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Así es como cinco amigos desde el instituto montaron una banda de rock

Los chicos de The Spam! soñaban en la ESO con formar un grupo y hace unos días ofrecieron un concierto en la mítica Maravillas

Los chicos de The Spam!
Los chicos de The Spam!

En los años ochenta, el barrio de Malasaña fue el epicentro de la Movida madrileña. Algunas décadas después del surgimiento de este fenómeno, la historia se repite y nuevos jóvenes intentan poner en marcha sus propias bandas. Hoy, recorro esas calles para asistir a un concierto en la emblemática Sala Maravillas. Son las nueve de la noche. Camino por sus callejuelas y travesías en una noche de diciembre cálida y suave. Sin darme cuenta, abstraída en el paisaje y también en el paisanaje del barrio, me encuentro frente al local. Decenas de jóvenes, chicos y chicas, con edades que superan tímidamente la veintena, se congregan frente a sus puertas, venidos de diferentes distritos de la capital para disfrutar del sonido The Spam!.

Bajo las escaleras y me doy de bruces con el escenario, sobre el que de manera meticulosa trabajan dos de los cinco componentes de la banda para que, cuando las manillas del reloj alcancen las diez, el sonido sea nítido y limpio. Los asistentes al concierto empiezan a tomar posiciones en el local. Mezclados entre los jóvenes, observo la presencia de personas que ya “peinan canas”. Son padres y madres de algunos de los componentes que se han desplazado para disfrutar de su música. Con puntualidad, The Spam! (Mario, vocalista; Manu, guitarra solista; Diego, batería; Javi, bajo; y Zaca, guitarra) empieza a sonar.

The Spam! es una banda con denominación de origen vallecana que, como tantas otras, surge de la amistad de unos niños, en este caso de 2º de ESO, que soñaban durante los recreos con tener algún día su propio grupo. Años de adolescencia en los que la música se convierte en un estímulo fundamental para hacer más llevadero el tránsito de un curso a otro para finalizar el Bachillerato porque, aunque su gran sueño es poder vivir de la música, son conscientes de la necesidad de seguir estudiando. Durante sus años infantiles, la música que escuchaban en casa se convirtió en el poso que impregna sus composiciones. Desde el rock clásico de los años sesenta y setenta, pasando por la movida inglesa o el sonido Motown, para finalizar con notas de blues, como Rolling Stones o Led Zeppelin. Y también, con los temas de otros grupos internacionales, como Gun´s and Roses y Metallica, o nacionales, como Platero y Tú o Extremoduro.

Cada uno de ellos ha estado ligado, de una manera u otra, al aprendizaje musical, ya sea a través de la asistencia a escuelas municipales, la pertenencia a agrupaciones vocales o de manera autodidacta. Javi (bajo), quien actualmente se encuentra finalizando el grado de Ciencias Ambientales, explica que “mi formación musical comienza en la escuela municipal de música Maestro Barbieri (Usera). Me apasionaba la guitarra eléctrica, pero no quedaban plazas, así que en la escuela me aconsejaron tocar un instrumento que era muy parecido a la guitarra, pero con cuatro cuerdas, el bajo”. En el caso del vocalista del grupo, Mario, un amante de la lectura y la escritura, que cursa el doble grado de Derecho y Ciencias Políticas, su aproximación al coro del colegio le permitía no solo la posibilidad de hacer amigos, sino también “la oportunidad de expresar ideas, escribir un relato o plasmar un sentimiento”. En cuanto a Diego, el batería del grupo y diseñador gráfico, recuerda tener su primera batería de juguete con tan solo 4 o 5 años, que tocaba mientras su madre le ponía un disco. “A los 10 años, me apunté a clases que dejé hace algunos años porque no podía compaginarlas con los estudios de diseño gráfico y con el trabajo”, aclara el percusionista de The Spam!. Un caso parecido también es el de Manu (guitarra solista y técnico de sonido), a quien, con 12 años, le regalaron una guitarra que aprendió a tocar de manera autodidacta; “de hecho, hace poco más de dos meses que me he apuntado por primera vez a clases para aprender a tocar algo más que no sea de oído”.

