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Memoria de Aznar

Lo que marca que la derecha española se está radicalizando no es que se vaya Alonso para que entre Iturgaiz

José María Aznar en una imagen de archivo.
José María Aznar en una imagen de archivo.

Es verdad que el PP se ha liquidado a más dirigentes por moderados que por corruptos. Cosas de la vida. No sé si los corruptos acabarán siendo mayoría en la derecha española, pero sí que está cada vez más claro que la moderación no va a ser una seña de identidad durante muchos años en su seno.

Josemari Aznar es el referente. El hombre que posó en las Azores para una foto indigna, no por los muertos que nos costó, sino por los muertos que les costó a los iraquíes y a otros moros.

La moderación de la derecha no la daban los hombres y mujeres que les reían las gracietas a los más brutales de sus jefes, como era el caso de Alonso, sino que la quitaban y la quitan los que ascienden. ¿Para qué volver a mencionar el nombre de ella?

El problema mayor que nos plantea la derecha española con su actitud es que vuelve a dejar a las derechas nacionalistas la bandera de la moderación y de la democracia. De modo que un salvaje representante de la derecha catalana que recorta derechos sociales, pero sonriente, puede hacerse el simpático esgrimiendo argumentos democráticos de parvulario cuando discute con un representante del PP que solo lleva el 155 como escudo. Y pasa, pasa a menudo. Decía Manuel Azaña en sus diarios que “lo mejor de los políticos catalanes es no verlos”. Está claro que se encontraba sometido al decirlo a una situación extrema, pero también que se refería a los de centroderecha. Miquel Iceta le puede citar en cualquier momento: lo mejor de los políticos catalanes de derechas es no verlos. Los españoles se quitan de en medio ellos solos. Porque que les veamos demasiado es culpa también de una derecha mesetaria que borra versos de Miguel Hernández y exalta los de un cantor del exterminio de niños como era José María Pemán.

Que les veamos demasiado es la gran culpa de esta derechona que sigue festejando matar moros afganos o iraquíes con bombas prestadas. Una derecha que está siempre preparada para liquidar, si puede, cualquier atisbo de derechos sociales incluso a quienes les votan.

Lo que marca que la derecha española se está radicalizando no es que se vaya Alonso para que entre Iturgaiz, sino que la foto de José María Aznar la enseñan desde FAES sin escrúpulos. Y nos quedamos con las derechas nacionalistas como si fueran un regalo.

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