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¿Ha sentado Miley Cyrus la cabeza? Su última transformación en cuatro pasos

La chica Disney que se subió desnuda a una bola de demolición da otro golpe de timón a su carrera

miley cyrus

Por fin podemos escuchar Younger now, el nuevo álbum de Miley Cyrus, una cantante que ¿mola o no? Hoy diríamos rotundamente que sí, pero no siempre fue así. La hija del célebre cantante de country-pop Billy Ray Cyrus (su tema Achy breaky heart fue un gran éxito en España en 1992), famoso tanto por sus canciones como por su atroz mullet (cabello corto por delante y muy largo por detrás), Miley ha sufrido en apenas diez años casi tantas transformaciones como Madonna en 30.

Miley #1: la chica Disney (2006-2011)

Al principio, fue chica Disney. O niña Disney: Miley tenía 14 años cuando el 24 de marzo de 2006 el canal infantil estrenó el episodio piloto de Hannah Montana, la serie que nos informó de su existencia. A diferencia de otras chicas de la factoría (Lindsay Lohan, Hillary Duff, Selena Gomez), Miley se interpretaba (más o menos) a ella misma: en la serie era Miley Stewart, hija de un músico famoso. La propia Miley era cantante, solo que actuaba secretamente bajo sobrenombre (Hannah Montana) y con una peluca rosa.

“Su creciente preocupación por la política la muestra más centrada. Sobre el nuevo disco ha declarado “Estoy dando al mundo un abrazo y diciendo: ‘Estamos bien, os quiero’”

Esa mezcla de realidad y ficción convenció al público de que Miley Cyrus era como Miley Stewart/Hanna Montana: sutilmente atrevida, rebelde, espabilada pero ingenua. La película que estrenó en 2010, La última canción, acentuaba esa confusión: en ella, la protagonista también tenía relación con la música y un padre indispensable en la trama. Introducía dos nuevos conceptos: el dramón (su padre muere de cáncer) y el amor adolescente (su romance con Liam Hemsworth, que se extendería fuera de los platós). El embrollo la confundía también a ella. “Es mucho más fácil saber quién eres cuando no hay mil personas diciéndote quién creen ellos que eres. Yo aún estaba descubriéndome”, declaró a Harpers Bazaar en 2010.

¿Ha sentado Miley Cyrus la cabeza? Su última transformación en cuatro pasos

Miley #2: celebrando el sexo (2011-2013)

Liberada de sus ataduras con Disney, era momento de apostar por todo lo contrario: el sexo. En 2012 estrenó LOL, una película con escenas calentorras. En mayo de ese año apareció con una imagen rompedora en los premios de la revista musical Billboard: profusamente maquillada y enfundada en un blazier blanco sin nada debajo (y sin pantalones). Hablaba de sexo en las entrevistas. “El sexo es de hecho algo realmente bonito”, declaró a Huffington Post. “Es el único modo que tenemos de crear, la única forma en que el mundo sigue adelante. Así que es ignorante no hablar a los hijos de ello o evitar presentarlo como algo mágico o que mola, como en realidad es”.

Miley #3: descocada y comprometida (2013-2016)

Cuando en junio de 2013 lanzó el vídeo de We can't stop, el mundo se encontró con una Miley Cyrus de pelo corto que sacaba la lengua y adoptaba posturas lascivas. ¿Era esa su manera de celebrar la mayoría de edad? Sus fans recuerdan aquel verano como muuuy tórrido: en agosto se marcó un legendario twerking con el cantante Robin Thicke en los MTV VMA's. Claro que eso no fue nada comparado con su siguiente videoclip: en Wrecking bell, estrenado en septiembre de ese año, salía desnuda y encaramada a una bola de demolición. El tema, para colmo, sonaba como una balada de Aerosmith (y fue tres semanas número uno de ventas en Estados Unidos). “A mi padre no le importa lo que hago en el escenario, sabe que lo hago por la controversia”, explicó a la edición británica de ELLE. En 2014 aparecía en topless en un anuncio de medias. En 2015, creó la ONG Happy Hippie Foundation para defender los derechos LGTBI y subió fotos con las axilas sin depilar y la frase: “Que no nos digan lo que tenemos que hacer”. En noviembre de 2016, su vídeo llorando desconsolada por la victoria de Trump se hizo viral.

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Miley #4: con mucho amor (2017)

Tampoco es que se haya vuelto una mojigata, pero el primer single de su nuevo disco, Malibu, lanzado en mayo, nos trajo un sonido pop con aires folk y una imagen más cálida y achuchable. Esa cercanía que parece querer recuperar se rubricó en junio, en su actuación en el concierto benéfico por las víctimas del atentado de Manchester. ¡Estuvo tan maja, consolando a su intima amiga Ariana Grande! Su creciente preocupación por la política la muestra más centrada. Sobre Younger now ha declarado a la revista Billboard: “Este disco es una reflexión sobre que, vale, nada me importa una mierda, pero no es momento para pasar de la gente. Estoy dando al mundo un abrazo y diciendo: ‘Estamos bien, os quiero’. Y espero que puedan quererme ellos a mí”. Love in in the air!

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