últimos años, ni siquiera ha tenido lugar. En Burkina solo hay cinco equipos femeninos de baloncesto y desde 2017, siempre somos las campeonas. Necesitamos que se organicen competiciones, apoyo financiero, un sitio para entrenarnos, motivar a las chicas a que jueguen y entrenen.
    7Judith entrena en el instituto N’Gouanbi 

    El deporte es bueno para la salud, te permite estar en forma, crecer como persona. Cuando dejé de entrenar, cogí peso, no me sentía bien en clase. En realidad, para mí, deporte y estudios van unidos. Cuando lo practicas, despejas tu mente y te concentras mejor para estudiar. En el club somos 16 chicas y me siento muy unida a ellas, son como una familia. Si mi novio me pidiese que lo dejase, le explicaría que es mi pasión y que quiero seguir jugando.

    Lo más duro es no poder competir. Tenemos nada más un campeonato anual y los dos últimos años, ni siquiera ha tenido lugar. En Burkina solo hay cinco equipos femeninos de baloncesto y desde 2017, siempre somos las campeonas. Necesitamos que se organicen competiciones, apoyo financiero, un sitio para entrenarnos, motivar a las chicas a que jueguen y entrenen.

  •  El fútbol es innato en mí. Cuando era pequeña, ya jugaba a cuatro patas y gracias a la pelota empecé a andar. Traté de jugar en mi barrio con los chicos, pero me decían que las niñas no tenían derecho a jugar, así que busqué otros barrios donde me aceptasen. Intenté crear un grupo de chicas, pero todas abandonaban y la gente me desanimaba diciendo que el fútbol femenino no merecía la pena.    En 2012, cuando tenía 15 años, mi equipo ganó el torneo nacional y fuimos a jugar a Kenia. A partir de ese momento, mi papá dijo que si obtenía buenas notas en el instituto me dejaría seguir. En 2017 me saqué una oposición para ser policía y ahora trabajo en la dirección de Deportes. A partir de 2020, empecé a salir en la tele y en las redes sociales, así que la gente ha comenzado a conocerme. Pero aquí, si eres mujer, no puedes vivir de eso, como en otros países. Tengo 27 años y sueño con jugar en un equipo nacional de mujeres en el extranjero, donde pueda vivir de ello. Me casé en 2019 y aunque mi marido no practica nada, respeta mi pasión por el fútbol.
    8Kie Aïcha Charlotte Millogo, fútbol 

    El fútbol es innato en mí. Cuando era pequeña, ya jugaba a cuatro patas y gracias a la pelota empecé a andar. Traté de jugar en mi barrio con los chicos, pero me decían que las niñas no tenían derecho a jugar, así que busqué otros barrios donde me aceptasen. Intenté crear un grupo de chicas, pero todas abandonaban y la gente me desanimaba diciendo que el fútbol femenino no merecía la pena.

    En 2012, cuando tenía 15 años, mi equipo ganó el torneo nacional y fuimos a jugar a Kenia. A partir de ese momento, mi papá dijo que si obtenía buenas notas en el instituto me dejaría seguir. En 2017 me saqué una oposición para ser policía y ahora trabajo en la dirección de Deportes. A partir de 2020, empecé a salir en la tele y en las redes sociales, así que la gente ha comenzado a conocerme. Pero aquí, si eres mujer, no puedes vivir de eso, como en otros países. Tengo 27 años y sueño con jugar en un equipo nacional de mujeres en el extranjero, donde pueda vivir de ello. Me casé en 2019 y aunque mi marido no practica nada, respeta mi pasión por el fútbol.

