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El reto de amamantar más allá de las 16 semanas en España

Los colectivos demandan más protección jurídica de la lactancia materna y de los cuidados

El pasado mes de diciembre, Carolina Martínez, enfermera en el Hospital La Paz de Madrid, solicitó un proceso de movilidad interna para trasladarse desde el servicio de Urgencia al servicio de Oncología. Lo hizo con el objetivo de asegurarse el turno de mañana y así poder conciliar su vida familiar y laboral. Pidió entonces una adaptación del puesto para evitar los riesgos que supone el manejo de citostáticos (quimioterapia) por su posible excreción por leche materna. Carolina, que tiene una hija de dos años, entregó un informe del pediatra en el que constaba que amamantaba a la niña, pero en aquel momento ignoraron la petición ya que, según alegaba el hospital, la ley solo la amparaba hasta los 9 meses del lactante. “Les llevé documentación científica en la que aparece que sí que existe riesgo para el lactante (pequeño, pero existe), incluso con todas las medidas de protección para la administración de citostáticos (formación que asumí yo de forma individual). La doctora que me atendió me dijo verbalmente que efectivamente tenía razón, pero que no había otra posibilidad: no podían adaptarme el puesto. Nunca me dieron informe de esta no adaptación a pesar de ser mi derecho por la Ley de Autonomía del Paciente”, explica Carolina.

Su caso comenzó a circular por redes sociales, grupos de WhatsApp y otros circuitos de crianza. Entonces su petición terminó siendo escuchada: al día siguiente de que su historia comenzara a difundirse, la citaron en la dirección del hospital para comunicarle que le adaptaban el puesto, llevando periódicamente un informe de la pediatra en el que conste que seguía dando lactancia materna.

La petición de Carolina no es una rareza. Diversos organismos internacionales de salud, entre los que se incluyen la OMS y la Asociación Española de Pediatría, recomiendan la lactancia materna desde el nacimiento hasta que madre e hijo deseen, siendo lo ideal el mantenimiento hasta al menos los dos años. Pero más allá de las recomendaciones de salud, la cuestión es si el derecho al amamantamiento debería ser un derecho protegido a nivel institucional y, por supuesto, social, para que las madres que deseen hacerlo no se encuentren trabas para amamantar a sus hijos. Sea el tiempo que sea. Trabas que muchas veces suponen poner fin a la lactancia, sin que sea su deseo, o la toma de una complicada decisión que pasa por elegir entre el puesto de trabajo o los cuidados; o en el mejor de los casos por solicitar una excedencia sin derecho a ayuda económica de ningún tipo.

Protección jurídica de la lactancia

El pasado 28 de marzo, a iniciativa del grupo de apoyo a la lactancia materna La mama d’Elx, se registraron dos mociones en la Diputación de Alicante. Una para modificar la regulación del permiso por lactancia y el riesgo por lactancia; y otra con medidas para la protección y mejora de la lactancia. Ambas fueron aprobadas el 3 de abril por el Pleno, y el objetivo ahora es poder trasladar y dar apoyo a las peticiones ante el Gobierno Central.

El germen de estas propuestas lo encontramos en el Departamento de Ciencia Jurídica de la Universidad Miguel Hernández de Elche, que en 2016 impulsaba un proyecto de innovación docente llamado Clínica Jurídica UMH. Aquel proyecto, según cuenta Rosario Carmona Paredes, vicedecana del Grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos de la citada universidad y una de sus impulsoras, surgía con el reto de conseguir que de los estudios de Derecho y otros afines, como en este caso los de Relaciones Laborales y Recursos Humanos, pudiera derivarse un componente de responsabilidad y compromiso social. “A raíz del trabajo de Fin de Grado de una estudiante, M.ª Carmen Gómez, que acompañé como tutora, hicimos una propuesta a las asociaciones y organizaciones no gubernativas de la ciudad y de ahí surgió la petición de la asociación La mama d ´Elx, que nos mostraba la necesidad de dar respuesta a la problemática que surgía justo con el nacimiento de los hijos e hijas y la necesidad de compatibilizar el trabajo con el cuidado y la lactancia de los menores”.

