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Mensaje publicitario y mitos

Quejas por lo que ocultan y por lo que exhiben algunos anuncios. Qué se puede decir del independentismo

La publicidad, imprescindible para la supervivencia de la prensa, está sometida también al juicio crítico de los lectores. La que se inserta en la web es calificada en algunos de los mensajes que recibo de “intrusiva”, “invasiva” o “molesta”, quizá olvidando que los diarios serían inviables sin ella.

 Pero también la publicidad de la edición impresa puede provocar reacciones negativas cuando el mensaje publicitario está dotado de una carga editorial propia. Ocurrió en junio de 2015, cuando este diario difundió un cuadernillo de publicidad de la Conferencia Episcopal Española, y ha ocurrido también ahora, con la publicación de una campaña de denuncia del referéndum ilegal (1-O Estafa antidemocrática) de Cataluña, promovida por la coalición electoral Recortes Cero.

No era la primera vez que este periódico difundía campañas publicitarias de esta coalición. Anteriormente, y con el mismo formato, Recortes Cero ha publicitado en EL PAÍS un manifiesto —Por un Gobierno de Progreso—, contra el Gobierno del PP. Esta nueva campaña de denuncia del referéndum en Cataluña, apoyada también por miles de firmas, entre las que figuran intelectuales y artistas famosos, se publicó los domingos 17 y 24 de septiembre. Y ha sido difundida también en otros diarios españoles. Algunos lectores han reaccionado con indignación. Una lectora de Barcelona, con la que mantuve una larga conversación telefónica, consideraba intolerable el manifiesto que había confundido con una información.

Por razones distintas, otro lector de Barcelona, Manuel Botija, ha escrito para quejarse de la portada y la contraportada publicitarias que ocultaban la primera página original del diario del pasado domingo, en la que figuraba a tres columnas el titular Mitos y falsedades del independentismo. “Este titular”, escribe el lector, “podía despertar el interés de posibles lectores, no solo habituales de EL PAÍS, por ofrecer información que puede contribuir a dar luz sobre la situación que se está viviendo en Cataluña. Por desgracia este titular de un gran artículo quedaba oculto por una primera página de publicidad de una colonia. Conclusión: interesa más vender publicidad que informar. Una pena”.

La publicidad de Recortes Cero apareció también en otros diarios españoles

Lo cierto es que dicha publicidad, por invasiva que fuera, no impidió que muchísimos lectores leyeran el artículo tanto en la edición impresa como en la digital, donde escaló al primer puesto en la lista de lo más visto, y dio pie a un debate con más de 2.800 comentarios, algunos de ellos críticos con el texto. También lo es el mensaje que me envió Francisco Javier Muñoz Fernández. “La parcialidad en todo lo referido a la actualidad de Cataluña supera lo que esperaba de EL PAÍS”, escribe este lector, que discrepa de otros titulares relativos al tema y se pregunta respecto al artículo de primera página: “¿Solo hay mitos y falsedades en el independentismo? La información no debe tomar partido”.

Xavier Vidal-Folch, uno de los dos autores de ese texto, responde: “Pues claro que hay cosas buenas en el mundo secesionista: muchas buenas personas que son independentistas, la actitud inconformista de muchos jóvenes (y menos jóvenes)”.

“Pero”, añade, “nuestro trabajo no era genérico, global, omnicomprensivo sobre el mundo del secesionismo. No trataba de hacer un balance completo de todos los elementos del movimiento independentista catalán (y de los contrarios a él) sino que su objetivo era más modesto y específico: recoger y desentrañar los principales mitos concretos y las falsedades que sus dirigentes han creado y difundido. Como creo que quedaba claro, los hay completa y enteramente de ficción, falsos; aunque al mismo tiempo alguno cuenta con ciertas apoyaturas parciales, muy limitadas, con un punto de verosimilitud, que se han exagerado y convertido así en posverdades”.

También hay lectores que se declaran agotados por el tema catalán. A Eulogio Pando le parece excesiva “la propaganda” que se está dando al tema. En opinión de este lector, los partidarios de la independencia de Cataluña “se crecen al ver que son el centro de atención del resto de los españoles”.

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