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Dos ruedas de alquiler y enchufables: una moda que se consolida

Aumenta el uso de motocicletas y ciclomotores en las grandes urbes, especialmente los modelos eléctricos

Medios de transporte colaborativo en Madrid.
Medios de transporte colaborativo en Madrid.

Son vehículos de dos ruedas motorizados, sencillos, más baratos que un coche y que, además, permiten cubrir diferentes rangos de distancia. Las motocicletas y ciclomotores se abren paso en el sistema de movilidad de las ciudades, como indica el crecimiento en matriculaciones, según un informe elaborado por la Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas (Anesdor) y la empresa Estamos Seguros. “Afortunadamente, atrás quedaron los años de la crisis, en los que la venta de estas motos y ciclomotores se vio gravemente afectada, más que la de coches”, dice José María Riaño, secretario general del organismo.

El mercado de motocicletas y ciclomotores eléctricos creció un 27,2% en el primer semestre del ejercicio en comparación con el mismo periodo del curso pasado, alcanzando 4.627 unidades matriculadas y una penetración en el total del sector de las ruedas del 4,8%, según estas fuentes. “Desde 2014, la tendencia es positiva y cada vez vemos a más usuarios apostar por estos vehículos como modo de desplazamiento dentro de las ciudades y de la periferia al centro, donde se suele concentrar la actividad laboral”, añade Riaño. El motivo principal de este crecimiento tiene que ver con el fenómeno de concentración de personas en las grandes ciudades, que está limitando el espacio urbano, aumentando el tráfico y los niveles de contaminación.

“La motocicleta y el ciclomotor se antoja como la solución más efectiva de desplazamiento ante este panorama”, explica el directivo, que recuerda que España siempre ha sido un país “tradicionalmente motero” debido a su buen clima. Dentro de este crecimiento, destaca un tipo de motocicleta y ciclomotor: el eléctrico, que en lo que va de año ha aumentado sus ventas en un 40% con respecto al año anterior. “Hay muchos motivos que explican la penetración de la moto eléctrica en el mercado”, apunta el secretario general de Anesdor.

“Todos podemos sentirnos indecisos a la hora de comprarnos un vehículo eléctrico porque su precio es bastante mayor que el de un vehículo de combustión. Pero a diferencia del coche, las motos eléctricas no son tan caras”, argumenta. Del mismo modo, la autonomía de estos vehículos de dos ruedas eléctricos es suficiente para la ciudad. “Si mi ambición es hacer cuatro recados en la ciudad, no tengo el miedo de quedarme sin batería con una moto eléctrica; en cambio, el uso del coche a veces es otro; puede que lo quiera para irme de vacaciones fuera de la ciudad y, en ese caso, no puedo garantizar que la autonomía de mi turismo eléctrico vaya a ser suficiente para cubrir largas distancias”, añade Riaño. 

“Los usuarios de motos y ciclomotores eléctricos lo tienen más fácil que los usuarios de turismos eléctricos, ya que la posibilidad de extraer las baterías [de las motos] y recargarlas en cualquier enchufe doméstico permite una mayor flexibilidad, si bien existen pocas infraestructuras de recarga dedicadas a los vehículos de dos ruedas”, explica Arturo Pérez, director gerente de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (Aedive).

Como añade Pérez, el impulso de la motocicleta y el ciclomotor eléctrico se debe también a que esta industria “está sacando al mercado un portafolio de productos interesantes y competitivos, haciendo que España ocupe puestos de liderazgo con fabricantes nacionales de primer orden y start-ups —como Silence, Torrotot, Nuuk, Volta, Eezone, Next Electric o Ghatto— que están desarrollando productos innovadores”.

Compartido es mejor

Pero sin duda, el caso más representativo del crecimiento de estos vehículos de dos ruedas eléctricos es el fenómeno del motosharing o motocicletas y ciclomotores de uso compartido que han aterrizado en las principales ciudades españolas con un éxito inesperado y que pronto se irán incorporando a otros núcleos urbanos.

“Los servicios de motosharing son una fórmula más de intermodalidad en el transporte para ciudadanos y eso es muy positivo”, explica el director general de Aedive. “El ciudadano es el que se beneficia con más opciones para poder desplazarse sin tener que utilizar el vehículo privado y, por tanto, ayuda no solo a descarbonizar, ya que el vehículo eléctrico es cero emisiones en la propulsión, sino también a descongestionar el tráfico; un vehícu­lo de sharing puede suponer sacar de la circulación urbana hasta 15 vehículos privados”.

En Madrid operan seis empresas (eCooltra, Muving, Acciona, Coup, Ioscoot y Movo). “Con relación al número de habitantes y visitantes y a la extensión de la ciudad, las empresas gestoras de estos servicios podrían duplicar vehículos y, aun así, quedarían espacios interesantes para cubrirlos vía motosharing”, aclara Pérez. “Este tipo de modelos de negocio dependen de una masa crítica de ciudadanos que esté moviendo los vehículos de un lugar a otro y de forma constante”.
El motosharing es una solución para usuarios de motocicletas y ciclomotores y para los que nunca antes se habían subido a una moto. “Yo, por ejemplo, dejo aparcado mi coche eléctrico y me desplazo por Madrid con este tipo de servicios, que me permiten llegar a tiempo y aparcar sin problemas en mi destino”, cuenta Pérez. “También es una solución para usuarios de coches de combustión ante las limitaciones que imponen las ciudades al tránsito de vehículos contaminantes”, concluye.

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