Así es como ambas partes pusieron en marcha mensualmente, y durante un año, los “Talleres Jurídicos de lactancia”, que dieron lugar en 2017 a la primera Guía Jurídica de Lactancia’, un documento que recogía las cuestiones que se iban planteando en estas reuniones y sus respuestas o posibles soluciones. “Con el paso de los meses y las historias que nos contaban, sobre todo las mamás, nos dimos cuenta de la pobre consideración jurídica que recibe la lactancia y la falta de mentalidad conciliadora que presenta nuestra clase empresarial”, explica Rosario Carmona.

Sobre el riesgo por lactancia del que hablaba Carolina, y que vivió en primera persona, Rosario opina que se está avanzando, aunque lentamente, hacia el reconocimiento del derecho a partir de sentencias que así lo consideran. “Hay que hacer hincapié en la cantidad de casos que surgen de mujeres que tras acudir al juzgado han conseguido que se considerara su trabajo de riesgo para el lactante. Esto es muy significativo de que algo está fallando. ¿Realmente nos podemos permitir ser tan rigurosos con la tasa de natalidad que tenemos? Estas madres si quieren seguir amamantando a sus hijos únicamente pueden solicitar un cambio de puesto de trabajo y de no ser este posible, solicitar una excedencia por cuidado de hijo sin remuneración. Es decir, se ven obligadas a abandonar sus puestos de trabajo por el tiempo del amamantamiento sin ningún tipo de percepción. Tristemente en muchos casos ni siquiera se conoce esta opción y simplemente abandonan sus trabajos, con lo que eso supone para las carreras profesionales y de cotización en relación con el futuro”.

Las propuestas que hacen desde la Universidad y la asociación La mama d ´Elx pasan porque la situación de riesgo se amplíe hasta los 12 meses como mínimo o hasta que el menor esté lactando; que se adopte un criterio no rigorista a la hora de analizar las condiciones del puesto de trabajo, que se tenga en cuenta el estrés y la ansiedad que se produce al intentar compatibilidad trabajo y lactancia; que se aplique la normativa respecto a la adaptación del puesto de trabajo; que para los puestos difíciles de adaptar se intente el cambio dentro de la empresa; y si nada de esto es posible, que se facilite la suspensión del contrato con la prestación correspondiente, entendiendo el riesgo de forma genérica a todas las condiciones del trabajo y de la trabajadora.

Para Rosario Carmona si bien “es realmente urgente revertir la idea de que maternidad significa perdida de horas y gasto para las empresas”, también considera que no se puede cargar a estas con los costes que podría suponer una ampliación del permiso. Por esto, apunta que la solución se esconde detrás de la totalidad de la sociedad, “que debe comprender que el cuidado de nuestros hijos e hijas es una responsabilidad de todos”.

Amamantar más allá de las 16 semanas de permiso de maternidad

¿Es un reto amamantar más allá de las 16 semanas en España por la falta de protección jurídica de la lactancia materna y de los cuidados? Responde Rosario Carmona que es muy difícil amamantar tras las 16 semanas “si no hay colaboración por parte de la empresa, si no se permite reordenar la jornada, adaptar el puesto de trabajo y, desde luego, ofrecer el tiempo necesario para realizar las extracciones en un lugar apropiado con los medios óptimos para la conservación de la leche”. Recuerda la vicedecana que la normativa únicamente comprende una o media hora si es al inicio o al final de la jornada, algo que considera “irrisorio”; y añade que, además, si se solicita la lactancia acumulada la madre deberá estar a la expectativa de que esté previsto por convenio o que pueda pactarlo con la empresa, ya que de lo contrario no es un derecho a exigir.

Además de las medidas mencionadas anteriormente, Rosario opina que sería necesario que, al menos, aquellas madres que deseen seguir amamantando a sus hijos e hijas puedan hacerlo con las máximas facilidades como reducciones de jornadas retribuidas a través de prestaciones de la Seguridad Social hasta los 12 meses o simplemente hasta que el menor siga lactando.

Dice Carolina Martínez que la protección de la lactancia materna va más allá de lo legal. Se trata de un problema cultural. “La lactancia mal llamada "prolongada" está incluso mal vista. Hay que cambiar el pensamiento de la sociedad para poder cambiar esta situación. Lo que es aún más increíble es que esta desprotección proceda, como es mi caso, de un entorno sanitario en el que tanto se jactan de promocionar la lactancia materna”, concluye.

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