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Los 11 objetos (injustamente despreciados) que indican que tu casa es española

Los 11 objetos (injustamente despreciados) que indican que tu casa es española

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¿Qué identifica un hogar eminentemente español? Algunos de estos objetos tienen fama de humildes, rancios o vulgares pero, ojo, porque están a punto de volver a ponerse de moda (si alguna vez dejaron de estarlo)

  •  Tan español como la tortilla de patatas, en  este artículo  explicaba Mario Suárez la omnipresencia de esta técnica de pintura de paredes con acabado en grano: en una de las épocas de mayor furor constructivo en nuestro país –en los años sesenta y provocada por el éxodo rural– los bloques de pisos y apartamentos se construían con rapidez y sin prestar demasiada atención a remates y acabados. El gotelé, con su rugosidad, era perfecto para disimular defectos, impurezas, grietas e incluso paredes no todo lo rectas que cabría desear. De ahí pasó a moda que iba desde gotelés discretos a texturas agresivas que parecían cuadros de Jackson Pollock en relieve (especialistas, además, en despellejar nuestros codos en la niñez). Eliminarlo sale caro –3.000 euros para una vivienda de 80 metros cuadrados– y se ha convertido en un elemento tan extendido que todavía hoy buena parte de los pisos nuevos que se construyen lucen gotelé en sus paredes. (En la imagen, una escena de 'Los abrazos rotos', donde también se reivindica el apartamento vacacional de playa)
    1El gotelé en las paredes 

    Tan español como la tortilla de patatas, en este artículo explicaba Mario Suárez la omnipresencia de esta técnica de pintura de paredes con acabado en grano: en una de las épocas de mayor furor constructivo en nuestro país –en los años sesenta y provocada por el éxodo rural– los bloques de pisos y apartamentos se construían con rapidez y sin prestar demasiada atención a remates y acabados. El gotelé, con su rugosidad, era perfecto para disimular defectos, impurezas, grietas e incluso paredes no todo lo rectas que cabría desear. De ahí pasó a moda que iba desde gotelés discretos a texturas agresivas que parecían cuadros de Jackson Pollock en relieve (especialistas, además, en despellejar nuestros codos en la niñez). Eliminarlo sale caro –3.000 euros para una vivienda de 80 metros cuadrados– y se ha convertido en un elemento tan extendido que todavía hoy buena parte de los pisos nuevos que se construyen lucen gotelé en sus paredes. (En la imagen, una escena de 'Los abrazos rotos', donde también se reivindica el apartamento vacacional de playa)

  • Centro físico y sentimental del salón clásico español, una mesa redonda con bastidor ejerce la misma función que la lumbre en tiempos pretéritos: calentar y ordenar en torno a ella a toda la familia en las gélidas noches de invierno. Suele estar realizada con madera muy rústica o tablones de conglomerado porque siempre se presenta vestida con faldones de diverso grosor, y es muy habitual que tenga un agujero por debajo para situar el brasero –de gas o eléctrico–, con lo que la conexión con el hogar o chimenea es todavía más obvia. Sus antecedentes se remontan a la Edad Media, cuando en los banquetes se calentaba a los comensales con manteles de telas lujosas y braseros, y tiene primos en otras culturas como el kotatsu japonés –una mesa baja cubierta con un futón- o el korsi iraní –empleado siempre en fin de año-. Prueba definitiva de su españolidad es que dio nombre a la sección de tertulia radiofónica de Encarna Sánchez acompañada por tonadilleras y vicetiples. (En la imagen, un momento del rodaje de 'Viaje al cuarto de una madre', donde la mesa camilla toma protagonismo)
    2Una mesa camilla, por supuesto Centro físico y sentimental del salón clásico español, una mesa redonda con bastidor ejerce la misma función que la lumbre en tiempos pretéritos: calentar y ordenar en torno a ella a toda la familia en las gélidas noches de invierno. Suele estar realizada con madera muy rústica o tablones de conglomerado porque siempre se presenta vestida con faldones de diverso grosor, y es muy habitual que tenga un agujero por debajo para situar el brasero –de gas o eléctrico–, con lo que la conexión con el hogar o chimenea es todavía más obvia. Sus antecedentes se remontan a la Edad Media, cuando en los banquetes se calentaba a los comensales con manteles de telas lujosas y braseros, y tiene primos en otras culturas como el kotatsu japonés –una mesa baja cubierta con un futón- o el korsi iraní –empleado siempre en fin de año-. Prueba definitiva de su españolidad es que dio nombre a la sección de tertulia radiofónica de Encarna Sánchez acompañada por tonadilleras y vicetiples. (En la imagen, un momento del rodaje de 'Viaje al cuarto de una madre', donde la mesa camilla toma protagonismo)
  •  Una mezcla de cantidad de horas de sol diarias y deseo de privacidad  es la explicación  más plausible de por qué las persianas son imprescindibles en los hogares españoles pero no así en muchos de sus homólogos europeos. La ética calvinista de los países bajos –y sus correspondientes anglicanas y protestantes– tiene la noción de que cuando un miembro de la comunidad cae en pecado, el pecado mancha a todo el colectivo; de ahí la importancia de la vigilancia constante y muda, lo que traducido a términos arquitectónicos nos da grandes ventanales descubiertos. El concepto católico –en su vertiente española– de la vida implica más actuar de puertas para fuera pero mantener la privacidad del hogar. (En la imagen, una escena de la serie 'Cuéntame')
    3Persianas en las ventanas 

