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Consumo compulsivo

Samaín disfrazado de Halloween, a imagen y semejanza del “truco o trato”. Eso sí, comenzó tres semanas antes del Día de Difuntos. Poco o nada queda de litúrgico. ¿El Viernes Negro? Para ir calentando los bolsillos, que no las manos. ¿El puente de la Constitución? De cabeza a las agencias de viajes a ver qué se oferta, y de paso echar un ojo a los cruceros del verano que viene. ¿Navidades? En dos meses, y ya venden turrones y mazapanes. Y luego se preguntan si el cambio de hora nos puede alterar el paso, o desajustar los sentidos. No hay problema, formamos parte del rebaño en pos del consumo compulsivo.

Óscar Camiño

A Coruña

 

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