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Contingencia climática

Las autoridades europeas deben poner en marcha planes para hacer frente a la variabilidad extrema de temperaturas y minimizar sus efectos

Incendio en la comarca asturiana de Naves
Incendio en la comarca asturiana de Naves EFE

La ola de calor que ha vivido Europa ha hecho subir los termómetros hasta temperaturas nunca antes registradas. Con un registro de 42,6 ºC, París superó por segunda vez en un día el récord conocido. Nunca antes se había tenido que declarar la alerta roja por calor en tantos departamentos de Francia a la vez, 20 en total. Similares puntas rompieron también récords en Alemania, Bélgica, Holanda y el Reino Unido. Mientras las autoridades trataban de reaccionar para amortiguar el impacto, la revista Naturepublicaba tres estudios que demuestran, a partir de indicadores de temperatura en sedimentos y otros elementos de la naturaleza, que el actual aumento término no puede ser consecuencia de la variabilidad natural del clima.

En los últimos 2.000 años se han producido oscilaciones más cálidas y más frías, pero siempre han tenido un impacto limitado, como mucho de alcance continental. El actual calentamiento es el primer gran cambio que afecta de forma consistente y uniforme al 98% del planeta. Los expertos prevén que los episodios climáticos extremos serán cada vez más intensos y más frecuentes. Y con oscilaciones más bruscas. En apenas un día hemos pasado en España de una ola de calor a una caída de las temperaturas de hasta 15 grados, lo que afecta al equilibrio que el cuerpo humano necesita para adaptarse.

Aparte de los riesgos estructurales que las altas temperaturas comportan, como el peligro extremo de incendio forestal o los problemas de refrigeración de las centrales nucleares, hemos de prever afectaciones en el sistema productivo y en la salud de los ciudadanos. La ola de calor de 2003 se cobró en Francia más de 15.000 vidas por falta de preparación. Las autoridades europeas deben comenzar a contemplar planes de contingencia para hacer frente a esta variabilidad extrema y minimizar en lo posible sus efectos. El problema del cambio climático es que las medidas que se aplican hoy no tendrán efectos hasta dentro de varias décadas, y mientras tanto habrá que gestionar las consecuencias de las medidas que debieron tomarse hace años y no se tomaron.

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