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Cinco hábitos saludables maternos que pueden paliar la obesidad infantil, según Harvard

Los hijos de las progenitoras que no fuman o hacen ejercicio de forma regular tienen un 75% menos de probabilidades de padecer esta enfermedad

Una madre corre con su bebé.
Una madre corre con su bebé.

Padres obesos, hijos obesos. Esta es una afirmación que lleva demasiado tiempo en discusión, exactamente, desde que los expertos comenzaron a alertar del aumento de niños con sobrepeso en el mundo. Una situación que muchos llegan a definir como epidemia. Recordemos que los datos de la Organización Mundial de la Salud son claros: “Se calcula que en 2016, más de 41 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo tenían sobrepeso o eran obesos. Cerca de la mitad de los niños menores de cinco años con sobrepeso u obesidad vivían en Asia y una cuarta parte vivían en África”. La obesidad pone en riesgo la salud de los menores, provocando que tengan más riesgo a padecer diabetes tipo II, cardiopatías o enfermedades metabólicas, entre otras. Todo esto hace que los expertos intenten averiguar cómo se puede paliar este incremento. Los últimos han sido científicos de Harvard. Y la pregunta que se han hecho es: ¿Cómo afecta el estilo de vida de las madres a la salud de sus hijos?

Después de evaluar a casi 25.000 niños y adolescentes entre los nueve y 18 años, hijos de unas 17.000 madres, durante un mínimo de cinco años, estos concluyeron que “los menores cuyas progenitoras llevaban a cabo cinco hábitos saludables como son: hacer ejercicio de forma regular, comer sano, tener el peso adecuado, beber con moderación y no fumar, tenían un 75% menos de probabilidades de padecer obesidad que los de aquellas madres que no siguieron dichos hábitos”, aseguran los autores en un comunicado. El informe publicado el pasado 4 de julio en la revista BMJ, obtuvo la muestra del estudio anual estadounidense Nurses’ Health Study II. Además, “de la muestra analizada, 1.282 de los niños, o lo que es lo mismo, un 5,3% desarrollaron obesidad durante los cincos años que fueron evaluados de media”. Lo que más afecta al peso de los menores, según esta investigación, es “que las madres sean también obesas, fumen o no hagan ejercicio”

Cabe recordar que en Estados Unidos uno de cada cinco menores entre los seis y 19 años padece obesidad. Y en España no estamos muy lejos. Según los últimos datos de Encuesta Nacional de Salud, dos de cada 10 niños españoles tienen sobrepeso y uno de cada 10 sufre obesidad; es decir, el 27,8% de los menores ya presenta algún tipo de problema de peso.

“Nuestro estudio es el primero que demuestra que las madres que llevan un estilo de vida saludable tiene una repercusión real y beneficiosa en el peso de sus hijos”, asegura una de las autoras. “Lo que hemos descubierto es que los niños de progenitoras que tienen un índice de masa corporal adecuada (entre 18,5 - 24,9 de IMC) tienen un 56% más de probabilidades de mantener ellos también un peso adecuado. El tabaco, las madres que no fuman, por ejemplo, hace que este riesgo disminuya en un 31%”, agregan en sus conclusiones. “Lo que más nos ha sorprendido es que los hábitos nutricionales de la madre no estaban vinculados con los de los niños. Creemos que esto pasa porque la dieta de los menores se ve también afectada por otros factores como son, entre otros, comer en el colegio o contar con distintas opciones de restauración en sus vecindarios”, concluyen.

Otro estudio publicado en mayo de 2017 sumaba a estos hábitos saludables, uno más: cuándo y cuántas horas duermen los niños. La investigación, realizada en Reino Unido con una muestra de 11.000 menores entre los tres y 11 años, concluía que aquellos pequeños que tenían horarios irregulares a la hora de irse a la cama, que se iban más tarde a dormir, tenían el doble de riesgo de padecer sobrepeso u obesidad. Además, los autores señalaban “que el niño duerma las horas que debe es vital”. Conclusión que coincidía con otras investigaciones que señalaban que dormir menos de 12 horas durante la niñez era un factor de riesgo para padecer obesidad en niños preescolares, u otro elaborado en Nueva Zelanda que determinó que, que los menores duerman poco está vinculado a los valores de masa corporal de los futuros adultos.

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