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Roger Federer, sobre su esposa Mirka: “Sin ella, nada hubiera sido tan fácil”

Al cumplir su décimo aniversario de matrimonio, el tenista se sincera sobre el papel que ha jugado la madre de sus cuatro hijos en su vida personal y profesional

Roger Federer y Mirka Vavrinec, en Chicago, el pasado septiembre.
Roger Federer y Mirka Vavrinec, en Chicago, el pasado septiembre.

Antes de su esperado regreso a Roland Garros, después de cuatro años de ausencia, Roger Federer se ha sincerado sobre sus sentimientos hacia quien le acompaña desde hace casi 20 años: su esposa Mirka Vavrinec. En una entrevista con Le Figaro, el tenista ha confesado que Mirka es y ha sido siempre el gran apoyo en su vida. “Es muy importante en mi vida, he aprendido mucho de ella”, ha dicho el suizo.

Federer, de 37 años, y Vavrinec, de 41, se conocieron durante los Juegos Olímpicos de Sídney, en 2000, donde ambos competían. La diferencia de edad entre ambos, ella tres años mayor que él, no solo no supuso ningún problema, sino que Federer siempre ha alabado la madurez que esto aporta a la relación. “Como todas las novias al principio de la relación, hacen que madures más rápido, y ella tenía tres años más que yo. Sabemos que un chico de 18 años y una chica de 18 no son lo mismo, los hombres maduramos más tarde”, admite el jugador.

Desde ese encuentro se volvieron inseparables. Mirka, que nació en Eslovaquia pero emigró a Suiza con solo dos años, compitió en los cuatro Gran Slam y llegó al número 76 del mundo, pero un año después de Sídney decidió retirarse del tenis y se centró en la fulgurante carrera de su novio. Desde entonces, Mirka ha sido la encargada de llevar todos los temas de relaciones públicas del tenista y sus relaciones con los medios, así como todo lo que tiene que ver con su imagen.

Roger Federer y Mirka Cacrinec, con uno de los trofeos conseguidos por el tenista suizo. ampliar foto
Roger Federer y Mirka Cacrinec, con uno de los trofeos conseguidos por el tenista suizo.

“Ella es muy estricta pero muy profesional. Es impresionante”, añade Federer sobre el papel que adquirió su esposa en su vida profesional. “Ella siempre estuvo ahí para mí. Me ayudó en todo lo que pudo y, sin eso, nada hubiera sido tan fácil para mí”, explica. El tenista, concentrado en el Grand Slam de París que comienza el próximo domingo después de cuatro años sin pisar tierra batida, insiste en que parte de todo su éxito es gracias a ella y a la familia que han formado juntos. “Es un sueño tener una relación así, especialmente con cuatro niños ahora”.

Los tenistas se casaron en 2009, y tienen cuatro hijos, dos parejas de gemelos. Las niñas de nueve años, Myla Rose y Charlene Riva, y dos niños de cinco, Lenny y Leo. Preguntado sobre si sus hijos seguirán sus pasos y los de su madre en el mundo del deporte, Federer tiene claro que les apoyarán en las decisiones que tomen, y asegura que no les presiona para que se conviertan en deportistas profesionales. “Lo que quieran elegir, allí estaremos apoyándoles. Sería interesante porque mi esposa y yo sabemos sobre deportes, pero no los empujamos en esa dirección. Les damos la oportunidad, pero no es una prioridad. Lo importante para nosotros es que sean buenos ciudadanos, buenas personas”.

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