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Feroz batalla por la millonaria herencia de Johnny Hallyday

El cantante francés, fallecido en diciembre, ha dejado toda su fortuna a su última esposa, Laeticia, y deshereda a los hijos que tuvo con Sylvie Vartan y Nathalie Baye, que quieren impugnar el testamento

Johnny Hallyday
La familia de Johnny Hallyday: su mujer Laeticia con sus hijas Jade y Joy y, a su derecha, Laura Smet y David Hallyday Cordon Press

La paz y el duelo tras la muerte de Johnny Hallyday, el Elvis de Francia que fue despedido a finales del año pasado por una nación llorosa que le dedicó honores a la altura casi de un jefe de Estado, ha durado apenas dos meses. La tregua la ha roto uno de los hijos mayores del rockero, la actriz Laura Smet, quien anunció este lunes su intención de impugnar junto a su medio hermano David Hallyday el testamento del cantante más querido de Francia, que presuntamente ha dejado su multimillonaria herencia de forma íntegra a su última esposa, Laeticia Hallyday.

Johnny Halliday y Laeticia Boudou en 2015 en un festival de música en California.
Johnny Halliday y Laeticia Boudou en 2015 en un festival de música en California. GTRESONLINE

La mayor conmoción para los franceses ha sido, probablemente, lo público de esta recién iniciada batalla. Porque Laura Smet, la hija que el cantante tuvo en 1983 con la también actriz Nathalie Baye, ha decidido lavar en público los trapos sucios de la familia. En una carta abierta publicada por varios medios franceses, la hija de Hallyday, que porta el verdadero apellido del cantante, se dirige oficialmente a su padre para anunciar sin embargo a todos los franceses que ha “decidido luchar” por lo que considera también parte de su patrimonio. “Supe, hace unos días, que habrías firmado un testamento en el que nos desheredas totalmente a David y a mí”, escribe la actriz a su “querido papá”. “Hace solo unas semanas todavía me preguntabas: ¿cuándo vas a tener un hijo? ¿Pero qué le voy a poder transmitir yo a este hijo de ti, a quien admiré tanto?”, se pregunta Smet, que lamenta el hecho de quedarse con “tantas preguntas sin respuestas”, después de “tantas veces que tuvimos que escondernos para vernos o llamarnos”. En su carta, la actriz da además a entender que Laeticia, la esposa de su padre, una exmodelo de 42 años —solo ocho más que Smet— y con la que no mantiene una buena relación, no le habría permitido despedirse del cantante antes de que muriera de un cáncer de pulmón a los 74 años en su villa en las afueras de París el 6 de diciembre.

Los abogados de Smet dijeron a la agencia France Presse que la actriz recibió “con estupefacción y dolor” la noticia de que el testamento de su padre le deja todo, incluidos los derechos de autor de temas como el que le dedicó a ella, Laura, al nacer, a Laeticia Hallyday. Lo ha hecho apoyándose en la ley de California, donde el artista era oficialmente residente aunque pasó sus últimos meses en su lujosa mansión de París. Si no impugna el testamento, Laura Smet no tendrá nada, “ni un bien material ni ningún derecho sobre su obra artística ni recuerdo alguno, ni una sola guitarra, ni una sola de sus motos y ni siquiera el disco firmado de la canción Laura que le dedicó”, subrayaron los abogados. Además, en caso de muerte de Laeticia Hallyday, todo el patrimonio de Johnny pasará a manos de las dos hijas adoptivas de la pareja. Unas disposiciones “extravagantes” que, según los abogados de Laura Smet, “contravienen de forma manifiesta las exigencias del derecho francés”. La legislación francesa no permite desheredar completamente a un descendiente directo. Por lo general, cuando fallece el marido, su mujer no hereda automáticamente todo, sino que tiene que compartir una parte con los hijos.

Johnny Hallyday tuvo cuatro hijos. El mayor es David Hallyday, fruto de su primer matrimonio, con la cantante Sylvie Vartan. En 1983 llegó Laura Smet. Trece años más tarde, Hallyday se casó con Laeticia, 32 años más joven que el rockero. La pareja adoptó a dos niñas, Jay y Jade, herederas universales, junto con su madre, del patrimonio de Hallyday. Una fortuna cifrada en decenas de millones de euros gracias al valor de sus múltiples residencias y, sobre todo, a los derechos de autor de los 110 millones de discos que vendió a lo largo de toda su carrera y cuyas ventas se dispararon tras su muerte.

Silvie Vartan y Nathalie Baye, las dos exmujeres de Halliday en su funeral en París.
Silvie Vartan y Nathalie Baye, las dos exmujeres de Halliday en su funeral en París. Cordon Press

Que la relación entre los familiares de Hallyday era mala era un secreto a voces. Tal como recuerda este lunes Le Parisien, en el funeral celebrado en la iglesia parisina de la Madeleine, y al que acudió la flor y nata de la cultura y la política francesa, incluido el presidente, Emmanuel Macron, la viuda de Johnny Hallyday y los demás miembros de la gran familia del roquero mostraron una imagen de unidad ante el dolor por la pérdida colectiva. Pero un día después, ni Laura ni David montaron en el avión fletado por la viuda del cantante para llevar los restos de este hasta la isla antillana de San Bartolomé, donde fue enterrado en la más estricta intimidad. En la carta a su padre, Laura dice soñar ahora con él todas las noches. “Te veo guapo, sin ningún tatuaje, por fin eres libre”, escribe la actriz. Hallyday empezó a hacerse tatuajes en los años 90, en la misma época en que conoció a Laeticia, recuerda AFP.