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La justicia francesa condena a una princesa saudí por agresión a un fontanero

La hermana del príncipe heredero Mohamed bin Salman ha sido sentenciada a diez meses de cárcel con exención de pena y una multa de 10.000 euros

El príncipe Mohamed bin Salman, en Madrid, el pasado abril.
El príncipe Mohamed bin Salman, en Madrid, el pasado abril.

Hassa bint Salmane no va a tener ni que pisar una cárcel francesa y la multa que se le ha impuesto es probablemente menos de lo que se puede llegar a gastar una princesa saudí como ella —o un príncipe— en una sesión de compras por París. Pero la sentencia emitida por un tribunal francés este jueves contra la hermana del heredero al trono saudí, Mohamed bin Salman (MBS), que ha la ha condenado a diez meses de prisión en suspenso y a pagar 10.000 euros al fontanero agredido por su guardaespaldas cuando efectuaba una reparación en su piso en la capital francesa, ha sido considerada ejemplar, sobre todo porque es más dura incluso de lo que había pedido la fiscalía. Los abogados de Bint Salmane han anunciado ya que recurrirán el fallo.

La princesa, de 42 años y contra la que pesaba desde diciembre de 2017 una orden de arresto por “complicidad en violencia voluntaria”, no acudió a la sala del tribunal a escuchar la sentencia, como tampoco estuvo presente durante las audiencias del juicio, efectuadas en julio. Allí solo estaba su guardaespaldas y hombre de confianza, Rani Saïdi, condenado por su parte a ocho meses de prisión, también en suspenso, y 5.000 euros de multa.

Los hechos se remontan al 26 de septiembre de 2016. Ese día, según la víctima, el fontanero Ashraf Eid, se encontraba en la séptima planta de la residencia de la familia real saudí en la elegante avenida Foch de París realizando unas obras cuando le llamaron “con una emergencia” desde la quinta planta. Un lavabo estaba dañado y se requería su presencia inmediata para repararlo, recoge la Agencia France Presse. Siempre según Eid, cuyo nombre no fue revelado más que en el transcurso de las audiencias, se llevó su teléfono móvil para hacer fotos del baño donde estaba el problema. Justo cuando estaba tomando las imágenes, apareció en la estancia la princesa, que pensó que el fontanero podría haber “captado su reflejo en el espejo” y llamó a su guardaespaldas.

Una reacción, dijo la fiscal durante el juicio, hasta cierto punto comprensible. “Ella se indigna y lo comprendo: nadie le había tomado una foto desde que tenía ocho años”, señaló. Al fin y al cabo, Eid podría haber sido un “enemigo de su país” dispuesto a vender las fotos o, incluso, estar “pagado por el Estado Islámico” para atacar a la familia saudí. Lo que no se justifica, agregó sin embargo, fue el trato infligido al fontanero. De acuerdo con la acusación, Hassa bint Salmane ordenó a su guardaespaldas que lo golpeara mientras ella decía cosas como “debemos matarlo, este perro no merece vivir”. El obrero, que estuvo retenido varias horas en el apartamento antes de poder salir, sin su teléfono, fue obligado además por el guardaespaldas a arrodillarse con las manos atadas y besar los pies de la princesa, algo que el trabajador consideró “humillante”, según las actas del juicio publicadas por la prensa francesa. La fiscalía había pedido seis meses de cárcel con exención de pena y una multa de 5.000 euros para la princesa, pena que los jueces casi han doblado.

El verano pasado, Hassa bint Salmane fue acusada de “complicidad en violencia intencional con el uso o la amenaza de un arma”, “complicidad en el secuestro” y “robo” de un teléfono móvil. El guardaespaldas, por su parte, fue acusado de “violencia intencional con el uso o amenaza de un arma” y “secuestro”.

La princesa, a través de su abogado, había negado todos los hechos. Durante el juicio, su defensor, Emmanuel Moyne, afirmó que la investigación se basaba en falsedades y, este jueves, anunció que apelará la sentencia, informa Reuters. A pesar de que el fontanero presentaba signos de violencia y que le fueron prescritos varios días de baja laboral, también el guardaespaldas rechazó durante el juicio las acusaciones, con poco éxito, vista la sentencia.

 

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