  •  En el estadio donde entrenamos no hay vestuario para las chicas y nos tenemos que cambiar delante de todo el mundo. Tampoco hay ninguna cobertura médica. Si te lesionas, tienes que cubrir todos los gastos. Cuando hay un partido de fútbol y juegan los chicos, se llenan las gradas. Si jugamos nosotras, están vacías.    En Burkina hay 10 clubes de primera división y 19 de segunda división, pero nadie nos apoya, no se hace ninguna promoción del futbol femenino. A pesar de todo, este año hemos logrado calificarnos para la final de la CAN (Copa de África de las Naciones). Es la primera vez que esto ocurre en la historia del fútbol femenino de Burkina Faso. La final tendrá lugar en Marruecos en julio y seremos 12 equipos femeninos de África deseando ganar la copa.
    9Kie Aïcha entrena en el estadio Naaba Baongho con el equipo Etincelles des minimes 

    En el estadio donde entrenamos no hay vestuario para las chicas y nos tenemos que cambiar delante de todo el mundo. Tampoco hay ninguna cobertura médica. Si te lesionas, tienes que cubrir todos los gastos. Cuando hay un partido de fútbol y juegan los chicos, se llenan las gradas. Si jugamos nosotras, están vacías.

    En Burkina hay 10 clubes de primera división y 19 de segunda división, pero nadie nos apoya, no se hace ninguna promoción del futbol femenino. A pesar de todo, este año hemos logrado calificarnos para la final de la CAN (Copa de África de las Naciones). Es la primera vez que esto ocurre en la historia del fútbol femenino de Burkina Faso. La final tendrá lugar en Marruecos en julio y seremos 12 equipos femeninos de África deseando ganar la copa.

  •  Todas las deportistas entrevistadas hablan de la poca o nula inversión en el deporte femenino en Burkina Faso: faltan infraestructuras, equipos, financiación, organización de torneos y competiciones, cobertura sanitaria para las jugadoras... Falta que se les dé reconocimiento y visibilidad, sensibilizar a la sociedad y profesionalizar el deporte femenino para que las mujeres puedan convertir su pasión en un trabajo. El apoyo de las familias, de los educadores y de las instituciones públicas y asociativas es fundamental para impulsar sus proyectos, para darles una oportunidad de futuro, pero hoy día es ínfimo.    Las deportistas son a menudo mujeres carismáticas que han adquirido liderazgo en sus comunidades y que luchan para que en el futuro, cuando una burkinabesa quiera ser deportista profesional en su país, lo pueda conseguir. Aunque ninguna de ellas haya podido realizar ese sueño hasta hoy día, su esfuerzo y tesón permitirá que en el futuro sea una realidad.
    10Equipo de chicas del club AOEF 

    Todas las deportistas entrevistadas hablan de la poca o nula inversión en el deporte femenino en Burkina Faso: faltan infraestructuras, equipos, financiación, organización de torneos y competiciones, cobertura sanitaria para las jugadoras... Falta que se les dé reconocimiento y visibilidad, sensibilizar a la sociedad y profesionalizar el deporte femenino para que las mujeres puedan convertir su pasión en un trabajo. El apoyo de las familias, de los educadores y de las instituciones públicas y asociativas es fundamental para impulsar sus proyectos, para darles una oportunidad de futuro, pero hoy día es ínfimo.

    Las deportistas son a menudo mujeres carismáticas que han adquirido liderazgo en sus comunidades y que luchan para que en el futuro, cuando una burkinabesa quiera ser deportista profesional en su país, lo pueda conseguir. Aunque ninguna de ellas haya podido realizar ese sueño hasta hoy día, su esfuerzo y tesón permitirá que en el futuro sea una realidad.

  •  Mi hermana mayor jugaba en un equipo de balonmano y un día me fui con ella, me gustó y, desde entonces, nunca lo he dejado. Tenía 10 años y ahora tengo 27. En todo este tiempo, no han faltado los obstáculos, fundamentalmente vinculados a los prejuicios. Mucha gente piensa que cuando vamos a los entrenamientos, salimos para prostituirnos…   Otro problema es cuando te lesionas. Me hice daño en la rodilla durante un partido y la cobertura de los gastos médicos creó tanta polémica que dejé el club durante un tiempo.   El deporte me mantiene en forma y me ha permitido crear amistades y vínculos con la gente de mi disciplina deportiva y de otras disciplinas. A veces he conseguido algo de dinero, que me ha permitido cierta independencia, pero nada significativo, para pequeños gastos. El deporte también me ha abierto la mente y he desarrollado una gran capacidad de trabajo en equipo o bajo presión. Este año he acabado mis estudios, ahora soy médica de atención primaria.
    11Adjaratou Ouedraogo, balonmano 