    Una mezcla de cantidad de horas de sol diarias y deseo de privacidad es la explicación más plausible de por qué las persianas son imprescindibles en los hogares españoles pero no así en muchos de sus homólogos europeos. La ética calvinista de los países bajos –y sus correspondientes anglicanas y protestantes– tiene la noción de que cuando un miembro de la comunidad cae en pecado, el pecado mancha a todo el colectivo; de ahí la importancia de la vigilancia constante y muda, lo que traducido a términos arquitectónicos nos da grandes ventanales descubiertos. El concepto católico –en su vertiente española– de la vida implica más actuar de puertas para fuera pero mantener la privacidad del hogar. (En la imagen, una escena de la serie 'Cuéntame')

  • Sólidos bargueños, sobrios aparadores o aparatosos armarios son icónicos representantes del estilo castellano, el tipo de mueble rústico de madera oscura con herrajes de metal negro que permanece vivo en los recibidores y dormitorios de muchos hogares españoles. La inspiración viene directa del plateresco que imperaba en las cortes de Carlos I o Felipe II y no podría ser más opuesta de sus homólogos franceses: donde en unos hay superchería, color, dorados y estucos, en otros hay líneas rectas, gravedad y seriedad. Intentando aligerar el aspecto un tanto sombrío que confieren a los ambientes en los que reposan, muchos se han restaurado pintándolos en colores claros o incluso con mezcla de tonos rosas y verdes, lo que les otorga un aspecto kitsch y “alegre” también cien por cien reconocible como español.
    4Muebles castellanos en el recibidor Sólidos bargueños, sobrios aparadores o aparatosos armarios son icónicos representantes del estilo castellano, el tipo de mueble rústico de madera oscura con herrajes de metal negro que permanece vivo en los recibidores y dormitorios de muchos hogares españoles. La inspiración viene directa del plateresco que imperaba en las cortes de Carlos I o Felipe II y no podría ser más opuesta de sus homólogos franceses: donde en unos hay superchería, color, dorados y estucos, en otros hay líneas rectas, gravedad y seriedad. Intentando aligerar el aspecto un tanto sombrío que confieren a los ambientes en los que reposan, muchos se han restaurado pintándolos en colores claros o incluso con mezcla de tonos rosas y verdes, lo que les otorga un aspecto kitsch y “alegre” también cien por cien reconocible como español.
  • Uno de los inventos franceses que con más éxito hemos adaptado en la península y un motivo de chufla y regodeo entre los visitantes extranjeros. En efecto, la presencia del bidet nos recuerda para qué debe usarse: lavar las partes íntimas tras utilizar el retrete o después de tener relaciones sexuales. En los pisos minúsculos de nuestros días su presencia –obligatoria en algunos ayuntamientos y comunidades por ley– puede parecer superflua, pero si la popularidad de los viajes a Japón nos han descubierto los encantos de los supersónicos retretes japoneses, va siendo hora de volver a usar los más sencillos y rústicos bidés para el motivo por el que fueron creados.
    5Un bidet en el cuarto de baño Uno de los inventos franceses que con más éxito hemos adaptado en la península y un motivo de chufla y regodeo entre los visitantes extranjeros. En efecto, la presencia del bidet nos recuerda para qué debe usarse: lavar las partes íntimas tras utilizar el retrete o después de tener relaciones sexuales. En los pisos minúsculos de nuestros días su presencia –obligatoria en algunos ayuntamientos y comunidades por ley– puede parecer superflua, pero si la popularidad de los viajes a Japón nos han descubierto los encantos de los supersónicos retretes japoneses, va siendo hora de volver a usar los más sencillos y rústicos bidés para el motivo por el que fueron creados. Getty Images
  • Pueden cultivarse en múltiples climas, pero es en España, y por supuesto en Andalucía, donde esta flor se convierte en santo y seña. Su resistencia y vistosidad la convierten en la planta indicada incluso para los jardineros más torpes. En los patios andaluces el geranio vive su apoteosis convertida en reclamo turístico, pero se encuentra por todo el país, alegrando las fachadas más grises y planas de Bilbao, Teruel o Mondoñedo.
    6Geranios Pueden cultivarse en múltiples climas, pero es en España, y por supuesto en Andalucía, donde esta flor se convierte en santo y seña. Su resistencia y vistosidad la convierten en la planta indicada incluso para los jardineros más torpes. En los patios andaluces el geranio vive su apoteosis convertida en reclamo turístico, pero se encuentra por todo el país, alegrando las fachadas más grises y planas de Bilbao, Teruel o Mondoñedo. Getty Images
