Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Dinero público y economía solidaria

Informaciones que sitúan en la órbita de Ahora Madrid a cooperativas que han recibido grandes sumas del Consistorio madrileño provocan quejas de las aludidas

Placas de empresas beneficiarias de contratos y subvenciones por parte del Ayuntamiento.
Placas de empresas beneficiarias de contratos y subvenciones por parte del Ayuntamiento.

El Ayuntamiento que preside Manuela Carmena adjudicó en 2016 y 2017, sin concurso público, un total de 11.000 contratos por valor de 60 millones de euros. Se trata de un procedimiento legal que han utilizado también sus antecesores, aunque el volumen de gasto sólo es comparable al que desembolsó el alcalde Alberto Ruiz Gallardón, del PP, en 2011. En el caso de Carmena, una parte de ese dinero se ha destinado a pagar informes o colaboraciones de diverso tipo encomendadas a entidades de ‘economía social y solidaria’.

Las sumas son lo bastante importantes como para que este y otros periódicos de Madrid hayan dedicado esfuerzos a averiguar qué entidades son las beneficiarias de esos trabajos; en qué consisten los mismos, y qué relación existe entre las entidades que los realizan y el propio Consistorio.

EL PAÍS ha dedicado varios artículos a responder a esas cuestiones. En tres de ellos, publicados los días 26, 28 y 29 de abril, (fechas de aparición en la edición digital), firmados por el periodista que se ocupa de la política municipal, Luca Costantini, se resaltaba la existencia de algún tipo de conexión entre diversas cooperativas de un grupo denominado Tangente y el Ayuntamiento de Madrid. La primera de ellas llevaba por título Un servicio municipal comparte sede con 22 firmas que recibieron 1,6 millones. El sumario especificaba: “El servicio de asesoramiento a cooperativas lo gestiona una empresa vinculada a un grupo en el que trabajó una asesora de Ahora Madrid”.

La cooperativa en cuestión se llama Andaira, y pertenece al Grupo Cooperativo Tangente. El periodista informa de que las 22 entidades, "en estos tres años de gobierno de Ahora Madrid han logrado 1,6 millones de euros de fondos públicos”. En cuanto a sus vínculos con una asesora de Ahora Madrid, se dice que la cooperativa Tangente “tuvo como dirigente a una asesora actual del ejecutivo de Ahora Madrid, Rosa Domínguez”.

Dicho texto ha dado pie a dos cartas llenas de quejas y críticas, firmadas, una de ellas, por la responsable de comunicación de Tangente, Lourdes Jiménez, y la otra por la cooperativa Andaira. Tengo que decir que dado que los tres artículos aludidos al principio han dado pie a cinco cartas de protesta de considerable extensión, me veo obligada a realizar un intenso ejercicio de síntesis. En lo referente a este artículo (como, de hecho, en lo que respecta a los restantes) hay varias quejas menores, en las que no me puedo detener. Por ejemplo, la discrepancia respecto a la verdadera extensión del piso donde está instalado el servicio municipal y las 22 cooperativas, denominado Colaboratorio, (95 metros cuadrados, según Costantini, que pidió los datos al Registro de la Propiedad; 300 metros cuadrados según Tangente).

Más importante es la objeción que se le hace al periodista, que fue informado por un portavoz del Ayuntamiento de que la cooperativa Andaira ya gestionaba este servicio de asesoramiento a entidades ciudadanas desde principios de 2015, con anterioridad a constituirse el actual Consistorio. Fuentes de Andaira le precisaron también, in situ, que el contrato se remonta a 2011. Costantini recoge estos datos en el texto, pero no lo modifica en lo substancial. De ahí que en las cartas califican su artículo de ‘tendencioso’, ya que como se repite en varios de los escritos, las matizaciones y desmentidos que recoge en sus artículos no le llevan a cambiar los titulares.

En mi opinión, el hecho de que Andaira se ocupe de ese servicio municipal de asesoramiento a entidades ciudadanas desde 2011 o desde 2015 no modifica lo sustancial del artículo: el hecho de que comparte sede con 22 cooperativas que han recibido 1’6 millones de euros en contratos no sujetos a concurso público por parte del Ayuntamiento. Aunque la carta de Tangente insiste en que el Colaboratorio se instaló antes de que gobernara Ahora Madrid en la capital, Luca Costantini me ha enviado un enlace a la web de este grupo en el que consta como fecha de inauguración julio de 2015.