    Mi hermana mayor jugaba en un equipo de balonmano y un día me fui con ella, me gustó y, desde entonces, nunca lo he dejado. Tenía 10 años y ahora tengo 27. En todo este tiempo, no han faltado los obstáculos, fundamentalmente vinculados a los prejuicios. Mucha gente piensa que cuando vamos a los entrenamientos, salimos para prostituirnos…

    Otro problema es cuando te lesionas. Me hice daño en la rodilla durante un partido y la cobertura de los gastos médicos creó tanta polémica que dejé el club durante un tiempo.

    El deporte me mantiene en forma y me ha permitido crear amistades y vínculos con la gente de mi disciplina deportiva y de otras disciplinas. A veces he conseguido algo de dinero, que me ha permitido cierta independencia, pero nada significativo, para pequeños gastos. El deporte también me ha abierto la mente y he desarrollado una gran capacidad de trabajo en equipo o bajo presión. Este año he acabado mis estudios, ahora soy médica de atención primaria.

  •  Juego en el club l’AS Douanes, somos 18 chicas y hemos participado en el campeonato nacional de la copa de la liga y en otras competiciones en el ámbito universitario. Siempre hemos sido las ganadoras. Mi hermana, Alimata Ouedraogo, es la capitana del equipo y una figura destacada del balonmano en Burkina.   También he participado en competiciones internacionales. En 2011, participé en la CAN (Copa Africana de Naciones) de cadetes, que tuvo lugar en Burkina, en 2012 estuvimos en Ghana durante los juegos de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África del Oeste) y en el 2018 en las eliminatorias del mundial. Hay cinco clubes en nuestro país, pero aquí el deporte femenino no se valora. Además, la maternidad y la vida conyugal pueden ser un freno, muchas chicas abandonan cuando se casan o cuando tienen hijos.
    12Adjaratou Ouedraogo, entrenamiento con su equipo 

    Juego en el club l’AS Douanes, somos 18 chicas y hemos participado en el campeonato nacional de la copa de la liga y en otras competiciones en el ámbito universitario. Siempre hemos sido las ganadoras. Mi hermana, Alimata Ouedraogo, es la capitana del equipo y una figura destacada del balonmano en Burkina.

    También he participado en competiciones internacionales. En 2011, participé en la CAN (Copa Africana de Naciones) de cadetes, que tuvo lugar en Burkina, en 2012 estuvimos en Ghana durante los juegos de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África del Oeste) y en el 2018 en las eliminatorias del mundial. Hay cinco clubes en nuestro país, pero aquí el deporte femenino no se valora. Además, la maternidad y la vida conyugal pueden ser un freno, muchas chicas abandonan cuando se casan o cuando tienen hijos.

  •  Cuando tenía 15 años estaba en una clase en la que éramos mayoritariamente chicas, así que el profesor decidió hacer un equipo de baloncesto femenino. Desde entonces, nunca he dejado de jugar y hemos creado un club. Como el deporte para mujeres no tiene apoyos, el club tenía problemas para funcionar, así que ahora somos una asociación, la Asociación deportiva de Libertad de Kadiogo. Hay cuatro categorías y somos un total de 30 chicas. Jugamos partidos amistosos con otros clubes de Uagadugú y de Bobo Dioulasso.     En Burkina, hay cinco clubes de baloncesto femenino. Pero la mayor parte de las chicas abandonan… No nos pagan nada, a veces nos apoyan de manera muy puntual. Sin embargo, los equipos masculinos sí tienen financiación, y en algunos de ellos pagan a los chicos.
    13Innocente Sana, baloncesto 

    Cuando tenía 15 años estaba en una clase en la que éramos mayoritariamente chicas, así que el profesor decidió hacer un equipo de baloncesto femenino. Desde entonces, nunca he dejado de jugar y hemos creado un club. Como el deporte para mujeres no tiene apoyos, el club tenía problemas para funcionar, así que ahora somos una asociación, la Asociación deportiva de Libertad de Kadiogo. Hay cuatro categorías y somos un total de 30 chicas. Jugamos partidos amistosos con otros clubes de Uagadugú y de Bobo Dioulasso.

