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Hablamos con Sierra y (casi) no le preguntamos por la nostalgia o la música de los 80

'A ninguna parte' es el primer disco de la banda madrileña liderada por Hugo, un trabajo en el que reflexiona sobre la exposición pública o los cánones establecidos

Cuando Hugo decidió dar forma al que sería el primer disco de Sierra, el recuerdo de lo que ya había conseguido con Tiene mucha fuerza a veces se lo ponía difícil. Con él empezó a sacar su lado más pop, para abrirse en letras más directas y pegadizas; un EP de cuatro canciones con el que ha girado durante más de dos años, arropado por Clara Collantes a la guitarra, Toño Castro en los teclados y el batería Arturo Hernández. "Te podría decir que la mayoría de los conciertos eran muy cortos pero vibrantes. Llevábamos un setlist de diez temas en el que incluimos dos versiones que al final se han convertido también en insignia de nuestros conciertos. La gente se sabía todas las canciones; las cantaban, las pedían e incluso había fans que nos seguían por las distintas ciudades", recuerda el artista madrileño, mucho más tranquilo y, sobre todo, agradecido por la acogida que está teniendo A ninguna parte.

Esta vez bajo el sello Sonido Muchacho, el nuevo disco de Sierra es un conjunto de pop redondo, intenso y sobre todo honesto. Porque Hugo viste de blanco de pies a cabeza, al igual que un día salió de casa apostando todo por el negro, porque sí. Sin ninguna intención estética o la necesidad de crearse un personaje, porque todas las cosas que le definen e inquietan están aquí dentro: las apariencias, las opiniones simplistas, la libertad creativa o el aislamiento. Once temas contemporáneos y abiertos a reflexión. Para que disfrutes, bailes y reflexiones.

¿Cómo ha sido centrarse en este disco después de girar durante tanto tiempo con Tiene mucha fuerza?

Cuando me puse a componer sí que sentí bastante presión a la hora de pensar en hacer un buen disco y las expectativas que había levantado el EP. Durante un tiempo sufrí un poco de agobio pero me lo quité rápidamente y al final conseguí hacer las canciones para el disco. Y bueno, entendí que estas cosas son normales en los procesos de composición.

¿De eso trata Amiga Extraña, la canción de adelanto del disco?

Sí, justo me pilló en un momento en el que estaba intentando entender qué ocurría y cómo me relaciono yo con la creación, la composición y el arte en general, y salió Amiga Extraña. Al final parece que va a dirigida a una persona, pero realmente va por el mundo de las ideas.

En las reseñas de A ninguna parte destacan tres palabras: ochentas, nostalgia y melancolía. ¿De cuál estás más harto o con cuál te identificas?

Estoy un poco harto, la verdad (risas). Yo estoy haciendo canciones, no estoy pensando en ningún estilo en concreto. Sí que es verdad que tengo cierto punto de melancolía, pero la nostalgia hacia una época no la siento y no la veo como un leitmotiv en mis canciones. Estoy cansado de eso simplemente porque, aunque me siento halagado con ciertas comparaciones, en ningún momento pienso en parecerme a nada ni nadie. Es una cosa de sonoridades. Si le hubiésemos puesto una distinta hubiesen recordado a otra cosa. Mi manera de cantar o tocar la guitarra puede recordar a esos años, pero lo que quiero decir es que, para mí, lo que hay debajo de todo eso son canciones que podrían ser de cualquier época o momento. No me siento para nada una persona nostálgica del pasado, de hecho, con las cosas que hago intento entender el presente y hacia donde vamos, que es lo que más me inquieta, más que intentar regodearme de un pasado, que estuvo bien pero que no es el que toca.

Es decir, que no te pasas todo el día escuchando a Parálisis Permanente...

No, no, no… De hecho, hay grupos con los que me comparan que ni me sé las canciones. Además, escucho otras cosas, desde Robert Wyatt, que me parece una figura genial del pop y además es un poco raro, hasta Kanye West o Arca, que me encanta. No sé, podría decir un montón de referencias, pero para mí la música es un todo. No intento hacer ejercicios de estilo ni estoy escuchando a Nacha Pop y diciendo qué maravilloso era todo aquello.

¿Y a la hora de componer a qué le das más importancia?

No tengo una formula. Suelo apoyarme de todos los instrumentos con los que trabajo para sacar de ahí ideas y la guitarra es la que mejor controlo. Luego me centro en encontrar la melodía en la que me encuentre cómodo. En ese momento siento la pulsión y digo: "vale, aquí está y esto es lo que quiero"; y hasta que no me siento cómodo con esa melodía, no paro de darle vueltas. Con este disco he estado dando vueltas a melodías y ritmos incluso horas antes de entrar en el estudio. Y a nivel de estructura es donde sufro un poco más, porque me siento como más inseguro o perdido. En el resto de cosas, creo que lo identifico bastante bien donde está el punto.

"'No eres increíble' trata sobre una cosa que no comparto con el mundo de ahora, que es la exposición o tener que dar una opinión pública de una manera tibia, sin fundamento"

Al margen de la melodía y los estribillos pegadizos, las canciones de este disco a veces son un tanto derrotistas. Por ejemplo, ¿a quién le cantas No eres increíble?

No eres increíble trata sobre una cosa que no comparto con el mundo de ahora, que es la exposición o tener que dar una opinión pública de una manera tibia, sin fundamento. En los tiempos que corren, el conocimiento está difuso, como que uno tiene que ser muy exigente con la información que absorbe y regurgita. Me entra tristeza a la hora de ver cómo la gente suelta opiniones en Internet que denotan cierta mediocridad, de una falta de poso o reflexión madurada. No me aportan más que eso, solo tristeza.

