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La intervención de Frida Escobedo en ‘La Tallera’ de Siqueiros, en imágenes

La intervención de Frida Escobedo en ‘La Tallera’ de Siqueiros, en imágenes

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En 2010, la arquitecta mexicana ganó un concurso público para renovar la residencia y estudio del muralista David Alfaro Siqueiros. Pensado como “el primer taller de muralismo del mundo”, el pintor anheló que su última residencia se convirtiese en un espacio de convergencia para las artes. Escobedo transformó el espacio en una galería pública con apenas un movimiento: girar los últimos murales del pintor para abrirlos a una plaza pública.

  • La fachada principal de ‘La Tallera’, el estudio de David Alfaro Siqueiros en Cuernavaca, tras la intervención de Frida Escobedo. Para convertir el antiguo taller en una galería pública de arte, la arquitecta se basó en un solo movimiento: girar los últimos murales pintados por Siqueiros y abrirlos hacia un parque.
    1La fachada principal de ‘La Tallera’, el estudio de David Alfaro Siqueiros en Cuernavaca, tras la intervención de Frida Escobedo. Para convertir el antiguo taller en una galería pública de arte, la arquitecta se basó en un solo movimiento: girar los últimos murales pintados por Siqueiros y abrirlos hacia un parque.
  • La plaza Siqueiros de Cuernavaca, en una imagen de 1975. De fondo, la residencia y estudio del pintor. Tras su muerte en 1974, David Alfaro Siqueiros legó su taller “al pueblo de México” con la intención de convertirlo en un punto de encuentro para las artes. En 1976, su viuda Angélica Arenal negocia con el Gobierno del Estado de Morelos la cesión del terreno que se ubica en frente, el parque al que hoy se abre el museo.
    2La plaza Siqueiros de Cuernavaca, en una imagen de 1975. De fondo, la residencia y estudio del pintor. Tras su muerte en 1974, David Alfaro Siqueiros legó su taller “al pueblo de México” con la intención de convertirlo en un punto de encuentro para las artes. En 1976, su viuda Angélica Arenal negocia con el Gobierno del Estado de Morelos la cesión del terreno que se ubica en frente, el parque al que hoy se abre el museo.
  • El mural ‘Trazos de composición piramidal’ en el patio del antiguo taller del pintor. Siqueiros terminó esta obra un año antes de su muerte, en 1973. La fotografía, de 1996, es de América Juárez.
    3El mural ‘Trazos de composición piramidal’ en el patio del antiguo taller del pintor. Siqueiros terminó esta obra un año antes de su muerte, en 1973. La fotografía, de 1996, es de América Juárez.
  • El mural ‘Trazos de composición espacial’, el segundo de dos que Siqueiros dejó en su taller de Cuernavaca tras su muerte en 1974. La imagen es de 1972.
    4El mural ‘Trazos de composición espacial’, el segundo de dos que Siqueiros dejó en su taller de Cuernavaca tras su muerte en 1974. La imagen es de 1972.
  • La plaza Siqueiros en una imagen de 2010, que pertenece al archivo de la arquitecta Frida Escobedo. Antes de iniciar el proyecto de remodelación, Escobedo tomó una seria de fotografías muy exhaustiva para analizar el estatus del edificio y los murales tanto a nivel compositivo como estructural para poder generar su intervención.
    5La plaza Siqueiros en una imagen de 2010, que pertenece al archivo de la arquitecta Frida Escobedo. Antes de iniciar el proyecto de remodelación, Escobedo tomó una seria de fotografías muy exhaustiva para analizar el estatus del edificio y los murales tanto a nivel compositivo como estructural para poder generar su intervención.
  • Un collage de Frida Escobedo durante el planteo inicial de su intervención. En esta imagen inicial, la arquitecta explora composiciones digitales superponiendo las geometrías propias de los murales de Siqueiros con fotografías de fragmentos de la Casa de Vidrio de la reconocida arquitecta modernista Lina Bo Bardi.
    6Un collage de Frida Escobedo durante el planteo inicial de su intervención. En esta imagen inicial, la arquitecta explora composiciones digitales superponiendo las geometrías propias de los murales de Siqueiros con fotografías de fragmentos de la Casa de Vidrio de la reconocida arquitecta modernista Lina Bo Bardi.
  • Las líneas geométricas que aparecen pintadas en los murales de Siqueiros terminarán evocando las lineas de efecto de perspectiva que motivan la colocación final de los murales en la entrada del museo, generando un espacio que converge desde la apertura de la plaza publica hacia la entrada.
    7Las líneas geométricas que aparecen pintadas en los murales de Siqueiros terminarán evocando las lineas de efecto de perspectiva que motivan la colocación final de los murales en la entrada del museo, generando un espacio que converge desde la apertura de la plaza publica hacia la entrada.
  • En este collage, el artista Marco Roundtree Cruz hace un ejercicio de composición similar al iniciado por la arquitecta. En este caso usa como fondo imágenes históricas de la galería y traza las líneas de geometría mediante cortes en el papel.
