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El largo viaje de Homero

Se atribuye al gran poeta griego haber acuñado el concepto de nostalgia

Ulises y las sirenas, mosaico romano conservado en el Museo del Bardo.
Ulises y las sirenas, mosaico romano conservado en el Museo del Bardo.

La forma en que los dos grandes poemas épicos de Homero, la Iliada y la Odisea, llegaron hasta nosotros sigue rodeada de incógnitas. La inmensa mayoría de los expertos coinciden en que su origen se encuentra en la tradición oral, más o menos en el siglo VIII antes de nuestra era. A principios del siglo XX, investigaciones de antropólogos como Milman Parry revelaron que todavía quedaban bardos en los Balcanes que, aún siendo analfabetos, eran capaces de recitar de memoria largos cantos épicos. Utilizaban fórmulas similares a las que aparecen en los textos de Homero como trucos mnemotécnicos, por ejemplo reiterar las descripciones de los héroes: “Aquiles, el de los pies ligeros” o “Ulises, el de las mil tretas”.

Las traducciones actuales se basan fundamentalmente en manuscritos medievales, aunque existen numerosos papiros anteriores, algunos con casi 2.300 años de antigüedad. Como ha explicado el profesor Óscar Martínez, traductor de Homero (La Ilíada, en Alianza Editorial) y presidente de la delegación de Madrid de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, el texto homérico se fijó en Atenas en torno al siglo VI antes de nuestra era, pero luego desapareció. Tuvo un papel importante en su transmisión la destruida Biblioteca de Alejandría, Roma y, finalmente, los monasterios medievales. Este helenista, autor de una estupenda historia de la Grecia antigua, Héroes que miran a los ojos de los hombres (EDAF), defiende una interesante teoría sobre el origen de la Odisea: fue, en cierta medida, una guía de viajes para un mundo nuevo, porque se originó en el mismo momento en que los griegos estaban expandiéndose por el Mediterráneo. “Gracias al viaje de Odiseo, los griegos aprendieron a negociar su lugar en el Mediterráneo y a encajar la imagen de este nuevo universo en su viejo mundo”, escribió en este diario.

Cuando terminan las vacaciones es un buen momento para recordar que la literatura y los viajes han caminado juntos desde Homero. Los libros nos han ayudado a encontrar nuestro lugar en el mundo y a volver a casa después de un viaje comprendiendo mejor lo que hemos visto, pero también aquello a lo que volvemos. Se atribuye asimismo a Homero el invento del concepto de nostalgia y es cierto que los viajes, y los regresos, siempre están llenos de ausencias, por el tiempo que pasa, por los amigos que no encontraremos al volver.

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