Otra de las informaciones que ha sido objeto de carta de protesta es la publicada el 28 de abril bajo el título: Una firma vinculada a una asesora municipal recibió 10 encargos a dedo. En el sumario se explicaba:“La cooperativa, que se dedica a la 'política de género', obtuvo 147.000 euros sin concurso público entre 2015 y 2018”. La asesora municipal a la que se refiere el título es, Nieves Salobral, que fue colaboradora de la cooperativa Pandora Mirabilia del Grupo Tangente. En el texto se especifica que los 10 contratos obtenidos por Pandora, "se entregaron a través de un procedimiento legal que permite al Ayuntamiento pagar un servicio sin acudir al concurso público. Esos contratos menores (menos de 21.000 euros) deben destinarse a encargos 'puntuales' y no constituir un fraccionamiento de proyectos mayores". Se explica también que el periodista no pudo chequear algunos aspectos de la información ni con Salobral, ni con Pandora, a cuya sede llamó por teléfono, además de enviar un correo electrónico. Solo respondió a sus preguntas un portavoz municipal quien confirmó que Salobral, asesora del Consistorio, colaboró en proyectos de Pandora hasta febrero de 2015.

Los desmentidos solo pueden cambiar los titulares de una información cuando se apoyan en datos concretos y contundentes

También de Pandora he recibido una carta en la que se califica a este texto (y a todos los de Costantini) de “artículos tendenciosos, sesgados, inexactos y poco contextualizados”. Y ello porque el titular, “establece un vínculo directo entre la adjudicación de contratos menores del Ayuntamiento de Madrid y la relación laboral de Nieves Salobral con la 'firma'". La cooperativa alega que existe desde hace 10 años y que “trabaja para entidades privadas y públicas a nivel municipal, autonómico y estatal”. Reconoce, no obstante, que Nieves Salobral colaboró, efectivamente, en cuatro proyectos concretos entre 2011 y 2014-15 con Pandora Mirabilia, y se puntualiza que los obtenidos por esta cooperativa recientemente, “no provienen de las áreas municipales en las que Nieves Salobral ha desarrollado su labor profesional dentro del Ayuntamiento”. En la carta se alude al Libro de estilo de EL PAÍS, que exige contactar con las personas o entidades aludidas en una información, cosa que Costantini hizo a una hora –las 17.53- y un día –viernes, 27 de abril- poco “afortunado”, teniendo en cuenta “que es una pequeña empresa”. Reprochan al periodista que se refiera a contratos ‘a dedo’, una terminología, a su entender, despectiva, y matizan que Salobral se limitó a colaborar y no fue socia de Pandora.

Luca Costantini, expone por su parte: “En la pieza se menciona más de una vez que la asesora municipal 'colaboró' con la entidad y también se refleja que no es socia. Respecto a su vinculación con el Ayuntamiento, se habla de su trabajo actual como asesora del Consistorio, nombrada después de participar en las primarias de Ahora Madrid. En cuanto a los contratos menores "a dedo", se dedica todo un párrafo a explicar en qué consiste el procedimiento de contratación discrecional. Los datos que figuran en el artículo están en el portal público de la contratación. Este periódico pidió al gabinete de prensa del ayuntamiento, y a la asesora municipal a la que se nos dirigió, el contacto de Salobral, que desempeña un trabajo para el Ayuntamiento y pagado con dinero público. Se nos negó dicho contacto y se nos comunicó que solo hablaría el Ayuntamiento en términos oficiales. Así lo recogimos. También llamé por teléfono a la cooperativa en cuestión. Nadie me contestó. Envié entonces un correo electrónico a la dirección oficial que está en su página web. Todavía no he recibido respuesta”.

Y añade: “Quiero precisar además que en ningún momento se cuestiona la profesionalidad de dichas entidades. Sí se recoge el monto de dinero que desde 2015 a esa fecha el Ayuntamiento les ha entregado, de acuerdo con el derecho a la información de los ciudadanos. Todos estos datos publicados son el fruto de una investigación de este diario que considero que los lectores tienen derecho a conocer, gobierne quien gobierne”.

    He recibido otras dos cartas más en relación con un tercer artículo de Luca Costantini, en el que, como en los anteriores se alude al Grupo Cooperativo Tangente. Una de ellas la firma, nuevamente, la responsable de Comunicación del mismo, Lourdes Jiménez, la otra, Yayo Herrero, a quien se alude en el sumario y en el cuerpo del artículo que se publicó el 29 de abril en la versión digital, y el lunes 30 en la versión papel bajo el título: Carmena dio 300.000 euros a la firma de una impulsora de Ahora Madrid. El sumario explicaba. La cooperativa fundada por Yayo Herrero, activista de IU y Ganemos, pertenece a un grupo que ha obtenido ya un millón de euros del Ayuntamiento de Madrid.

