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La parábola de la aceituna negra

La Unión Europea frena las políticas de apabullamiento económico del grande contra el pequeño

Aceitunas recién recolectadas.
Aceitunas recién recolectadas.

En nombre del comité provincial del PCE de Sevilla, Ismael Sánchez Castillo presentó el año pasado ante la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo una queja sobre los aranceles de Estados Unidos a las aceitunas negras procedentes de España. Trump había fijado la tasa en el 34,75%. Una subida, de golpe y porrazo, de 14 puntos, que irremediablemente repercutiría en los consumidores estadounidenses adictos a esta variedad del fruto del olivo. La Cámara europea admitió a trámite la reclamación el pasado noviembre y pidió un informe a la Comisión, que expresó su decepción por los “injustificadamente” elevados aranceles. Dos meses después, la UE solicitó a la Organización Mundial del Comercio consultas con EE UU sobre los derechos compensatorios y antidumping impuestos a las aceitunas negras procedentes de España. Tasas de las que se habrían librado las de verdeo, dulzal, gordal, manzanilla, picudilla o zorzaleña.

De esta incidencia comercial podría extraerse, como si de la parábola de la aceituna (negra) se tratara, el verdadero valor de la Unión Europea: la defensa de los justos intereses de sus ciudadanos, la solidaridad entre los Estados, el recorte de las desigualdades y el freno a las políticas de apabullamiento económico del grande contra el pequeño. Siguiendo estos criterios, todo el peso de la UE había caído años antes sobre las importaciones de mandarinas en conserva desde China, que perjudicaban a España, o sobre las ventas de salmón procedente de Noruega, islas Feroe y Chile, que dañaban el negocio de los pescadores del Reino Unido e Irlanda.

La ronda de consultas abanderada por WeEuropeans da una idea de las preocupaciones y ambiciones de la gente corriente que habita en la Unión. Casi dos millones de personas contestaron a la pregunta ¿cómo podemos reinventar Europa?, que ha registrado 30.000 propuestas y 11,3 millones de votos. La que ha sido bautizada como Agenda de los Ciudadanos pone el acento en el reciclaje, la protección de los bosques, la inversión en educación e investigación, el apoyo a las energías renovables y la sanidad universal. Y avisa sobre otras dos asignaturas pendientes: prohibir a los corruptos desempeñar cargos públicos y que las multinacionales paguen impuestos en el país donde generan sus ganancias. La solución, el próximo domingo.

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