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Berto Romero: “Twitter y los grupos de WhatsApp son las dos primeras trompetas del Apocalipsis”

Su carrera televisiva va de la mano de Buenafuente, a quien ha acompañado de un ‘late night’ a otro, pero tiene su propia vida en el cine. También como creador y protagonista de ‘Mira lo que has hecho’, una serie que estrena su segunda temporada

Berto Romero
Berto Romero posa para ICON mirando al objetivo a través de sus gafas de pasta. Atención al detalle: no tienen cristales. Son sus “gafas de actuar”.

Larry David, uno de los creadores de Seinfeld y protagonista de Curb your enthusiasm, dijo una vez: “Comedia es cualquier cosa que me haga reír”. Berto Romero (Cardona, Barcelona, 1974) no piensa llevarle la contraria: “Es que, tío, es exactamente eso. Y si tengo que copiar a alguien, que sea a él, que es una de las miradas más lúcidas del mundo del humor”. Berto empezó en eso de cualquier cosa que te haga reír en 1998, y desde entonces le ha dado a todas las teclas: teatro, cine, televisión (a diario, en el late más popular que ha parido la tele patria) y, desde 2018, con su propia serie Mira lo que has hecho (en Movistar +), que el año pasado se mpuso con justicia en cabeza de las mejores series nacionales.

Mira lo que has hecho está protagonizada por el propio Berto, haciendo de sí mismo, si él mismo fuera adicto a los líos y algo más deslenguado que el Berto de verdad, el original. La serie estrena ahora su segunda entrega, con más niños, más vecinos, más grupos de WhatsApp de padres y más jaleos aparentemente mundanos. “Me interesaba hablar de qué significa hacerse adulto, asumir responsabilidades que ya no son de tus padres, que ahora son tuyas. Y el auténtico reto es contar que ya no hay red. Esa sensación de vértigo que provoca la ausencia de tus padres. Es como cuando ibas a su casa y te dejabas ir. Sabes que hay comida en la mesa, como representación gráfica y física de que hay una red de seguridad que de algún modo te protege. Me interesaba hablar de esa línea psicológica y del enfrentamiento con el mundo adulto. ¿La paternidad? Eso me importaba un pito”, ríe el cómico mientras se toma un té en una mesa del barcelonés Soho House con vistas a la playa.

Para esta segunda entrega, el actor ha querido contar con el que es, probablemente, el mejor director de comedia del panorama nacional, Javier Ruiz Caldera: “Un tipo que es un genio, que lo mejora todo y que tiene un sentido del humor acojonante”, explica. “Otra cosa positiva, creo, es que al haber escrito la segunda temporada sin que se hubiera estrenado aún la primera pudimos atenernos a lo que queríamos. Siempre tuve claro que para contar lo que quería contar necesitaba tres temporadas y en eso nos hemos centrado. Lo que no quería era vender la moto o traicionarme a mí mismo haciendo otra cosa”, cuenta Berto a propósito del tono de la serie, que es capaz de esquivar unos cuantos convencionalismos del género a la hora de abordar asuntos triviales.

"Se sobredimensiona nuestro trabajo: nosotros [los humoristas] no solucionamos nada. Si te hacemos pensar, mejor, pero tampoco es nuestra obligación, no estamos para eso”

“Todo el mundo creía que debía ir por un sitio concreto y no dudaban en decírmelo, pero no, no hemos ido por ahí”. El catalán también tiene algo que decir sobre la epidemia de fiscalización que parece abatirse sobre los humoristas de este país y que convierte cualquier chiste, ocurrencia o gag en un asunto de Estado. “Se pretende hacer creer que no hay nada más serio que la comedia. En el 98, cuando yo empecé, ya se oía la cantinela de que tu trabajo es muy importante y blablablá. Mira, un oficio importante es ser médico o profesor. Se sobredimensiona nuestro trabajo: nosotros no solucionamos nada. Si te hacemos pensar, mejor, pero tampoco es nuestra obligación, no estamos para eso”.

Ya es bastante difícil hacer reír, como para además hacer pensar. “No hay formula mágica, porque lo que hace que yo me ría no es lo que hace que te rías tú, no hay lógica. Y ahí está la gracia, ¿qué coño voy a saber yo lo que te hace reír a ti?”, cuenta Berto, riéndose a su vez. En cambio, cuando se le pregunta por las expectativas generadas con la segunda temporada de la serie, la respuesta es una mezcla de géneros: “La primera funcionó muy bien y eso va en mi contra, claro. La otra cosa es que se me acercaba mucha gente y me decía: ‘Está muy bien, ¿eh? No me lo esperaba’ [risas]. No se espera nada bueno de mí, lógicamente, pero la primera temporada gustó. Ahora en serio, lo que espero es que la gente nos acompañe en el camino, que nos vea crecer. Con eso me daría por muy satisfecho”, confiesa.

Antes de que huya, es impepinable preguntarle al cómico más famoso de España por un par de asuntos candentes: “No sé si son el infierno, pero puedo decirte casi seguro que Twitter y los grupos de WhatsApp son las dos primeras trompetas del Apocalipsis”.

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