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Estas cuatro razones explican por qué los hombres sufren más que las mujeres en las rupturas sentimentales

Hasta la ciencia demuestra que a ellos les cuesta superar mucho más un desengaño amoroso

rupturas sentimentales
Según algunos estudios, el ego del hombre soporta mejor que le dejen "por otro" a que le dejen "por nadie". En la imagen, los tres protagonistas de 'Resacón en las Vegas'. Cordon

Dicen los psicólogos de la Universidad de Binghampton que las mujeres sufren mucho después de una ruptura con la pareja, pero en el mismo estudio advierten que no son ellas, sino ellos, quienes se llevan la peor parte. Los varones nunca se reponen al 100 %. Pero ¿sabemos por qué? Las razones son estas cinco...

1. No hablan

Afirman los estudios que tanto hombres como mujeres sienten por igual, y manifiestan los mismos tipos de emociones. Pero a diferencia de ellas, ellos no suelen expresar sus emociones verbalmente, sino a través de la acción, lo que les lleva, como dice Mila Cahue, doctora en psicología y autora de los libros Amor del bueno (Ed. JdeJ) y El cerebro feliz (Ed. Paidós), a una gestión de las emociones más solitaria. “Las mujeres suelen manejar el estrés, a cualquier nivel, hablando, y esto supone tener interlocutores y, por lo tanto, una red de apoyo. Los hombres suelen manejarlo actuando: salen a correr, sacan al perro o se ponen a jugar a la videoconsola, y esto supone una gestión más solitaria. Por supuesto que hay hombres que tienen la capacidad para llamar a un buen amigo o amiga, y desahogarse expresando sus problemas, pero la proporción es bastante menor, y también lo es la red social con la que cuentan”, afirma la experta.

Y es que hablar es básico para aliviar aquello que tanto nos inquieta o crea conflicto interiormente. “Además de ventilar las emociones, al hablar podemos escuchar otras perspectivas sobre el asunto, o incluso escucharnos a nosotros mismos (algo que a veces nos sorprende), y esto nos permite relativizar, y así afrontar y solucionar mejor nuestro estado emocional", señala Mila Cahue.

2. Me puedes dejar por otro, pero no por nadie

Como cuenta la especialista Mila Cahue, en las situaciones de separación los hombres llevan mejor que se les deje por otro, a que se les deje por nadie o por un "ya no te quiero". “En el primer caso, se percibe como una competición en la que, simplemente, han perdido, o se ha elegido al mejor. En el segundo caso (que no te dejen por nadie), el efecto es devastador y, para muchos hombres, incomprensible. Supone cuestionar su valía (no me vales) y esto, lógicamente, afecta profundamente al concepto sobre sí mismos. Tanto, que suelen ser las rupturas más difíciles de superar. No tiene tanto que ver con el qué dirán, sino con el qué me digo yo a mí mismo".

3. Ellos están mucho más cómodos en pareja

Numerosos estudios a nivel internacional, como los que repasa la Harvard Medical School, indican que la salud de los hombres casados es mucho mejor que la de aquellos que permanecen solteros, o los divorciados. Así que no sería de extrañar que “rota” la relación, ellos se vean abocados a un estado que, en verdad, poco les favorece física y mentalmente, y eso siempre hace que el camino se haga más cuesta arriba y dificultoso.

Es decir, las rupturas también son el principio de una etapa algo más ardua en muchos aspectos, domésticos incluidos, ya que no todos los varones están preparados para ello. Según datos de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, casi el 70 % de las horas dedicadas al trabajo doméstico no remunerado en España las realizaron mujeres. Aunque la psicóloga Cahue es más positiva al respecto, también añade un matiz. “Hoy en día muchos hombres están bastante acostumbrados a llevar las tareas del hogar prácticamente en la misma proporción que sus parejas. Emocionalmente, sin embargo, nuestros cerebros no han cambiado tanto como la realidad social. En realidad, estar con alguien que te quiere, que te acepta y que te cuida es mucho más cómodo que tener que estar compitiendo por atención con frecuencia”, comenta.

4. La química del cerebro es diferente

De hecho, algunas investigaciones apuntan que en situaciones críticas como una separación, el cerebro masculino llega a generar sustancias químicas no demasiado beneficiosas. Al menos, en el caso de los ratones. Los investigadores Larry J. Young y Brian Alexander vieron en sus estudios con roedores cómo los machos separados de sus parejas producían una gran cantidad de corticosterona, una hormona asociada al estrés, el aislamiento y los altos niveles de ansiedad, que les llevaba a lidiar peor con la nueva situación.

Pero a pesar de todo ello, que nadie se asuste. Primero porque los seres humanos podemos aprender a gestionar las emociones de forma más serena. Y segundo, y lo más importante, es que las rupturas amorosas no han de ser un drama, ni nos las debemos tomar como tal. “Las rupturas ayudan a madurar, a relativizar y a conocernos mejor. Muchas veces no son un fracaso, sino un auténtico éxito. Dejar de estar con la persona inadecuada o en una experiencia sentimental dolorosa es un signo de inteligencia emocional. El error, sin duda, es mantenerse en el error”, sentencia la psicóloga Cahue.

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