  • La empresa de porcelana del valenciano pueblo de Tabernes Blanques ha sido tachada de cursi, hortera o 'kitsch', pero su presencia en las casas españolas estuvo garantizada durante muchos años en al menos dos piezas, normalmente procedentes de regalos de boda o de jubilación (damiselas lánguidas o niños en posturas graciosas habitan todavía en repisas y estanterías). En los últimos años se ha visto salpicados por dificultades financieras y ha dejado de pertenecer a la familia que la creó en los años 50, pero en Estados Unidos –recordemos que Michael Jackson era un rendido admirador– y Oriente Medio siguen causando furor.
    7Figuras de Lladró en el aparador La empresa de porcelana del valenciano pueblo de Tabernes Blanques ha sido tachada de cursi, hortera o 'kitsch', pero su presencia en las casas españolas estuvo garantizada durante muchos años en al menos dos piezas, normalmente procedentes de regalos de boda o de jubilación (damiselas lánguidas o niños en posturas graciosas habitan todavía en repisas y estanterías). En los últimos años se ha visto salpicados por dificultades financieras y ha dejado de pertenecer a la familia que la creó en los años 50, pero en Estados Unidos –recordemos que Michael Jackson era un rendido admirador– y Oriente Medio siguen causando furor. Lladró
  • Generaciones de mujeres armadas con una aguja bordaron ajuares completos que podrían vestir casas durante años. Decimos “manteles”, pero en realidad nos referimos a colchas de cama veraniegas, apliques para cortinas, caminos de mesa –sobre muebles castellanos–, tapetes –de mesa camilla–, reposacabezas para los sofás o –atención, imagen tan tópica que desata las alarmas– cubretelevisores cuando estos aún no eran sosas pantallas planas. La recuperación de las “labores del hogar” con una perspectiva moderna nos ha llevado a un interés por estas tareas que no se vivía desde los setenta, reviviendo técnicas hasta anteayer consideradas propias de ancianas de pañuelo negro en la cabeza, como el macramé, el petit point o la frivolité. El placer de fabricar algo con las propias manos en estos tiempos en los que la mayoría tenemos un trabajo que implica exclusivamente relacionarse con un ordenador ha sido definitivo para ayudar a poner en valor esas virguerías hechas de hilo, tiempo y paciencia.
    8Manteles de ganchillo Generaciones de mujeres armadas con una aguja bordaron ajuares completos que podrían vestir casas durante años. Decimos “manteles”, pero en realidad nos referimos a colchas de cama veraniegas, apliques para cortinas, caminos de mesa –sobre muebles castellanos–, tapetes –de mesa camilla–, reposacabezas para los sofás o –atención, imagen tan tópica que desata las alarmas– cubretelevisores cuando estos aún no eran sosas pantallas planas. La recuperación de las “labores del hogar” con una perspectiva moderna nos ha llevado a un interés por estas tareas que no se vivía desde los setenta, reviviendo técnicas hasta anteayer consideradas propias de ancianas de pañuelo negro en la cabeza, como el macramé, el petit point o la frivolité. El placer de fabricar algo con las propias manos en estos tiempos en los que la mayoría tenemos un trabajo que implica exclusivamente relacionarse con un ordenador ha sido definitivo para ayudar a poner en valor esas virguerías hechas de hilo, tiempo y paciencia. Getty Images
  • El nombre lo dice todo; sabes a qué nos referimos, esos enormes muebles que ocupan paredes enteras, antiguos o con un aspecto más contemporáneo, en todo tipo de maderas, coloniales o barrocos e incluso de imitación art decó, con vitrinas, una plataforma en la que encajar la televisión y un minibar, mejor si guardado bajo llave. Muebles multifuncionales que no aparecerán nunca en la portada de una revista de decoración pero permitían almacenar optimizando el espacio libros, juegos, mantelerías y botellas de Pacharán y Licos 43 añejas.
    9Muebles con espacio para el televisor El nombre lo dice todo; sabes a qué nos referimos, esos enormes muebles que ocupan paredes enteras, antiguos o con un aspecto más contemporáneo, en todo tipo de maderas, coloniales o barrocos e incluso de imitación art decó, con vitrinas, una plataforma en la que encajar la televisión y un minibar, mejor si guardado bajo llave. Muebles multifuncionales que no aparecerán nunca en la portada de una revista de decoración pero permitían almacenar optimizando el espacio libros, juegos, mantelerías y botellas de Pacharán y Licos 43 añejas. Getty Images
  •  La francesa Duralex goza de una salud estable y vende sus productos de vidrio por todo el mundo, pero hay una colección en concreto que despierta la magdalena de Proust del español medio: la vajilla ámbar (a veces verde, a veces transparente con los bordes estriados) que reinó durante los sesenta y setenta, convertida en los platos “de diario” de varias generaciones.  Asequible y resistente , sus virtudes la han hecho valer más allá de como guiño vintage objeto de deseo de coleccionistas. Se sigue fabricando y vendiendo y si hay algún componente en esta lista que haya dado ya el giro completo de “asociado al pasado y despreciado” primero, “buscado por nostálgico y gracioso” después y finalmente “comprado porque encanta sin ironías”, es este. Su nombre oficial, por cierto, es vajilla Lys.
    10Vasos y platos de Duralex 

