Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Bella Hadid, 23 años y unas cifras de vértigo

Después de un lustro sobre las pasarelas, la modelo está en la cima de su carrera: tiene 27 millones de seguidores en las redes sociales, posee 23 millones de euros y gana casi ocho al año

Bella Hadid
Bella Hadid desfila para Vivienne Westwood en la Semana de la Moda de París, el 28 de septiembre de 2019. Getty Images

Los caballos y las cámaras de fotos. Esas eran las dos pasiones de Isabella Khair Hadid hasta hace apenas cinco años. "Ni siquiera le gustaba posar ante la cámara", reconocía su madre, Yolanda Hadid, recientemente a una revista de moda. A la niña le gustaba sacar fotos, no ser retratada. Pero eso era antes, hasta que las pasarelas se cruzaron en su vida y, en septiembre de 2014, Bella Hadid, como ya es conocida mundialmente, debutaba desfilando para Desigual en la Semana de la Moda de Nueva York. A partir de ahí, su exposición, pasarelas, portadas e influencia no han dejado de crecer. Con 23 años recién cumplidos —los celebró este miércoles—, Bella Hadid hoy ocupa por derecho propio un hueco en la industria de la moda. Y, además, no está sola: la acompaña su hermana, Gigi Hadid, otra de las top models del momento.

El triunfo de Bella es cuantificable. La web models.com, referente en la industria, la coloca dentro de las 50 grandes maniquís del momento, además de entre las mejor pagadas y las mejor situadas en redes sociales (séptima, superando a Gisele Bündchen o Heidi Klum gracias a sus más de 26 millones de seguidores en Instagram y 1,1 en Twitter). Según un análisis del diario italiano Il Corriere della Sera, en 2017 batió un récord protagonizando portadas, nada menos que 32, y campañas, 27, para una quincena de marcas. Hoy sigue colaborando con las más potentes del mercado como Dior, Calvin Klein, Missoni, Moschino, Versace...

Bella no fue la primera ni sería la última de su familia en triunfar en ese mundo. Su hermana Gigi —cuyo nombre real es Jelena Noura Hadid— había debutado apenas un año antes en la misma pasarela y de la mano de la misma firma de moda española. Y hasta ahí los paralelismos. Aunque su nombre ayudó al de su hermana a lograr el empujón definitivo, hoy las dos triunfan en solitario como estrellas indiscutibles (con permiso de la omnipresente y muy rica Kendall Jenner, buena amiga de ambas) de la moda global. No comparten estilos, marcas de moda ni contratos. Tampoco peleas por los mismos. Según el diario británico The Standard, la fortuna de Gigi superaría los 26,4 millones de euros (ganó 8,7 millones en 2018, según Forbes, que la coloca en el séptimo lugar del ránking de las modelos mejor pagadas), mientras que la de Bella sería de unos 22,7 millones, habiendo ganado 7,7 millones en 2018 y quedando octava en la misma.

Gigi y Bella Hadid, en los MTV Video Music Awards celebrados en Newark, Nueva Jersey, el 26 de agosto. ampliar foto
Gigi y Bella Hadid, en los MTV Video Music Awards celebrados en Newark, Nueva Jersey, el 26 de agosto. WireImage

No luchan entre ellas; tampoco lo necesitan. "Nuestros mercados son muy distintos", explicaba Bella a Harper's Bazaar Arabia en 2017. "Si mi hermana consigue un contrato, bien por ella. Somos familia, puede comprarme un par de zapatos", bromeaba. Aunque ambas tienen un ligero parecido físico, Gigi es la clásica modelo estadounidense, rubia, ojos azules, rostro redondo, 179 centímetros y medidas que rozan el 90-60-90. Mientras, Bella triunfa en pasarelas europeas y firmas de belleza por sus rasgos afilados y su melena oscura (pese a algún puntual tinte rubio), midiendo 175 centímetros y con unas medidas aún más escuetas: 86-61-81.

La lucha no forma parte de su educación. Bella (1996) es la hija mediana —entre Gigi (1995) y Anwar (1999)— del matrimonio formado por el constructor y promotor de origen palestino Mohamed Hadid y su esposa, la modelo holandesa Yolanda (de soltera Van den Herik), que se casaron en 1994 y separaron en el año 2000. Ambos mantienen una buena relación: es habitual verles en primera fila allá donde sus hijos estén desfilando.

Los chicos Hadid no salen de una familia ni de una granja cualquiera. Criados en los mejores colegios de California, su padre desarrolló los hoteles Ritz Carlton alrededor del mundo y su fortuna supera los 360 millones de euros, mientras que su madre emigró de los Países Bajos a Nueva York para hacer carrera y, desde allí, enviaba dinero a su familia para que pudieran salir adelante. De ahí que Bella destaque a menudo que la ética ha sido fundamental en sus carreras y es el principal legado que recibió de sus padres.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida de 🦋 (@bellahadid) el

"Cuando mis niñas empezaron en este negocio, las senté y les dije: 'Mirad, ahí fuera hay un millón de chicas tan guapas como vosotras y que se merecen el éxito tanto como vosotras. Tenéis que ser las más trabajadoras y demostrarle a la gente que os preocupáis por todo el mundo", contaba Yolanda a People sobre sus hijas. "Este es un negocio superficial. La ropa va y viene, pero lo que me hace estar orgullosa de mis hijas, más aún que su éxito, es que sean educadas y respetuosas". De ahí que, cuando empezaron como modelos, también las obligara a estudiar: Gigi optó por criminología y Bella, cómo no, por la fotografía.

Sus intenciones se han cumplido: el trabajo es lo primero ."No puedo perderme en fiestas y noches locas si quiero dar el máximo en mi trabajo. Por el momento, es todo lo que me interesa", le decía Bella hace un par de años a Il Corriere della Sera. "Siempre está tranquila, pase lo que pase", decía Michael Kors de ella en The New York Post después de que se cayera en la pasarela durante su desfile. "Se levanta, se sacude y sigue, sin dramas". Es habitual escuchar a los diseñadores deshacerse en halagos con ella. "Más allá de su belleza, me sedujo inmediatamente su amabilidad", asevera el modisto Alexandre Vauthier. Para Jeremy Scott, de Moschino, "ambas son muy educadas, dulces y amables".

La carrera de Bella Hadid podría haber sido deportiva; su pasión por los caballos casi la lleva a competir en los Juegos Olímpicos, pero la enfermedad de Lyme (que también sufren su madre y hermano) finalmente la apartó de aquello. También podía haber virado hacia la televisión, ya que su madre ha protagonizado durante años un reality show, Real Housewives of Beverly Hills, donde sus hijas han aparecido en alguna ocasión, más por complacerla que por la fama, como ellas mismas han explicado. El destino estaba marcado en forma de pasarela. 

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información