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La dimisión de May

La noticia de la dimisión de Theresa May me ha producido un inesperado pesar. Lejos de simpatizar con la ideología de la primera ministra o con sus políticas cuando ocupaba la cartera de interior con David Cameron, o cuando le sucedió para implementar un Brexit del que no era partidaria, es justo reconocerle la valentía que ha tenido para asumir el reto más duro que ha afrontado el país desde la II Guerra Mundial, un reto que ningún otro político conservador quiso asumir entonces. Es justo reconocer su liderazgo, su talante negociador y su entrega al país, virtudes que tanto escasean hoy. Y su respeto a la democracia, al resultado del referéndum, cuando hubiese sido más sencillo rendirse a un segundo —¿por qué no un tercero?—. La democracia también es equivocarse; y parece que los británicos van camino de equivocarse una vez más: el candidato favorito para sucederla es el Trump británico, Boris Johnson. God save them.

José Ocampo Peleteiro

Vigo (Pontevedra)

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