En el texto se informaba de que “la cooperativa Garúa, que se dedica a ‘proyectos para el cambio’, y de la que fue fundadora y socia una persona, Yayo Herrero, afín a IU y Ganemos y que apoyó la creación de Ahora Madrid, obtuvo en los últimos tres años 303.900 euros del Ayuntamiento de la capital”.

     Respecto a Herrero, se explicaba su trayectoria política en unas líneas, Se decía que es “afín” a Ganemos y a IU. Formaciones que “con el pacto con Podemos darían vida a Ahora Madrid, la candidatura ‘ciudadana’ liderada por Manuela Carmena”. El artículo informaba además de que Garúa, fundada por Herrero, “obtuvo el año pasado a través de una UTE con otra sociedad un contrato de 262.900 euros para un ‘programa de desarrollo de la inteligencia emocional en los centros educativos’ de Villaverde. El concejal de ese distrito es Guillermo Zapata, exdirigente de Ganemos. Además, obtuvo tres contratos sin concurso público, hasta un total de 41.000 euros, para un ‘proceso participativo’, implementar un ‘plan de consumo sostenible’ y ‘actividades formativas a la introducción de la alimentación ecológica’.

     El artículo recogía también algunas puntualizaciones del Ayuntamiento, según las cuales, el contrato de Villaverde, viene “a dar continuidad a un proyecto activo desde 2004 y premiado por Unicef en 2012”. Razón por la culpa, se aduce, “esta iniciativa no se ha interrumpido”.

También reproduce Costantini declaraciones de Herrero en las que rechaza pertenecer o haber pertenecido a IU o a Ganemos o formar parte de Ahora Madrid. El periodista señala, no obstante, "Herrero sí colaboró con el Consistorio en la "auditoría ciudadana de la deuda", por la que se pagaron 500.000 euros en informes y contratos donde participaron miembros del Fuhme, otro colectivo dirigido por Herrero".

La carta de la responsable de comunicación de Tangente objeta que el contrato de casi 300.000 euros al que se alude en el titular de la noticia no fue una concesión de la alcaldesa. “Esta UTE presenta el mejor proyecto para este contrato de licitación abierta, o, al menos así lo respaldan los trabajadores técnicos. (…). No obstante, Garúa sólo participa en ese contrato en un 5%”. Y añade: “No somos del entorno de Ahora Madrid, somos una empresa independiente”.

Por lo que respecta a la carta de Herrero, declara en ella su “malestar” por dicha información, que considera maliciosa y descontextualizada. Reitera los desmentidos que ya recoge el artículo, y  explica respecto a la afirmación que se hace en el artículo de que colaboró en la 'auditoría ciudadana de la deuda'  que su colaboración es gratuita y que solo una trabajadora de Fuhme se postuló a coordinar el trabajo de la auditoría, aunque no en nombre de esa entidad. Tengo que decir que parte del contenido de la carta de la señora Herrero figura en un largo artículo que ella misma firma y que ha sido publicado en un periódico digital, y en el que descalifica gravemente a este periódico y a Luca Costantini, quien responde a las quejas por su información de finales de abril lo siguiente:

 “Vuelvo a rechazar tajantemente las acusaciones que se me hacen de publicar “falsedades”. Todos los datos están recogidos en el portal municipal de transparencia. Es más: este diario se puso en contacto con dicha sociedad [Garúa], su fundadora y el Ayuntamiento, explicando de manera muy clara las preguntas y pidiéndoles que aportaran los datos que quisieran sobre esos contratos. En el caso de Garúa, su portavoz tuvo dos días y no contestó a las preguntas de este diario. Sí lo hizo el Consistorio, aportando datos sobre la licitación. Recalcó que la empresa resultó la ganadora del concurso por haber presentado la oferta más baja, aunque no ofreció datos sobre el porcentaje de ganancia de las dos firmas que conforman la UTE. Cabe señalar que al concurso, cuyos criterios técnicos fueron modificados durante este mandato, se presentaron dos ofertas. Todas las respuestas se recogieron de manera literal y se mencionó, como es lógico, que los contratos se adjudicaron tanto por encargos como por concurso en libre concurrencia”.

Costantini niega veracidad al desmentido de que Tangente, un grupo integrado por 14 sociedades, sea totalmente ajeno a Ahora Madrid.

