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Isabel II planea una transición tranquila con Carlos como príncipe regente

El plan, según la prensa británica, es al cumplir la reina 95 años se retire de escena y deje paso a su heredero pero sin renunciar al trono

Carlos de Inglaterra y la reina Isabel II, en el palacio de Buckingham, el pasado junio.
Carlos de Inglaterra y la reina Isabel II, en el palacio de Buckingham, el pasado junio. AFP

Carlos de Inglaterra (71 años) se prepara ya para asumir las funciones casi plenas de monarca en calidad de “príncipe regente”, según publican algunos medios británicos. El heredero al trono visitó a su padre, Felipe de Edimburgo, este miércoles en el palacio de Sandringham, donde ambos discutieron las consecuencias de la desastrosa entrevista concedida a la BBC por su hermano, el príncipe Andrés. Los balbuceos, excusas y estrambóticas explicaciones ofrecidas por el duque de York para justificar su relación con el millonario y pedófilo estadounidense, Jeffrey Epstein, provocaron un escándalo en la opinión pública. Desde Nueva Zelanda, donde se encontraba en visita oficial, el príncipe Carlos coordinó con su madre la reina una respuesta drástica para levantar un rápido cortafuegos: Andrés fue obligado a renunciar, “en el futuro inmediato”, a todas sus funciones públicas. Carlos, según la prensa británica, ha utilizado también el encuentro para preparar un aumento gradual de su papel al frente de la monarquía.

La conclusión general en los medios de lo ocurrido en los últimos días es que el príncipe de Gales ha tomado las riendas de los asuntos de la familia real. Su padre, el duque de Edimburgo, el núcleo de cualquier decisión fulminante tomada en las últimas décadas para preservar la supervivencia de la Casa de los Windsor, tiene ya 98 años. Se retiró de la actividad pública a los 95, y, desde entonces, se ha echado de menos su influencia en algunas indecisiones de Isabel II. El diario The Daily Mail cita fuentes anónimas (como casi siempre, en este tipo de informaciones) del Palacio de Buckingham para asegurar que la reina estaría ya preparando su retirada de escena (en ningún caso una abdicación) dentro de 18 meses, cuando también ella alcance los 95 años.

La última vez que se ensayó en el Reino Unido la figura del “príncipe regente” fue en 1811. Los continuos episodios de enajenación mental de Jorge III llevaron a que su hijo mayor asumiera las obligaciones del monarca. Conocido por su afición a la comida, el alcohol y las compañías femeninas, el futuro Jorge IV se mantuvo en la condición de regente durante nueve tumultuosos años en los que un primer ministro, Spencer Perceval, fue asesinado, se desataron en Europa las Guerras Napoléonicas y hubo revueltas de los contribuyentes británicos por la subida de impuestos. “Prinny” (principito), como fue conocido por sus súbditos, también tuvo su propio intento de divorciarse, sin éxito, de Carolina de Brunswick, todo un escándalo para la época.

La reina ha reducido de modo notable su presencia en actos públicos. En 2018 llegó a asisistir a 283 eventos (una cifra todavía considerable), pero es Carlos de Inglaterra quien hoy ocupa en este aspecto la primera posición. En ese mismo año, fue la figura relevante en 507 ocasiones.

El príncipe de Gales no ha contemplado nunca la posibilidad, sugerida con fuerza durante los peores años de su tormentosa relación y peor divorcio de Lady Di, de abdicar en su hijo, el príncipe Guillermo, quien goza de mucha mayor popularidad entre la ciudadanía británica. Carlos lleva toda la vida preparándose para reinar, con ideas muy claras sobre cómo debe ser la futura monarquía del Reino Unido. Aspira el heredero a una familia real mucho más reducida en la intervención de sus miembros en la vida pública, que no incluya a algunos de ellos como el príncipe Andrés o sus hijas Beatriz y Eugenia. La tradición establece que la esposa del heredero, en el caso de que este sea varón, adquiera el título de reina (si la heredera es mujer, su esposo solo es rey consorte). Sin embargo, la relación de amor y odio del público británico con Camila Parker-Bowles ha hecho aflorar indicaciones implícitas desde el entorno del príncipe Carlos de que con ella se haría una excepción.

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