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Dejad de juzgarnos

Basta de juzgarnos, por favor. Se lo pido a la prensa, a la sociedad, y al resto de mujeres en particular. En lo referente a la conciliación y el tan de moda “no renuncies”, las críticas están empezando a ser abrumadoras. Si decides quedarte en casa con tus niños, muy mal; si decides reducir la jornada, o tener trabajos menos cualificados que permitan conciliar, muy mal también. Peor aún si, sencillamente, tienes un trabajo que te permite ir tirando: mal, no te esforzaste en buscar otro. Parece que ahora ya todas tenemos que ser CEO de alguna multinacional, y que nuestras parejas cuiden de los niños. Cada mujer, igual que cada hombre, es distinta; y cada una de nosotras siente su maternidad o su profesión de una manera diferente (o no las siente, que también está en su derecho). La lista podría continuar de manera infinita: si abogas por la lactancia o si prefieres biberón; si cumples el horario laboral o si sales a las ocho porque tu trabajo te apasiona; si vistes de manera muy femenina o no; si te quieres tal como eres o si decides pasar por quirófano para sentirte a gusto contigo misma… Basta ya. Si no hago daño a nadie, ¿por qué, querida sociedad del siglo XXI, me juzgas constantemente?— María Granados García. Madrid.

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