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Premio especial para Kaspárov

El campeón del mundo va ubicando cada pieza en su mejor casilla, y remata con gran contundencia

Blancas: Tb1, Dd1, Tf1, Ae2, Aa3, Ca4, Cc4; peones en b5, d5, e4, f3, g2 y h2.

Negras: Ta8, Cc8, Dd8, Ce8, Tf8, Ad7, Ag7; peones en b6, d6, e5, f4, g5 y h7.

El Mundial de 1987 en Sevilla (cuarto duelo contra Anatoli Kárpov en tres años) había sido para Gari Kaspárov una tortura agotadora: tuvo que ganar la 24ª y última partida, tras dos meses y medio de lucha durísima, para igualar el marcador (12-12) y conservar el título, debido a que el empate final favorecía al campeón vigente. Por tanto, ese triunfo agónico fue también una enorme liberación: ya no tenía que defender el título hasta 1990, y por fin podía pensar en algo que no fuera Kárpov.

Ello explica que buena parte de las mejores partidas de su carrera se jugasen en el periodo 1987-1990. Una de ellas es la que glosa este vídeo, frente al hoy israelí Ilia Smirin, en el Campeonato de la Unión Soviética de 1988. Las jugadas de Kaspárov reflejan esa frescura mental, así como el vigor y la tremenda energía que siempre lo han definido. Y el remate es de fuerte impacto. 

 

 

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