    8En este collage, el artista Marco Roundtree Cruz hace un ejercicio de composición similar al iniciado por la arquitecta. En este caso usa como fondo imágenes históricas de la galería y traza las líneas de geometría mediante cortes en el papel.
  • Un sketch inicial del plano de la intervención de Escobedo. El él se ilustra el gesto fundamental de la propuesta arquitectónica de Escobedo: la apertura de ‘La Tallera’ hacia la plaza pública.
    9Un sketch inicial del plano de la intervención de Escobedo. El él se ilustra el gesto fundamental de la propuesta arquitectónica de Escobedo: la apertura de ‘La Tallera’ hacia la plaza pública.
  • Otro de los trazados de Escobedo previo a la intervención del museo. La arquitecta decidió que su intervención en el espacio giraría en torno a un único movimiento: girar los murales hacia la plaza para componer un espacio abierto, en el que los elementos principales del edificio –sus murales– se mantienen en exposición pública permanente hacia la calle.
    10Otro de los trazados de Escobedo previo a la intervención del museo. La arquitecta decidió que su intervención en el espacio giraría en torno a un único movimiento: girar los murales hacia la plaza para componer un espacio abierto, en el que los elementos principales del edificio –sus murales– se mantienen en exposición pública permanente hacia la calle.
  • La maqueta final que plasma la intervención de Frida Escobedo en ‘La Tallera’.
    11La maqueta final que plasma la intervención de Frida Escobedo en ‘La Tallera’.
  • El fotomontaje final del plan de intervención de Frida Escobedo.  A través de este, la arquitecta explora ya la que sería la disposición de los murales de Siqueiros. La intervención principal del proyecto de restauración supuso rotar los murales que antes componían un perímetro cerrado de manera que se abrieran hacia la plaza y enmarcaran la entrada principal.
    12El fotomontaje final del plan de intervención de Frida Escobedo. A través de este, la arquitecta explora ya la que sería la disposición de los murales de Siqueiros. La intervención principal del proyecto de restauración supuso rotar los murales que antes componían un perímetro cerrado de manera que se abrieran hacia la plaza y enmarcaran la entrada principal.
  • Vista interior de la galería pública de ‘La Tallera’. Con su intervención, Escobedo consiguió mantener los espacios privados del taller de David Alfaro Siqueiros integrándolos a una sala pública de arte.
    13Vista interior de la galería pública de ‘La Tallera’. Con su intervención, Escobedo consiguió mantener los espacios privados del taller de David Alfaro Siqueiros integrándolos a una sala pública de arte.
  • Uno de los pasillos interiores de ‘La Tallera’, que conecta la galería pública con la residencia del pintor. El muro en celosía planteado por la arquitecta propone una línea entre los espacios privados y públicos de la galería. La celosía genera una división ambigua entre los espacios: los mantiene en privado mientras permite el ingreso del aire y la luz, al mismo tiempo que una vista al exterior.
    14Uno de los pasillos interiores de ‘La Tallera’, que conecta la galería pública con la residencia del pintor. El muro en celosía planteado por la arquitecta propone una línea entre los espacios privados y públicos de la galería. La celosía genera una división ambigua entre los espacios: los mantiene en privado mientras permite el ingreso del aire y la luz, al mismo tiempo que una vista al exterior.
  • Entre las 73 piezas que el Instituto de Arte de Chicago adquirió para su colección se incluyen pedazos del muro de celosía. "La celosía que ocurre en el perímetro de la intervención sobre La Tallera, juega un rol esencial en el juego entre el espacio doméstico del taller y lo público", describe la curadora a cargo de la adquisición, Maite Borjabad.
    15Entre las 73 piezas que el Instituto de Arte de Chicago adquirió para su colección se incluyen pedazos del muro de celosía. "La celosía que ocurre en el perímetro de la intervención sobre La Tallera, juega un rol esencial en el juego entre el espacio doméstico del taller y lo público", describe la curadora a cargo de la adquisición, Maite Borjabad.
  • Una vista interior del muro perimetral de ‘La Tallera’. "La celosía permite que crezca la vegetación de una manera que con una pared sólida de hormigón no va a ocurrir. La porosidad entre interior exterior, la vegetación y la luz es una estética muy concreta que solo se da en México", describe Borjabad.
    16Una vista interior del muro perimetral de ‘La Tallera’. "La celosía permite que crezca la vegetación de una manera que con una pared sólida de hormigón no va a ocurrir. La porosidad entre interior exterior, la vegetación y la luz es una estética muy concreta que solo se da en México", describe Borjabad.