“La anterior directora de Tangente”, dice, “es ahora asesora del gobierno local. Otro fundador de una firma del grupo ha formado parte de partidos integrados en Ahora Madrid. Una colaboradora de otra cooperativa, que participó en las primarias de Ahora Madrid, es también ahora asesora municipal. La fundadora de otra empresa colabora en la “auditoría ciudadana” del Ayuntamiento, un organismo creado ad hoc por el actual ejecutivo, y fue, además, impulsora de la candidatura de Ahora Madrid, hasta tal punto que apareció en prensa en la quiniela para dirigirla”.

Este redactor se queja además de ser víctima de una campaña de descrédito. “Personas afines a esas empresas, perfiles oficiales en redes de las mismas, políticos de partidos que gobiernan la capital y hasta cargos electos del actual gobierno municipal han difundido en redes sociales, de manera directa o indirecta, y ¡hasta en sedes oficiales del Ayuntamiento! mensajes despectivos, señalamientos y ataques personales tras la publicación de estas piezas.”

Costantini me ha mostrado algunas de las críticas e insultos que recibe en las redes sociales y me ha explicado la situación insostenible en la que tiene que realizar, a veces, su trabajo. Me parece innecesario recordar que en un país democrático la prensa tiene una misión fiscalizadora de enorme importancia, que no debe ser torpedeada bajo ningún concepto. El periódico publica las informaciones de Costantini por su interés, tal y como subraya el jefe de la sección de Madrid, Vicente G. Olaya.  “Es nuestro deber informar a los lectores de cómo se han destinado millones del presupuesto público a 'informes' de 'economía solidaria', concedidos sin concurrencia o con subvenciones directas a un entramado de cooperativas", señala. "Todas las informaciones que publicamos están fundamentadas en datos públicos y demuestran a las claras que los contratos otorgados sin concurso público, ya suponen el 0,5% del presupuesto total del Ayuntamiento más grande de España. Igualmente, destacamos que estas cooperativas tienen o han tenido entre sus socios y colaboradores a destacados miembros de Podemos, Ganemos, IU o Ahora Madrid y ellos ni siquiera lo ocultan. Se trata de un entramado que recibe dinero público para informes tan extraños como 'impacto de género en el soterramiento de la M-30'.

Como he señalado más arriba, una crítica recurrente a los artículos de Costantini se basa en que algunas de estas cooperativas ya obtuvieron contratos de consistorios del PP, por lo que carecería de relevancia que ahora se los otorgue el que preside Carmena. Sin embargo, no se aportan datos respecto a la importancia real de esos contratos anteriores, ni se cuantifica la cifra a la que ascendieron.  Tanto Costantini como Olaya me aseguran que ninguna de estas entidades de economía solidaria les ha facilitado información al respecto. Desde ese punto de vista, no considero que las precisiones que recoge Costantini en sus textos, respecto a que la  colaboración de algunas de las cooperativas con el consistorio es previa a la llegada de Ahora Madrid al Gobierno municipal, tengan suficiente entidad como para modificar ni los titulares ni los sumarios de los mismos.

Respecto a la señora Herrero, parte de lo que desmiente en la carta que me ha enviado no figura en el artículo. “En definitiva”, escribe, “ni trabajo en Garúa, ni formo parte de Tangente, ni soy activista de IU o Ganemos. No he formado ni formo parte del proyecto de Ahora Madrid”. Pero en el artículo de Costantini no se dice que trabaje en Garúa, sino que fundó esa cooperativa, lo cual ella confirma. Cooperativa que pertenece al grupo Tangente. Tampoco se dice que forme parte del proyecto de Ahora Madrid, sino que lo “impulsó” o “apoyó”. Su firma figuró, por ejemplo, en el manifiesto de Ganemos que propugnó la confluencia de Ahora Madrid, y su nombre se barajó como posible candidata femenina de IU de Rivas, en la lista estatal a las elecciones europeas. Esto no implica, desde luego, militancia orgánica en esas formaciones, pero sí una considerable 'afinidad'.

Por último, quiero recordar que el trabajo periodístico nada tiene que ver con el académico. Se realiza siempre contrarreloj, porque apremia el cierre, y debe atenerse a espacios limitados. La información debe ser completa, pero rara vez puede ser exhaustiva. Y no siempre es posible dar con un momento “afortunado” cuando se llama a una sede, pero siempre hay que consignar, como hace Costantini, que ese contacto se ha intentado y no se ha conseguido.