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Rafa Nadal, juego, ‘set’ y partido en los negocios

El tenista, con una fortuna estimada de 300 millones, tiene negocios hoteleros e inmobiliarios, una fundación y su marca

FOTO: Rafa Nadal, en Montecarlo. / VÍDEO: Declaraciones de Nadal, este viernes, de cara a Roland Garros. REUTERS-QUALITY

Según el último informe de la revista Forbes, Rafa Nadal ocupa el puesto número 33 de los deportistas con más ingresos del mundo. Es, además, el segundo deportista español mejor pagado, solo por detrás de Fernando Alonso, que ocupa la vigésima plaza. Asimismo fue el cuarto tenista que más dinero generó del circuito, 5,5 millones y medio de dólares (4,7 millones de euros) en premios tras alcanzar la final del Open de Australia y ganar su tercer Open USA y Roland Garros. Pero el diez veces campeón del torneo de París — el último conquistado el año pasado— amasó un total de 31 millones y medio de dólares, unos 27 millones de euros en todo el ejercicio 2017, cifra que incluye el dinero obtenido fuera de las pistas. Y es que Nadal gana seis veces más sin la raqueta que con ella. Posee una fortuna estimada en más de 300 millones. Un patrimonio que el de Manacor (Mallorca) ha dejado desde el principio en manos de sus padres y su novia Xisca, y que ha reunido en un conglomerado empresarial que tiene tres pilares fundamentales: los negocios hoteleros e inmobiliarios, su fundación, y por encima de todo la marca Rafa Nadal. Un filón que atrae a las principales empresas del mundo hacia el éxito del que para muchos es el mejor deportista español de la historia.

Su círculo más íntimo destaca de Nadal su humildad e inteligencia, algo que junto a su talento ha sabido trasladar a los negocios. Desde el principio Rafa quiso que solo su padre Sebastián Nadal fuese el encargado de llevarlos. Su progenitor tiene inscritas en Manacor una decena de sociedades. Algunas de ellas tenían domicilio fiscal en el País Vasco, donde Rafa disfrutaba de un tipo impositivo especial. En 2012 las movió a su ciudad natal en las Baleares. Él mismo ha declarado en más de una ocasión: “Fuera tendría el doble de dinero, pero en España tengo el doble de felicidad”. Una de esas empresas se encarga de gestionar los beneficios generados de su imagen. Los patrocinios suponen la mayor parte de sus ganancias anuales. Marcas como Nike, Telefónica, Kia, Nestlé, Mapfre, Banco Sabadell o Tommy Hilfiger ven en el tenista el mejor reclamo publicitario.

Nadal, con su novia María Francisca Perelló.
Nadal, con su novia María Francisca Perelló. GTRESONLINE

Telefónica es una de las más importantes ya que respalda fuertemente las cuentas de la fundación de Nadal. Movistar patrocina la Rafa Nadal Academy, de la que Ana María Perera, su madre, es la presidenta, y su novia Xisca Perelló la directora de proyectos. La entidad está dedicada fundamentalmente a impulsar la educación de los niños a través del deporte. Se trata de un centro de alto rendimiento para jóvenes que pueden aprender a jugar al tenis y que se ha convertido en una cantera de futuras figuras de la raqueta. La escuela está dirigida por su tío Toni Nadal. Un detalle: la compañía Air Europa también participa en la fundación y costea todos los vuelos de los alumnos del centro. Mientras tanto y también en Manacor, su padre Sebastián Nadal gestiona la inmobiliaria Aspemir, que genera unos beneficios de tres millones anuales, y un centro deportivo.

Hace cuatro años Rafa entró en el negocio inmobiliario con una gran operación en la isla de Cozumel, en el Caribe mexicano. Fue como promotor de dos complejos hoteleros de lujo con alrededor de 500 habitaciones, el Secrets Aura y Sunscape Sabor. El tenista es un enamorado de la isla ya que le recuerda a Mallorca y pasa temporadas allí descansando antes de competir. En España, su principal socio en el ladrillo es Abel Matutes Prats, el hijo del exministro de Exteriores y uno de los empresarios más importantes de las islas Baleares, especialmente de Ibiza. Con Matutes Jr., Nadal compró por 25 millones un edificio en una de las mejores zonas de Madrid. Un inmueble situado frente al Tribunal Supremo en el que se construyeron once viviendas que salieron al mercado a un precio entre los 15.000 y 20.000 euros el metro cuadrado. Se vendieron todas.

La última incursión de Rafa Nadal en el mundo empresarial ha sido en la hostelería. De nuevo junto a Matutes, pero con Enrique Iglesias y Pau Gasol como socios, ha vuelto a triunfar con Tatel, la cadena de restaurantes que tienen en Madrid, Miami e Ibiza. En la isla pitiusa abrieron el pasado verano un cuarto establecimiento, Zela, de cocina fusión mediterránea y asiática bajo la dirección del chef Ricardo Sanz, galardonado con un total de con cuatro estrellas Michelin. Está situado en la mejor zona de la ciudad, junto a la discoteca Pachá, y fue la sensación el verano pasado.

“En lo económico las cosas me han ido mejor de lo que hubiera soñado”, declaraba hace un par de años durante la temporada en la que las lesiones le apartaron de las pistas de tenis. Precisamente desde entonces sus negocios experimentaron el mayor impulso y con ello sus ingresos. El secreto de Nadal está en tener una buena visión de negocio, dejar la gestión en manos de las personas de su mayor confianza, y rodearse de los mejores compañeros de aventuras empresariales, como es el caso de Abel Matutes Prats. Todo para conseguir unos resultados astronómicos y un éxito en los negocios que sobrepasa al cosechado en el tenis. En aquella charla, Rafa también declaró: “Quiero incrementar mi patrimonio, pero siempre y cuando no me genere infelicidad. Quiero tener más, pero siempre que me compense”.