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Austeridad eléctrica

Recientemente pasé unos días en Alemania y tengo más frío aquí, en Dénia, que en mi fría y gris Düsseldorf. Y es que en Düsseldorf, mi familia tiene encendida la calefacción sin ninguna restricción. Ellos no saben lo que es la tarifa nocturna, ni utilizan un reloj para el termostato; y no se abrigan para estar por casa: van descalzos. Mi abuela alemana no compra bombillas led, ni apaga el radiador cuando la temperatura es aceptable. Con todo, mi familia alemana paga unos 50 euros cada dos meses, mientras que, aquí, entre pitos y flautas, pagamos esa cifra mensualmente, incluso, cuando no consumimos energía. Algo estamos haciendo mal.

Luna Brauns Romero

Denia (Alicante)

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