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La transparencia en la industria de la moda se triplica desde 2016

Un informe de Human Rights Watch afirma que la divulgación de información ayuda a mejorar los abusos laborales en el ámbito textil

Una trabajadora de la fábrica textil Utexrwa, en Kigali, Ruanda, en abril de 2018.
Una trabajadora de la fábrica textil Utexrwa, en Kigali, Ruanda, en abril de 2018. REUTERS

La moda va aprendiendo poco a poco de derechos humanos. La segunda industria más contaminante del planeta es también una de las que más dificultades tienen a la hora de hacer pública su cadena de suministro. El consumo excesivo es uno de sus grandes problemas, algo que ha auspiciado el boom de la moda rápida. El desastre ocurrido en abril de 2013 el Rana Plaza, un complejo de fabricación textil a la afueras de Bangladesh que se vino abajo y mató a 1.130 personas, la mayoría trabajadores, fue el doloroso revulsivo que hizo espabilar a la industria.

Ahora, Human Rights Watch (HRW) ha publicado un informe en el que recoge el análisis que ha realizado sobre el comportamiento de la industria textil durante los últimos tres años. Y es positivo. Según aseguran, tanto las marcas como los minoristas de ropa y de calzado han aumentado la transparencia, la divulgación de información, y lo han hecho drásticamente. Así lo recoge un informe llamado La nueva tendencia de la moda: acelerar la transparencia de la cadena de suministro en la industria de la confección y el calzado".

En el año 2016 HRW creó el llamado Compromiso de Transparencia, por el que exigía un estándar de transparencia total, de principio a fin, en la cadena de suministro textil. Una acción voluntaria por parte de las empresas y que ayuda a conocer cómo y dónde se fabrican los productos, las condiciones en las que están los empleados... "para que activistas, trabajadores y consumidores puedan averiguar dónde se fabrican los productos de una marca", como explica este comunicado. Ya son 39 las grandes empresas que se han sumado a este Compromiso. Según explica la asociación, "22 de ellas se encuentran entre las 72 empresas con las que empezó a colaborar la coalición en 2016". En total, contactaron con 74 empresas y de ellas "31 no cumplieron el compromiso estándar y 21 no estaban dispuestas a divulgar públicamente información relevante".

Entre esas 22 empresas " totalmente alineadas o comprometidas" a hacerlo con la cuestión de la transparencia destacan nombres como H&M, Asos, Nike, Benetton, C&A, Esprit, New Balance, G-Star Raw, Clarks o Asics. En el grupo de las 31 que se han comprometido "a publicar o publicaron al menos los nombres y direcciones de sus fábricas proveedoras, pero aún no cumplieron con el estándar de compromiso" están Amazon, Disney, Lidl, Hugo Boss, Under Armour, Zalando, Columbia o Gap. Además, hay un puñado de empresas, 18 en total, que por el momento "no han divulgado públicamente información sobre su cadena de suministro". Ahí destacan Inditex, Mango, Carrefour, Armani, Decathlon, Ralph Lauren, Forever 21 o Foot Locker. 

"La transparencia no es un remedio para los abusos de los derechos laborales, pero es fundamental para una empresa que se describe a sí misma como ética y sostenible", afirma en dicho informe la asesora legal sénior de la división de derechos de la mujer de Human Rights Watch, Aruna Kashyap. "Todas las marcas deberían adoptar la transparencia en sus cadenas de suministro, pero en última instancia se necesitan leyes que exijan esta transparencia y hagan obligatoria la implantación de prácticas fundamentales de derechos humanos".

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