¿Por eso en el disco siempre hay como un sentimiento de aislamiento, un deseo de mantenerse al margen?

Yo realmente me siento así. Es verdad que a lo largo de mi carrera musical me ha tocado vivir ciertas escenas, pero como que hay un punto en el que uno desarrolla cierto escepticismo personal a este tipo de etiquetas o escenas. Por muy independiente o punki que sea toda la historia, no me gusta moverme en escenas elitistas; no me gusta sentirme parte de élites por ser más guapo o más feo, o más punki o menos punki. Me gusta sentirme libre, rodearme de ambientes creativos que sean fructíferos. No me gusta que nadie, por muy auténtico que sea, me corte esa libertad o me haga sentir una sensación de clase en la música. En el disco hay un discurso sobre la autenticidad o la falta de sentirse identificado. Por ejemplo en No quiero ser un hombre hablo mucho de que me cuesta identificarme con mi rol de hombre, el rol masculino en que culturalmente nos educan. Y creo que esto me pasa desde que tengo uso de razón, que me cuesta sentirme identificado con patrones establecidos. Me gusta hacer las cosas como a mí me da la gana.

Hablamos con Sierra y (casi) no le preguntamos por la nostalgia o la música de los 80

De hecho, iba a preguntarte si No quiero ser un hombre era un alegato trans.

Bueno, sí, es una canción que puede hablar de eso y de muchas cosas más. Nos harán creer que somos muy libres pero yo creo que estamos dando pasos hacia atrás, y en el momento en el que te sales de la norma, por tu físico, tu manera de ser o tu forma de comer, la sociedad de castiga en cierta manera. En general, el mundo te enseña cómo debes comportarte si quieres ir por el circuito normal y que las cosas te vayan bien. En este disco hablo un poco sobre esto, y también dejo reflexiones abiertas, que las canciones se puedan interpretar de diferentes maneras. Pienso mucho en cómo a la gente se le castiga o beneficia por, por ejemplo, cosas físicas; y eso me genera cierta inquietud o ganas de abrir debate y discutir sobre ello.

Llevas muchos años en la música y se refieren a ti como una de las grandes figuras del underground. ¿Esa escena que viviste con Margarita era más libre o tuvo tanto peso como se dice?

No sé para la gente, pero yo creo que en España sí que hubo una efervescencia brutal, estábamos una serie de grupos tocando en todas partes y llenando las salas. A mí por lo menos me sirvió para crecer como músico, explorar un montón de cosas y hacer las cosas como nos daba la gana. Es verdad que luego teníamos mánager o contratos discográficos, pero relamente estábamos muy encima de lo que hacíamos. También creo que tuvimos la suerte de ver grupos inolvidables que han traído a la música cosas maravillosas.

"En el trap es donde están ocurriendo cosas muy interesantes. Mientras que en la escena del indie da la sensación de que hay menos riesgo"

Y si la comparamos con la actual, ¿crees que es posible ahora?

Puf, ahora creo que la escena es mucho menos concreta o tira hacia otros sitios. Todo el tema del trap, el pop urbano o lo que hace Bad Gyal con el dancehall... son como muchas escenas que apuntan hacia un mismo sitio y ahí es donde están ocurriendo muchas cosas muy interesantes. En la escena del indie da la sensación de que hay menos riesgo. Creo que hay mucha música, pero que está en un punto distinto del que estaba hace 15 años cuando empecé yo con Margarita. Los grupos creo que apuntábamos a cosas más vertiginosas.

¿Y qué fue de Prisma en Llamas? ¿Sigue en activo?

(Risas) Prisma en Llamas fue un grupo que tuve la suerte de hacer con Pablo, un grupo con el que hicimos música maravillosa, del que estoy súper orgulloso y que se ha quedado un poco ahí. Fueron unos años muy chulos y una forma de hacer música que yo nunca había hecho antes. Lo recuerdo como una cosa de sorprendernos a nosotros mismos, descubrir mi voz, mi parte pop, trabajar con Pablo y ver su talento... No sé, algo muy especial en mi vida. Prisma en Llamas nunca ha terminado, no nos hemos separado y tenemos material como en borrador que nos pasamos en su día y que podemos retomar. Supongo que cuando encontremos el momento y nos vuelva a picar la historia.

¿Esa misma sensación, de sentir que habías hecho algo nuevo, la sentiste con A ninguna parte?

De momento no, pero supongo que con el tiempo tendré perspectiva. Ahora mismo soy incapaz de tener esa visión, me parece muy pronto. Es como que las cosas deben madurar mucho.

Al ser un proyecto tan personal, ¿cómo lo congenias con el grupo?

Es una cosa muy especial. Yo normalmente compongo todo en casa, de arriba a abajo, y se lo paso a ellos, pero con este disco fue bastante interesante, porque cuando llegamos al estudio no le había enseñado ni la mitad del disco. Practicamente tuvieron que escuchar y aprender unas siete u ocho canciones en allí, cuando abrí el portátil y les puse las maquetas. En algunas cosas les di unas líneas, y otras las probaron y las fueron construyeron con su talento.

Quizá de todo el conjunto de A ninguna parte la canción que más choca es Lala.

Estuve pensando en meterla o no, porque es un regalo que le hice a mi madre cuando saqué el EP. No la había grabado nunca, pero Christian la conocía y me dijo que la hiciésemos diferente. Y bueno, me gustó mucho como quedó. Es verdad que tiene ese punto íntimo que va más allá de lo que sería el resto de canciones, es algo entre mi madre y yo, pero creo que quedó preciosa y es un buen cierre de disco. 

Sierra presenta el disco el 2 de febrero en la Sala Sol y el 9 de marzo estará tocando en la sala BeGood de Barcelona.

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