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BLOGS Por ANA ALFAGEME

¿Quién se queda con el gato? (en caso de divorcio)

La película de Emilio Martínez-Lázaro. 'Miamor perdido', que se estrena mañana, presenta el dilema del destino de nuestros animales cuando nos separamos

Hace un año y un mes me rompí el ligamento cruzado de la rodilla izquierda. Mi hermana se vino desde Oviedo a Madrid para acompañarme en los primeros días después de la operación. Una tarde que salió a dar un paseo me envió una foto por whatsapp. Era de un cartel que incluía dos fotos de un gato y que decía: “Miamor perdido. Perdido en la zona de La Latina. Si lo ves llama por favor al:” y añadía dos números de teléfono.

Cartel que se utilizó en el rodaje de la película 'Miamor perdido'.
Cartel que se utilizó en el rodaje de la película 'Miamor perdido'.

Como buen hipocondríaco y peor padre gatuno, empaticé al momento con aquel pobre animal. Me lo imaginé solo, perdido por las calles de La Latina, escondido, tal vez, debajo de un coche, pasando frío… Al poco tiempo mi tristeza se convirtió en enfado (les recuerdo que estaba tumbado en el sofá, con la rodilla recién operada) y comencé a escribir compulsivamente a mi hermana: “¿Pero cómo se puede perder un gato en un piso?” (yo no sabía si el gato vivía en un piso), “¿ves cómo no se pueden dejar abiertas las ventanas?” (aquí me aproveché un poco, ya que soy bastante maniático con el tema ventanas. A lo mejor el animalico había salido por la puerta tan tranquilo, pero me interesaba un drama que apoyara mis miedos).

Total, que pasé varias horas pensando en el pobre gato y frustrado por no poder ayudar en la batida de búsqueda que, suponía, se había organizado. Cuando mi hermana llegó a casa, lo primero que hice fue preguntarle: “¿Apareció el gatín?”. Ella me puso cara de “pero tú qué eres, ¿tonto? Y me dijo: "Pero tú qué eres, ¿tonto?' Es del escenario de una película. Si ya te dije por la mañana que estaban rodando en la plaza”. Si es que no escucháis.

Un año y un mes después, vi en la tele una entrevista con Dani Rovira y Michelle Jenner. Aunque seguía con mi sana costumbre de no escuchar, el uso de la palabra “gato” llamó mi atención. Estaban hablando de la película Miamor perdido, que se estrena mañana, y en la que una parte de la trama gira en torno a un gato que se encuentra en medio de la separación de una pareja. ¿Quién se queda con el gato? Aunque es una película de humor, el dilema es maquiavélico para todos aquellos que convivimos con una mascota.

“Los protagonistas discuten sobre quién se queda con el gato. Se plantean acudir a un abogado experto en custodias animales. Ambos coinciden en que sería muy ridículo. La siguiente escena son los dos sentados en el despacho del abogado”, explica Emilio Martínez-Lázaro, director de la cinta. La idea, explica, fue de los guionistas –Clara Martínez-Lázaro y Miguel Esteban- que son amantes de los animales. Martínez-Lázaro, que tuvo varios perros y hoy tiene un loro, opina que en los casos de separación que pillen a mascotas por el medio se deberían solucionar “llegando a un acuerdo, y más teniendo en cuenta que una mascota es mucho más dócil que un hijo". También añade que rodar con gatos fue "un lío", dice. "Empezamos con dos gatos que parecían hermanitos, pero en las escenas en las que tenían que estar quietos utilizamos gatos falsos. Y en otras nos servimos de trucos digitales”.

Intrigado por el tema de las separaciones con animales de por medio, pregunté en un par de grupos de Whatsapp por historias similares. Me sorprendió la cantidad de casos que había. Y lo mal que lo habían pasado. Básicamente había dos casos tipo: la pareja que incorporaba a una mascota a su vida y la que se formaba siendo ya una de las partes propietaria de un animal. Algunos de los casos se resolvían con un acuerdo amistoso –si el gato era tuyo, pues sigue siendo tuyo, por ejemplo- aunque también se daban situaciones grotescas. La de una persona que tenía un perro, comenzó una relación, rompió con su pareja, años después su ex le pidió volver a ver al perro y, cuando se lo devolvió, le había puesto un chip a su nombre. Solución: custodia compartida. O la de otra que comenzó una relación con alguien que tenía un perro que, en realidad, era de su anterior pareja. ¿Saben quién se quedó al animal después de la nueva ruptura? Efectivamente, la última en llegar.

“Hay muchos casos y generan problemáticas muy variadas”, explica el veterinario Esteban Iglesias. “En la cartilla puede poner que es de una parte, pero puede existir un certificado veterinario que ponga que la otra se encargaba de su salud”. Su hermano David, también veterinario, es dueño de Machín, un Jack Russell Terrier que es hijo de un divorcio en Nueva York. "Aquel caso fue diferente. La madre de Machín se quedó sin dueños después de la separación. Ninguno de los dos quería y la perra terminó en la clínica, de vuelta a España. La cruzamos y él fue el único macho de una camada de cinco, de ahí el nombre".

Actualmente, los animales son legalmente considerados como “bienes/muebles”. Pueden ser embargados y subastados, por ejemplo. El Congreso ha comenzado a tramitar un proyecto de Ley que afectará al Código Civil, a la Ley Hipotecaria y a la Ley de Enjuiciamiento Civil. “Aunque llega con décadas de retraso con respecto a otros países, la reforma del Código Civil con respecto a los animales es positiva: es un primer paso para reconocer a los animales como seres dotados de sensibilidad”, explica Silvia Barquero, presidenta de PACMA. “Con esta reforma, un juez podrá decidir con quién se queda un animal, y podrá hacerlo pensando en el bienestar del este. Son alguien, no algo”, añade.

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