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España negra, España profunda

En agosto es difícil que a quien tiene un mínimo de sensibilidad no se le encoja el corazón al ver vídeos de fiestas de pueblos de nuestro país en las que, un año más, se producen escenas de maltrato animal. Un maltrato legal y financiado con dinero público. Becerradas donde los más desalmados del pueblo, bebidos, se dedican a torturar y matar a un pobre bebé de toro que aún no está destetado. En algunos pueblos de Guadalajara sueltan a un toro en el campo y lo persiguen con coches, tractores, quads y motos, y lo atormentan durante horas antes de matarlo.

No hay región de España donde no se cometan actos brutales y miserables pagados con dinero público, tan solo hay que buscar en internet para tener una sobredosis de vergüenza e indignación.

Es responsabilidad de todos acabar con las tradiciones salvajes y violentas que nos embrutecen. Tenemos que demandar a nuestros ayuntamientos fiestas sin sangre.— Cayetano Ros Sánchez. Cartagena (Murcia).

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