    En Burkina, hay cinco clubes de baloncesto femenino. Pero la mayor parte de las chicas abandonan… No nos pagan nada, a veces nos apoyan de manera muy puntual. Sin embargo, los equipos masculinos sí tienen financiación, y en algunos de ellos pagan a los chicos.

  • El deporte me ha aportado muchísimas cosas, descubro otros horizontes y países. Hemos viajado por África del Oeste (Costa de Marfil, Malí y Togo) y gracias a un programa de la embajada de Estados Unidos en 2015 he podido visitar otros clubes de allí. Todo esto me ha motivado para no dejarlo. El nivel en esos países es mucho mejor, no se puede comparar. Allí, las chicas que juegan son realmente profesionales. Para ello, hace falta que haya dirigentes motivados y financiación. Cuando te paseas por Costa de Marfil o Mali hay muchas canchas de baloncesto, pero aquí no hay apenas infraestructuras públicas.
    14Innocente Sana encestando durante un entrenamiento El deporte me ha aportado muchísimas cosas, descubro otros horizontes y países. Hemos viajado por África del Oeste (Costa de Marfil, Malí y Togo) y gracias a un programa de la embajada de Estados Unidos en 2015 he podido visitar otros clubes de allí. Todo esto me ha motivado para no dejarlo. El nivel en esos países es mucho mejor, no se puede comparar. Allí, las chicas que juegan son realmente profesionales. Para ello, hace falta que haya dirigentes motivados y financiación. Cuando te paseas por Costa de Marfil o Mali hay muchas canchas de baloncesto, pero aquí no hay apenas infraestructuras públicas.
  • En África del Oeste, 30% de las adolescentes entre 15 y 19 años están casadas, divorciadas o viudas. Matrimonios forzados, violencia sexual, mutilación genital y embarazos precoces forman parte de sus vidas y constituyen, junto con las desigualdades de acceso a la tierra y a los servicios financieros, obstáculos considerables a su autonomía económica y social. Judith, Innocente, Liliane, Aïchatou, Yasminatou y Charlotte son algunos ejemplos de mujeres que se han emancipado a través del deporte. Les ha permitido tener una actividad propia, que se las reconozca, sentirse orgullosas de su esfuerzo, demostrarle a sus familiares, amigos y educadores que pueden conciliar vida familiar, estudios y amor por el deporte, que saben luchar por realizar sus sueños, a pesar de los prejuicios sociales y las numerosas barreras que se encuentran a su paso. Son jóvenes que abren camino a las nuevas generaciones y transforman así la realidad de la mujer en África, a través del deporte.
    15Las chicas entrenan en el estadio de Naaba Baongho En África del Oeste, 30% de las adolescentes entre 15 y 19 años están casadas, divorciadas o viudas. Matrimonios forzados, violencia sexual, mutilación genital y embarazos precoces forman parte de sus vidas y constituyen, junto con las desigualdades de acceso a la tierra y a los servicios financieros, obstáculos considerables a su autonomía económica y social. Judith, Innocente, Liliane, Aïchatou, Yasminatou y Charlotte son algunos ejemplos de mujeres que se han emancipado a través del deporte. Les ha permitido tener una actividad propia, que se las reconozca, sentirse orgullosas de su esfuerzo, demostrarle a sus familiares, amigos y educadores que pueden conciliar vida familiar, estudios y amor por el deporte, que saben luchar por realizar sus sueños, a pesar de los prejuicios sociales y las numerosas barreras que se encuentran a su paso. Son jóvenes que abren camino a las nuevas generaciones y transforman así la realidad de la mujer en África, a través del deporte.