Mientras las canciones se suceden sobre el escenario de la sala, los jóvenes corean sus letras y levantan los brazos formando una gran marea que les lleva en volandas de un tema a otro… Sus comienzos se gestaron en la carpintería del padre de uno de los antiguos componentes de la banda, Quique, situada en el madrileño barrio de Vallecas. El grupo, primero se llamó Rebelión Fantasma para luego pasar a ser Pan de Goma. Actualmente, ya como The Spam!, ensaya en El Patio de Vallecas, un centro donde conviven un buen número de bandas del barrio, aprovechando antiguos locales comerciales reconvertidos en locales de ensayo y centro de reunión. En este espacio, autogestionado, son los propios chavales los que de manera colaborativa se ayudan para llevar a cabo sus proyectos musicales y artísticos. Habiéndose generado un microcosmos de bandas de barrio, donde lo habitual es el intercambio de miembros que van de unas a otras, buscando el sonido con el que identificarse. En este ir y venir de músicos, The Spam! ha logrado su identidad y sonido.

La música ocupa el 100% del pensamiento de sus integrantes, pese a que algunos ya trabajan. “Actualmente, trabajo en una empresa por las mañanas, pero mi prioridad es la música”, dice Diego. Una idea con la que coincide Mario. “Mi cabeza no deja de pensar en crear nuevos materiales para un nuevo álbum, en las próximas fechas para tocar, dónde grabar, etc.”, explica su vocalista. Mientras, Javi admite que “el motivo de seguir estudiando ambientales, algo tan alejando de la música, fue producto de una conversación con mis padres una vez finalicé el Bachillerato. Porque, aunque mis padres siempre me han apoyado en la búsqueda de mi sueño, que es poder dedicarme profesionalmente a la música, me aconsejaron iniciar estudios superiores con los que tener un futuro, si el tema de la música no salía bien. No obstante”, apunta el bajista de The Spam!, “en el momento en que eres consciente de a qué quieres dedicar tu vida, hay que trabajar duro para hacerlo posible, porque si no, sí que se convertiría en algo inalcanzable. Pero siempre hay que tener la cabeza fría porque, en este camino, es importante la capacidad de frustración que tiene cada uno. Ya que, en ocasiones, las cosas no suceden como a uno le gustaría”.

Mario canta: “Night at the bar, whisky in the jar. Mom is calling on, “you´ll be late son”. Working hard, easy!, y los chicos y chicas corean al unísono la canción que da nombre al LP, Easy. Un trabajo que están promocionando actualmente a través de Instagram, Facebook o Spotify. Las redes sociales les ayudan a darse a conocer, pero también les exponen a ser objeto del engaño y la picaresca de agencias o empresas que, supuestamente, se ofrecen a promocionar su trabajo, aprovechándose de su ilusión. De hecho, como explica Javi, hay dos elementos indispensables para progresar en el mundo musical: “uno, el dinero, y otro, tener contactos y conocidos en el mundillo”. Dos factores al que se une un tercero, la fortuna. “Si se alinean los astros y tu trabajo cala en un público, más o menos amplio, puedes lograrlo, pero siempre y cuando también haya dinero y contactos, porque si no, solo te recordarán en tu barrio”, concluye Mario.

En la grabación del LP Easy y dos videoclips han invertido unos 1.600 euros, que han abonado de su propio bolsillo. Manu explica que “este trabajo muestra lo que queremos hacer y cómo. Hemos alcanzado un nuevo escalón, tenemos un nuevo disco, algunos videoclips, contenido en las redes. Estamos en un punto en el que podemos hacer algo nuevo, pensado para que no sea tanto un catálogo de canciones sino una obra mucho más definida artísticamente, más profesional”.

Las luces se han apagado. Toca recoger. Pero antes, algunos de ellos se acercan a sus padres, hermanos o amigos, que les han acompañado en un día en el que tocaron como una gran banda de rock. Los instrumentos vuelven a sus fundas. De camino a casa, Manu, Javi, Mario, Diego y Zaca hablan del próximo ensayo en El Patio.

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