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Ciclistas urbanos

Como ciclista he vivido en mis propias carnes gritos y broncas de viandantes a montones. La bicicleta me lleva a todas partes, es mi compañera de ida y vuelta al instituto de lunes a viernes, al gimnasio cada tarde y donde haga falta. No hace dos días que voy en ella. Así que la manejo como marinero en barco. Todo y así, no me salvo de oírme cosas demasiado feas casi a diario, sin nunca haber tenido un accidente ni haber tocado a nadie jamás. Que si campañas ecologistas, que si el deporte es buenísimo para la salud. Pero aquí sigue la mayoría de la gente ofendida cuando ve una bicicleta. Vayas por carril bici, vayas por la acera si es ancha y no hay carril bici, y vigilando, o incluso por la calzada, que también los taxistas se enfadan aunque vayas a buena velocidad. Al final van a tener que vender bicis con alas para que a la gente le gusten. Pero igual se quejarían de que les hace sombra. No lo sé.— Laia Maria Costa. Barcelona.

 

 

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