Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La segunda vida de José María Cano

Hace 15 años el ex Mecano cambió la música por la pintura. Hoy vive en Londres y sus cuadros valen cientos de miles de euros

El músico y pintor José María Cano. Getty-Quality

En español se llama reinventarse, pero en inglés se utiliza un término más evocador: second act (segundo acto). Inglaterra fue el destino elegido por José María Cano (Madrid, 1959), el que fuera uno de los músicos más famosos del pop español, para empezar una nueva vida. Veinticinco años después de la separación de Mecano en 1992 (aunque se reunirían brevemente en 1998) y quince desde que el compositor de canciones como Hijo de la luna o Mujer contra mujerse alejara de los focos para consagrarse a la pintura como vehículo de expresión, Cano sigue volcado en su segundo acto: el arte.

Siempre le interesó esta disciplina —también como coleccionista—, pero el éxito de la banda le desvío de esa vocación temprana. En 2002, inmerso en un divorcio tortuoso con la madre de su hijo Daniel, empezó a pintar, y no ha dejado de hacerlo desde entonces. Según la web especializada Artfacts, ha participado en 37 muestras, 20 de ellas en solitario. Solo el año pasado expuso en Praga, Taipei y Pekín. También hay un mural suyo en el Senado, y en 2010 la Fundación Picasso de Málaga colgó sus obras sobre la tauromaquia junto a las de Goya y Picasso.

Su estudio está en su casa de Londres, un exclusivo inmueble en Holland Park que, según publicó The Times, Cano le compró al manager de Duran Duran en 1993. Allí lo conoció hace más de una década Ambra Medda, consultora de arte y exdirectora de la feria Design Miami, que jugó un papel fundamental en su profesionalización como artista. “Tuve la suerte de visitarle en su casa-estudio y sumergirme en su mundo y su obra. Me cautivó al instante y le propuse que trabajáramos juntos”, recuerda a EL PAÍS Medda. “Quería que llegara a un público más amplio y decidimos exponer en Miami”.

José María Cano, con algunas de sus obras.
José María Cano, con algunas de sus obras. GETTY

Su serie más icónica es The Wall Street 100: grandes lienzos recubiertos con cera, creados mediante una técnica laboriosa llamada encáustica, y que parten de los retratos de las élites financieras que aparecen en las páginas de The Wall Street Journal (uno de ellos viajó hasta la Casa Blanca cuando el expresidente checo Václav Havel se lo regaló a Barack Obama). Sus cuadros más recientes se inspiran en la luna y otra parte de su obra exhibe y reinterpreta su propia intimidad (de las cartas de su divorcio a los dibujos de su hijo, que tiene síndrome de Asperger). “Su obra me impactó por ser tan intensamente personal”, asegura Ambra Medda.

A tenor de los números, su cotización se ha multiplicado en pocos años. En 2013 Sotheby’s vendió su obra God Save the Queen por unos 81.000 dólares. El pasado mes de abril, en la sede de la casa de subastas en Hong Kong, su retrato del magnate chino Jack Ma superó los 414.000 dólares. Y en agosto, en la gala benéfica Starlite en Marbella, uno de sus cuadros taurinos alcanzó la cifra récord de 260.000 euros. “Antonio Banderas comentó: ‘El año que viene deberíamos tener arte potente para la subasta, ¿y si le pedimos ayuda a José María Cano?’. Esa misma tarde le llamamos y nos mandó la foto del cuadro que nos iba a donar”, cuenta Sandra García-Sanjuán, fundadora de Starlite y amiga del artista. “Como es muy difícil poder comprar un cuadro de José, pues no vende a quien quiere adquirirlo sino a quien a él le apetece que lo tenga, muchos se picaron en la puja, incluso Antonio Banderas. Fue algo único y muy emocionante”, recuerda.

Como el propio Cano le explicó una vez a The Times, en España Mecano fue comparables a The Beatles. Se estima que vendieron más de 25 millones de discos y entre sus fans estaba el actual rey Felipe VI. Pero en 1998, durante una ceremonia de premios y con una gira mundial en ciernes, Cano anunció de forma abrupta que dejaba la banda definitivamente. Su contacto con la música es esporádico; en 2012 tocó el piano en la versión de Me cuesta tanto olvidarte de India Martínez, cuyo videoclip se grabó en su casa de Londres. Un año después habló para la primera promoción de graduados del campus en Valencia del Berklee College of Music de Boston. “Estáis a punto de cruzar el desierto. Seguid adelante, encontraréis la manera”, les animó. Él lo hizo. Sandra García-Sanjuán lo resume así: “Tiene la capacidad de encontrar en la adversidad las oportunidades. Es increíble la clarividencia que tuvo cuando, en lugar de aprovechar los mercados donde Mecano era enorme, decidió apostar por conquistar la otra parte del mundo, el mercado anglosajón y China, donde se le conoce como el pintor y no como el músico”.