    La francesa Duralex goza de una salud estable y vende sus productos de vidrio por todo el mundo, pero hay una colección en concreto que despierta la magdalena de Proust del español medio: la vajilla ámbar (a veces verde, a veces transparente con los bordes estriados) que reinó durante los sesenta y setenta, convertida en los platos “de diario” de varias generaciones. Asequible y resistente, sus virtudes la han hecho valer más allá de como guiño vintage objeto de deseo de coleccionistas. Se sigue fabricando y vendiendo y si hay algún componente en esta lista que haya dado ya el giro completo de “asociado al pasado y despreciado” primero, “buscado por nostálgico y gracioso” después y finalmente “comprado porque encanta sin ironías”, es este. Su nombre oficial, por cierto, es vajilla Lys.

    Getty Images
  • Cincuenta años cumple la versión hispana de la Nutella italiana, convertida desde su lanzamiento en 1968 en un imprescindible de las despensas y vicio tórrido de niños y no tan niños. Al estar envasada en un recipiente de cristal, Nocilla persistía como marca en los hogares más allá de que se acabase su contenido de crema de chocolate: el vaso se reutilizaba y pasaba a formar parte de la vajilla familiar, en la que llegaba a hacerse un elemento fuerte y, en algunas casas, casi único. Hoy Nocilla aprovecha este éxito y produce de forma regular ediciones limitadas de diseños de sus vasos. No hay icono de la cultura popular reciente que no haya protagonizado su colección: los Minions, Pokemon, Monster High… y también diseñadores e ilustradores como Jordi Labanda, Vittorio y Lucchino, Agatha Ruiz de la Prada y Mr. Wonderful, e incluso famosos como Rosario Flores o Alejandro Sanz han coloreado los vasos de la popular mezcla de leche, cacao, avellanas y (mucho) azúcar.
    11Viejos vasos de nocilla entre la vajilla Cincuenta años cumple la versión hispana de la Nutella italiana, convertida desde su lanzamiento en 1968 en un imprescindible de las despensas y vicio tórrido de niños y no tan niños. Al estar envasada en un recipiente de cristal, Nocilla persistía como marca en los hogares más allá de que se acabase su contenido de crema de chocolate: el vaso se reutilizaba y pasaba a formar parte de la vajilla familiar, en la que llegaba a hacerse un elemento fuerte y, en algunas casas, casi único. Hoy Nocilla aprovecha este éxito y produce de forma regular ediciones limitadas de diseños de sus vasos. No hay icono de la cultura popular reciente que no haya protagonizado su colección: los Minions, Pokemon, Monster High… y también diseñadores e ilustradores como Jordi Labanda, Vittorio y Lucchino, Agatha Ruiz de la Prada y Mr. Wonderful, e incluso famosos como Rosario Flores o Alejandro Sanz han coloreado los vasos de la popular mezcla de leche, cacao, avellanas y (mucho) azúcar. Todocolección