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Decisión acertada

La decisión de las bases del M5S de ratificar el acuerdo de Gobierno con la socialdemocracia es una buena noticia para Italia y para Europa

El presidente Sergio Mattarella se dirige a la prensa en el palacio del Quirinale.
El presidente Sergio Mattarella se dirige a la prensa en el palacio del Quirinale. Getty Images

Con la aprobación por parte de las bases del Movimiento 5 Estrellas (M5S) del acuerdo de gobierno alcanzado con el socialdemócrata Partido Democrático (PD), Italia ha superado el último gran escollo para la formación de un nuevo Ejecutivo de coalición. Una buena noticia tanto para el país transalpino como para el resto de Europa.

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Los militantes del M5S, por un lado, han dado muestras de un importante sentido de la responsabilidad al entender que el acuerdo con el PD —un partido hasta hace nada denostado en el discurso oficial de su formación como representante de la vieja política causante de los daños de Italia— es lo mejor para su país. Y por otra parte supone un punto de inflexión del que la dirección del partido debe tomar nota. Apunta al abandono de un discurso antisistema radical que no ve problema alguno en pactar con la extrema derecha con tal de acabar con el estado actual de cosas. El resultado marca la entrada en una senda más institucional que permite la eventual transformación del M5S en un partido netamente de izquierdas con vocación de Gobierno.

Con su decisión, los militantes del M5S han otorgado a su formación algo rarísimo en la vida política: una segunda oportunidad. El partido liderado por Luigi Di Maio tiene ahora la opción de borrar los 14 meses en los que ha compartido Gobierno con la extrema derecha convirtiéndose en un socio menor y viéndose arrastrado en numerosas ocasiones por las iniciativas del líder de la Liga, Matteo Salvini, que han generado zozobra e incertidumbre tanto en el interior del país como entre los socios de la Unión Europea.

La asignación realizada ayer de puestos en el nuevo Gobierno presidido por Giuseppe Conte —quien también tiene la oportunidad de sacudirse la imagen de hombre de paja, algo que ya ha comenzado a realizar durante la crisis de Gobierno que ha dejado fuera a Salvini— y el comienzo de una tarea de gobernanza reconocible por sus estándares democráticos supondrán el encauzamiento de Italia en una normalidad política que jamás debió abandonar. Ahora toca llevar a la acción los 26 puntos sobre los que se basa el acuerdo con la socialdemocracia y que reflejan un cambio de línea sustancial en asuntos tan sensibles para opinión pública como la crisis migratoria —las leyes en este campo impulsadas por Salvini serán revisadas—, el acercamiento a la Unión Europea o una regulación fiscal viable. En cualquier caso conviene recordar que el M5S es un partido que no destaca por la estabilidad ni en sus planteamientos iniciales ni en su trayectoria posterior, y no será un socio cómodo para el PD. Pero del éxito de esta apuesta depende que la extrema derecha de Salvini no se fortalezca como una alternativa de Gobierno que termine siendo la preferida de electorado.

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